El colchón, las tandas y las deudas: la realidad financiera de los mexicanos

Sólo 76.5% de la población adulta asegura que ahorra de algún modo y de esta proporción el 65% lo hace guardando el dinero en su casa, aún cuando esto no le genera ningún rendimiento.
Recursos del SAR.
(Jesús Quintanar)

Ciudad de México

El colchón, las alcancías y las tandas son los instrumentos preferidos por los mexicanos (mayores de 18 años) para ahorrar, sin embargo estos “ahorros” se usan principalmente para cubrir gastos diarios como comida y pago de servicios y sólo una quinta parte de la población adulta guarda dinero para alguna emergencia o imprevisto.

Los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2015, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), muestran que la falta de educación financiera y los bajos salarios son las principales causas de que los mexicanos prefieran canales informales de ahorro y crédito, como una tanda o una caja de ahorro con familiares, antes que invertir en su Afore o pedir prestado a un banco.

Sólo 76.5 por ciento de la población adulta –de 18 a 70 años- asegura que ahorra de algún modo y de esta proporción el 65 por ciento lo hace guardando el dinero en su casa y el 32.5 a través de tandas, aún cuando hacer esto no genera ningún interés por nuestro dinero. El 23.2 por ciento tiene parte de su dinero en cajas de ahorro del trabajo o de conocidos y 14.8 por ciento guarda recursos con familiares o conocidos.

LA LECCIÓN DE LA ALCANCÍA

La razón de que los mexicanos ahorremos de esta manera tiene su origen en la forma en que nos han educado. De acuerdo con la encuesta al 66.2 por ciento de la población sí le enseñaron a ahorrar –en el 90.4 por ciento de los casos la enseñanza provino de los padres-, pero el principal instrumento para hacerlo es a través de una alcancía (59.2 por ciento).  

Sólo al 29.8 por ciento se le habló de la importancia del ahorro, apenas 8.1 por ciento dijo haber tenido una cuenta de ahorro en la infancia y 6.7 por ciento aprendió a ahorrar fijándose metas.

Cuando crecemos los hábitos y costumbres de la infancia se vuelven forma de vida, de ahí que sólo 36.6 por ciento de las personas lleve un registro o la cuenta de sus gastos. La mayoría de estos registros se hacen de forma mental (63.8 por ciento) y sólo 36.2 por ciento se hacen en papel o computadora. El resultado es que el 36.4 por ciento de las personas que sí llevan un control de sus gastos reconocieron hacer compras fuera de su presupuesto.

Por género, las mujeres son quienes más (40.1 por ciento) llevan control de sus gastos, en comparación con los hombres (32.7 por ciento).

¿YO, AHORRAR PARA LAS EMERGENCIAS?… ¡NO!

La escasa cultura financiera de los mexicanos se refleja en el bajo porcentaje de población que ahorra para imprevistos.

La mayor parte (37.2%) de las personas que dijeron guardar dinero lo hacen para cubrir gastos como comida, personales o pago de servicios; el  19.7 por ciento para atender emergencias o imprevistos; 18.7 por ciento para comprar, reparar, remodelar o ampliar una casa, terreno, vehículos o joyas; 17 por ciento para cubrir gastos de educación; 12.6 por ciento gastos de salud y 8.8 por ciento para pagar vacaciones o fiestas (XV años, bodas, etc.).

A la pregunta de “Si tuviera hoy una urgencia económica igual a lo que gana o recibe en un mes, ¿usted podría pagarla con…? el 10.6 por ciento respondió que definitivamente no podría enfrentar dicha emergencia. De los que respondieron afirmativamente el 70.1 por ciento dijo que lo haría con un préstamo de familiares, amigos o conocidos; el 47.9 con la venta o empeño de algún bien y el 45.7 por ciento con un trabajo temporal o la venta de algún producto.

La despreocupación por las emergencias -o falta de cultura al respecto- también se refleja en la cantidad de personas que cuentan con algún seguro de auto, casa, de vida, gastos médicos, entre otros. Únicamente 24.8 por ciento de la población adulta tiene algún tipo de seguro, el resto está completamente desprotegido y su principal razón para no contratarlos es que son muy caros (27.5 por ciento).

Lo mismo sucede con el ahorro para el retiro o Afore. Menos de la mitad de la población (41.2 por ciento) tiene una cuenta de este tipo y los que no tienen es en su mayoría (33.9 por ciento) por desempleo, porque no sabe qué es una cuenta de ahorro para el retiro (21.7 por ciento) y porque no tiene dinero o es insuficiente para ahorrar (10.0 por ciento).

De los que sí tienen cuenta de ahorro para el retiro el 95.8 por ciento no hace aportaciones voluntarias a su cuenta.

POCA EDUCACIÓN, POCO DINERO

La educación formal y los salarios son determinantes en nuestra relación con el dinero y México es un país de educación básica con salarios pobres.

De acuerdo con esta encuesta, menos de una cuarta parte de la población adulta cuenta con alguna licenciatura (17.6 por ciento), la mayoría apenas terminó la secundaria (27.9 por ciento) o la primaria (24.8 por ciento) y sólo el 18.6 por ciento acabó la preparatoria o bachillerato.

De la población que trabaja el mayor porcentaje (30.9 por ciento) declaró tener ingresos de entre 3 mil y 4 mil 999 pesos al mes -apenas por encima de los 2 mil 610 pesos que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) marca la línea de bienestar- y sólo el 1.7 por ciento declaró ingresos superiores a los 20 mil pesos.

Lo anterior repercute en la cantidad de personas que declaró no tener una cuenta bancaria porque no le alcanzan sus ingresos (49.9 por ciento).

En términos generales México es un país con poca inclusión financiera, es decir con un bajo porcentaje de personas que forman parte del sistema financiero a través de algún producto (cuenta, crédito, tarjeta, seguro, afore, etcétera).

El 55.9 por ciento de las personas adultas en el país no tiene alguna cuenta o tarjeta de nómina, ahorro, pensión o donde reciba apoyos de gobierno en algún banco o institución financiera.