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Viernes , 14.12.2018 / 02:02 Hoy

Por tus likes te conocerán

La IA aún puede ser manipulada para conocer detalles íntimos del usuario y venderle con certeza o influenciarlo con fines electorales.

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Máquinas y sistemas automatizados que aprenden y se autocorrigen gracias a la Inteligencia Artificial (IA), Big Data, analíticos y el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), son las grandes megatendencias en materia de tecnologías de la información, las cuales tienen muchas aplicaciones en los negocios y en la política.

Ahora que comienza el proceso rumbo a las elecciones de 2018 en México, es muy posible que estas poderosas herramientas puedan ser usadas con fines oscuros, y hasta peligrosos, como la desinformación y la inseguridad.

México es uno de los países con mayor penetración de Facebook —cuenta con más de 1,900 millones de usuarios en el mundo—, y no solo tiene información de cada uno y de sus redes de amigos y conocidos, sino que puede construir un perfil tomando como base los sitios que visita, sus likes y los de sus amigos, y hasta las noticias que recibe, lee o comparte. Cuando las campañas electorales comiencen a calentarse, ¿será posible que los grandes partidos políticos puedan tener acceso a esta información para dirigir sus mensajes con mayor precisión en cada región o estado, o bien individualizar a grupos por su edad, educación o preferencias?

Julio Juárez Gámiz, asesor del presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), y un experto en derecho electoral dice que las prácticas de publicidad política tradicionales son obsoletas, incluyendo las leyes electorales que regulan lo que se puede decir y cómo.

En realidad en las elecciones venideras se usarán más y más datos para darle certidumbre a los indecisos, y para que los votos “duros” ni siquiera sepan de la competencia. “Las personas se sienten entusiasmadas cuando llegan a una certeza, a una convicción, se cierran a la información nueva y están inhibidas para escuchar nuevas ideas.” Esto explica que los indecisos escojan en Facebook fuentes de información independientes y diferentes, y que otras solo escuchen las que le son afines y refuerzan su convicción.


El lado oscuro de la inteligencia de datos

¿Qué pasaría si los algoritmos de Facebook cayeran en malas manos y se pusieran a relacionar los likes que damos a amigos, bares o artistas para identificar a los chicos y chicas gays de cada comunidad? ¿Y si las empresas pudieran usar las búsquedas de Google no solo para enviar ofertas a sus posibles clientes, sino para detectar a quienes visitan sitios porno o de grupos políticos opositores?

Facebook recolecta más información de las personas que otras organizaciones públicas o privadas, incluyendo los servicios de seguridad. Saben quiénes somos, qué nos gusta, cuándo navegamos, nuestras costumbres e intereses, y quiénes son nuestros familiares y amigos”.

[OBJECT]Wize, Uber y las tarjetas de crédito pueden ser muy útiles en la vida cotidiana, pero almacenan demasiada información sobre lo que la gente hace, dónde va y qué compra. Y no hay garantía de que la IA se utilice siempre con fines benéficos. En realidad Facebook tiene un área especializada en IA enfocada a temas actuales, incluyendo su aporte para detectar, aislar y eliminar usuarios o conversaciones que representen un peligro o estén vinculadas a redes de delincuentes y terroristas.


Útiles y peligrosos

Como parte de una estrategia oficial para dar a conocer estos temas y alertar a los votantes y a las organizaciones civiles, Michal Kosinski, científico de datos y profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, dictó una conferencia en el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, en la cual participaron el senador Alejandro Encinas y el investigador Gerardo Esquivel. Kosinski, junto con la Universidad de Cambridge, coordina un equipo de 200 investigadores que estudian los perfiles psicodemográficos de más de 8 millones de usuarios de Facebook.

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En su intervención, Alejandro Encinas llamó la atención sobre la necesidad de ampliar la discusión sobre estos temas. “Las redes sociales han venido a democratizar los sistemas de comunicación de la sociedad y han abierto nuevas vías y también han engendrado fenómenos políticos inesperados”, dijo, y añadió “una cosa es democratizar los medios y otra simplemente diversificarlos. Se ha roto el monopolio de los medios de comunicación, en efecto, pero han surgido oportunidades para las campañas sucias y la manipulación y falsificación de la información, que pueden afectar el proceso democrático”.

Como ejemplo citó las noticias falsas y alarmistas sobre saqueos que ocurrieron a raíz del aumento en los combustibles (“el gasolinazo”), que atribuyó a alguna “siniestra” organización y que alentó una campaña de miedo y psicosis incluso en la Ciudad de México, donde no se registró ningún incidente.

Kosinki menciona que la investigación ha demostrado que solo con procesar los likes en Facebook es posible construir un perfil de la personalidad, gustos y comportamiento del usuario. El científico sostiene que con 150 o 250 likes se puede obtener un perfil psicológico más ajustado o descriptivo que el que tienen sus amigos y hasta sus familiares.


Ciudadanos bajo la lupa

Kosinski, que ha publicado en internet avances de sus estudios, coincide en que una buena parte de la vida y los intereses de las personas está disponible en una variedad de medios digitales a los cuales tienen acceso intereses comerciales, gobiernos y autoridades.

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Según varios estudios recientes, incluyendo uno de IBM, se estima que cada persona genera unos 50 megabytes de datos por día, y en 2025 podría ser de 20 veces más. De hecho, las fuentes calculan que para 2020 se producirán 40 zettabits de datos anuales, el equivalente a 5,200 gigabytes por cada habitante del mundo, y que la mayor parte será generada por las máquinas y los procesos industriales, transportes, logística, seguridad, etcétera.

Estos inmensos volúmenes de datos —Big Data—, requieren de avanzadas tecnologías para su almacenamiento y procesamiento, y a partir de ellos es posible sacar ideas y patrones de comportamiento de las personas y tomar decisiones en su beneficio.

En esta era de la no privacidad, en la que millones de personas comparten voluntaria e involuntariamente todo tipo de información personal, las empresas y los gobiernos tienen la posibilidad de ajustar las estrategias de comunicación para inducir nuevos comportamientos. Kosinski señala que en algunos casos, sobre todo en países con libertades restringidas, el acopio de fotografías, rasgos físicos o comentarios casuales podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. “Definitivamente, ya no se puede conservar la privacidad", concluye el investigador.

Se pueden ganar algunas batallas en beneficio de la libertad individual, pero al final triunfarán las tendencias de la tecnología. Por eso es que hay que luchar por sistemas de información limpios, y gobiernos democráticos que respeten los derechos de los ciudadanos. No hay leyes que puedan protegernos de todos los tornados.


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