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Pocos cruces entre México y EU

La frontera entre ambos países atiende un comercio de 1,500 mdd. La infraestructura existente no cubre las necesidades actuales y menos las futuras. 

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Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el comercio entre México y Estados Unidos (EU) se multiplicó por casi cinco veces, sin embargo, el número de cruces y puertos fronterizos (CPF) se rezagó de manera importante, considerando que 85% de la infraestructura actual se construyó previo a esta alianza entre los dos países y Canadá.

En 1994, cuando empezó a operar el acuerdo trilateral, las importaciones y exportaciones de México con EU sumaron 106,463 millones de dólares (mdd); 22 años después, en 2016, este monto subió 4.6 veces, para llegar a 491,714 mdd.

Sin embargo, la infraestructura de cruces y puertos creció de manera lenta, pues solo se sumaron nueve de las 59 unidades registradas actualmente, reveló un análisis del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN).

Un CPF es una infraestructura especializada con personal, instalaciones, equipo y procedimientos específicos para controlar el flujo de peatones, vehículos y mercancías entre dos países. “Se consideran estratégicos porque concentran a las diversas agencias responsables de asegurar el cumplimiento de las leyes federales relativas al movimiento comercial, de personas, plantas y animales en la frontera”, explica la institución financiera.

De acuerdo con el estudio Análisis de los proyectos de cruces y puertos fronterizos entre México y Estados Unidos, cuatro (dos en Chihuahua-Texas, uno en Coahuila-Texas y uno más en Tamaulipas-Texas) de los CPF están cerrados, lo que implica que solo operan 55, mientras que otros siete cuentan con vías de ferrocarril para atender el cruce de trenes de carga.

Considerando que la actividad comercial entre ambas economías va en crecimiento, con una facturación de 1,500 mdd al día, y en el marco de la renegociación del TLCAN, el director general del BDAN, Calixto Mateos Hanel, considera que la infraestructura de los CPF es insuficiente para acompañar el dinamismo de esta parte del comercio mundial, aunque tampoco ha frenado la actividad en ningún momento.

Dice que si bien el comercio vía terrestre se cuadruplicó desde la puesta en marcha del TLCAN, no se da abasto para atender las necesidades que demanda el comercio entre México y EU, lo que se refleja en congestionamientos que, de alguna u otra forma, afectan la competitividad de la región. “Muchos de los cruces y puertos fronterizos fueron construidos antes de entrar en vigor el acuerdo comercial, lo que implica una necesidad de mayor infraestructura”, comenta.


Oportunidades existen

De acuerdo con el análisis del BDAN, con o sin modernización del TLCAN, la actividad comercial entre México y EU crecerá de manera exponencial en los siguientes años, lo cual hace evidente la necesidad de incrementar la infraestructura en la franja fronteriza.

México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, proporcionó una lista de 70 proyectos, de los cuales ocho son nuevos. De esos 70, se cuenta con estimaciones de costo en 23 casos, por un monto aproximado de 580 mdd; el más grande es Otay II, con más de 150 mdd de inversión.

Por su parte, EU propuso 10 proyectos con un monto de capital por 793 mdd. Adicionalmente, en los Planes Maestros Fronterizos (PMF) se identificaron 197 proyectos o iniciativas de distintos tamaños.

Una vez analizadas las propuestas, el BDAN tiene en lista 163 proyectos, de los cuales 26 son nuevos y 137 son ampliaciones que pueden ser con impacto binacional o nacional. “Existen oportunidades de mejora para coordinar esfuerzos entre dependencias participantes dentro de cada país, así como en actividades binacionales”, considera Mateos Hanel.


La piedra en el zapato

De acuerdo con el director general del BDAN, debido a que no existe un proceso homogéneo para detonar los CPF, los procesos de desarrollo de estos cruces fronterizos pueden tardar hasta 15 años, un problema que se acentúa en México.

Del lado mexicano se determina la planeación por cada cruce que se va a desarrollar, y no a partir de un proceso establecido, lo cual termina por retrasar la construcción y desarrollo de cada punto fronterizo.

Otra situación que también impide el progreso rápido tiene que ver con el tema de los recursos, ya que ni México ni EU cuentan con un financiamiento común destinado a desarrollar y optimizar los cruces fronterizos. "No se tiene un financiamiento común, porque cada país busca su financiamiento y, por ello, muchas veces esta coordinación no se da y ha habido casos en que un lado se termina antes que otro, lo cual se convierte en ineficiencia de recursos mal utilizados", explica.

El BDAN se estableció en 1994 y es propiedad de los gobiernos de México y EU. Su objetivo es desarrollar y financiar infraestructura a lo largo de la frontera entre ambos países. Entre sus labores está otorgar créditos y recursos no reembolsables para su ejecución, así como apoyo técnico para el desarrollo de los proyectos.


¿Vivirá el TLCAN?

Del 17 al 21 de noviembre se lleva a cabo la quinta ronda de negociaciones del TLCAN. Se espera que esta fase sea decisiva para la continuación de este acuerdo comercial, después de que la cuarta etapa de diálogo se vivió con tensión e incertidumbre, a tal grado que el secretario de Comercio de EU, Robert Lighthizer, dijo que su país terminó decepcionado.

“El escenario central de la mayoría de los analistas es que el TLCAN viva, aunque con ajustes importantes. Pero si éste llegara a su fin, el comercio entre ambos países va a continuar gobernado, en el mejor de los casos, por las normas de la OMC (Organización Mundial de Comercio), por lo cual es de vital importancia que exista la infraestructura necesaria para que la actividad sea lo más competitiva posible”, comentó Jesús Arciniega, catedrático de la UNAM.

De acuerdo con Bank of America Merrill Lynch, lo más probable es que la renegociación actual sí llevará a una modernización del TLCAN, aunque el proceso será lento, incluso de años. Sin embargo, Carlos Capistrán, economista en jefe para México y Canadá de la institución financiera, señala que tampoco se descarta que este acuerdo se termine.

Si se da una ruptura, "creemos que esto causaría una pequeña recesión en México y un revés para Canadá y algunos sectores de EU". Advierte, Capistrán, que México sería el más afectado, con la inversión como el principal canal de transmisión y no el comercio, ya que los inversionistas perderían la protección dada por el TLCAN.

"Vemos una baja probabilidad de que EU se salga del TLCAN, si ese fuera el escenario, lo más probable es que ocurran acuerdos bilaterales". De ahí la importancia de que exista la infraestructura para alimentar esta actividad que, de alguna u otra forma, seguirá presente.

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