Inversión y capacitación, fundamentales para reducir la pobreza

Cifras del BID revelan que sólo 60% de los fondos disponibles para inversión es utilizado realmente cada año en el gasto, lo que  resulta en una pérdida de oportunidades y retraso en el desarrollo ...
Mark Langley y Julie T. Katzman.
Mark Langley y Julie T. Katzman.

En los últimos 15 años, Latinoamérica y el Caribe han hecho extraordinarios avances para reducir la pobreza a través de un enfoque centrado en la inversión pública, asignando recursos significativos en programas sociales esenciales y reduciendo la brecha en infraestructura. Como resultado, la región redujo su tasa de pobreza en un 40 por ciento durante ese periodo de tiempo –de 42 por ciento a 25 por ciento.

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Esto se traduce en alrededor de 60 millones de personas extraídas de la pobreza –un logro sorprendente. Por primera vez, hay más gente ubicada en el segmento de clase media que en la pobre, pero muchos son vulnerables.

Hay más trabajo por hacer, y es imperante para la región el incrementar su productividad y competitividad, aún y con los déficits de infraestructura significantes.

La región necesita fortalecer aún más su capacidad para administrar los recursos de inversión pública. Un estudio efectuado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 10 naciones Latinoamericanas y del Caribe, reveló que sólo el 60 por ciento de los fondos disponibles para inversión, es utilizado realmente cada año en el gasto, en gran parte a los retos de adquisiciones a nivel de país y a la rotación regular de personal en puestos gubernamentales clave. Este retraso en la ejecución de valiosos proyectos resulta en una pérdida de oportunidades y un retraso en el desarrollo de la región.

Adicional a la pérdida de oportunidades, estudios del Project Management Institute (PMI) – como en su Pulse of the Profession de 2016- demuestra que, en una base global, las organizaciones gastan $122 millones de cada $1 billón invertido en proyectos de bajo desempeño. Los resultados de Latinoamérica retrasan el promedio mundial, con $154 millones por cada $1 billón gastado, según el informe del PMI, publicado anualmente. Estos números demuestran claramente la necesidad de mejorar la gestión de proyectos.

Para poder asegurar un desempeño exitoso en la gestión de proyectos (en 2011), el BID desarrolló un programa llamado Project Management for Results o PM4R, basado en enfoques comprobables reconocidos por el PMI. En los últimos 4 años, el BID ha capacitado exitosamente a más de 4,000 oficiales gubernamentales de Latinoamérica y el Caribe en PM4R. La metodología del programa se concentra en la resolución de cuellos de botella que surgen de la planeación de proyectos y gestión de los mismos. Mientras es adoptado en proyectos del sector público, utiliza estándares internacionales, principalmente del PMBOK ® Guide, que faculta a aquellos que han terminado el programa a mejorar la implementación de sus proyectos y entrega resultados oportunos que su comunidad espera.

Adicionalmente, MOOCs (Massive Open Onlice Courses), que incorporan los enfoques estándar del PMI han permitido al BID tener mayor alcance de personas tanto del sector público como del privado. Más de 80,000 participantes registrados para las primeras dos ediciones de los MOOCs en español, y el BID están convencidos que el conocimiento y herramientas ofrecidas en el curso permitirá a los participantes contribuir de una manera más efectiva al desarrollo de sus países.

Tanto el PM4R y los cursos en línea están diseñados para servir como el primer paso para la obtención del PMP ®, la certificación del Project Management Professional (PMP), que es la certificación más utilizada y reconocida en la industria para administradores de proyectos. El reconocimiento mundial del PMP del PMI permite a aquellos con la certificación a trabajar en cualquier tipo de industria y en cualquier parte.

Los enfoques probados de gestión de proyectos serán fundamentales, ya que América Latina y el Caribe buscan aprovechar los impresionantes avances que han logrado en la lucha contra la pobreza. Con mejores administradores de proyectos, las infraestructuras cruciales se pondrán en marcha más pronto, lo que costará menos a los contribuyentes, y a su vez contribuirá al crecimiento económico. En última instancia, esa es la meta.

MCM