México registra su peor balanza comercial en 22 años

Las importaciones y las exportaciones cayeron, estas últimas afectadas por una menor demanda externa, principalmente de EU, el mayor socio comercial de México, así como por la crisis petrolera.
Las exportaciones mexicanas han perdido dinamismo.
Las exportaciones mexicanas han perdido dinamismo. (Jorge Carballo)

Ciudad de México

La balanza comercial va en continua decadencia, pues el déficit acumulado a marzo es el más alto desde 1994; tanto las importaciones como las exportaciones cayeron, estas últimas afectadas por una menor demanda externa, principalmente de Estados Unidos, el mayor socio comercial de México, así como por la crisis petrolera.

De acuerdo con el reporte publicado por el Inegi, en marzo pasado, el valor de las exportaciones sumó 31 mil 562 millones de dólares, lo que representó una disminución de 7.5 por ciento con respecto al mismo mes de 2015 y el noveno descenso anual continuo.

En tanto, las importaciones sumaron 31 mil 407 millones de dólares, monto que implicó una reducción anual de 6.7 por ciento, derivada de descensos de 5.5 por ciento en las importaciones no petroleras y de 21.1 por ciento en las petroleras.

De esta forma, en marzo pasado la balanza comercial registró un superávit de 155 millones de dólares, cifra inferior a los 470 millones de dólares del tercer mes de 2015.

En relación con el primer trimestre de 2016, las exportaciones totales fueron de 85 mil 122.6 millones de dólares, con una variación acumulada de -5.8, mientras que las importaciones totales alcanzaron los 89 mil 133.4 millones de dólares y una variación de -3.8; con ello, la balanza comercial presentó un déficit de 4 mil 11 millones de dólares durante los tres primeros meses del año, el más alto para un mismo periodo desde 1994 (4,297 mdd).

El área de análisis de Grupo Financiero Invex señaló que el deterioro de las exportaciones responde a la débil demanda externa y los bajos precios del petróleo, que afectan el crecimiento del sector externo; no obstante, considera que el sector exportador manufacturero se mantendrá ligado a la demanda del sector industrial estadunidense, para el que se espera una recuperación gradual.

Las exportaciones automotrices bajaron 1.1 por ciento, a 26 mil 450  millones de dólares, y las no automotrices 4.5 por ciento, a 50 mil 104 millones de dólares.

Las petroleras, que solo son 4 por ciento de las ventas al exterior, bajaron 44.8 por ciento anual en el periodo, a 3 mil 624.5 mdd.

En importaciones destacó una caída en los bienes de consumo de 1.6 por ciento, a 11 mil 722 millones de pesos; de 2.5 por ciento en los bienes intermedios, a 68 mil 377 millones, y de 7.8 por ciento de los bienes de capital, a 9 mil 35 millones de dólares.

Se reportaron reducciones de 5.4 por ciento a tasa anual en las exportaciones no petroleras y de 39.6 por ciento en las petroleras.

Al interior de las no petroleras, las dirigidas a Estados Unidos, que representan 83 por ciento, cayeron 4.2 por ciento, mientras que las manufactureras lo hicieron en 6.5 por ciento y dentro de ellas las automotrices tuvieron un retroceso de 10.4 por ciento, mientras que las canalizadas al resto del mundo se redujeron 11.1 por ciento.

En el caso de las petroleras, éstas siguen afectadas por la caída internacional de los precios del crudo y por una reducción en la plataforma de producción.

El Inegi detalló que en marzo el precio promedio de la mezcla mexicana de crudo de exportación se situó en 29.38 dólares por barril, nivel superior en 4.90 dólares al de febrero, pero inferior en 16.67 dólares en comparación con el de marzo de 2015, mientras que el volumen exportado se ubicó en 1.063 millones de barriles diarios, cifra menor a la de 1.241 millones de barriles diarios de el mes anterior y a la de 1.228 millones de barriles diarios del tercer mes del año pasado.

En las importaciones por tipo de bien, se observaron retrocesos anuales de 7.3 por ciento en las de consumo, de 5.5 en las de uso intermedio y de 14.8 por ciento en las de capital.

Actividad en desaceleración

Al quitar factores estacionales se observó que en febrero la economía mostró una desaceleración, derivada de un menor dinamismo de las actividades primarias y secundarias, lo que contrarrestó el buen desempeño de sectores como comercio y servicios.

Analistas del mercado consideran que si bien la economía ha crecido a un ritmo favorable, en el segundo semestre del año la dinámica se moderará, debido al impacto del recorte al gasto público, el malestar que refleja la confianza de los consumidores y la fragilidad de la demanda externa, entre otros elementos.

De acuerdo con el Inegi y con base en cifras ajustadas por estacionalidad, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) —que es una especie de producto interno bruto (PIB) mensual— aumentó 2.8 por ciento en febrero de 2016 con relación al mismo mes de 2015, por debajo de la expansión anual de 2.9 por ciento observada en enero.

Por grandes grupos de actividades, las terciarias aumentaron 3.9 por ciento, las primarias 3.6 y las secundarias 0.8 por ciento, pero estos dos últimos incrementos estuvieron por debajo de las alzas anuales de 4 y 1.5 por ciento, respectivamente, observadas un mes antes.

Desde una perspectiva mensual, el IGAE creció 0.2 por ciento en febrero de 2016 frente al mes previo, cuando aumentó 0.6 por ciento con cifras desestacionalizadas. Por grandes grupos de actividad, las terciarias avanzaron 0.5 por ciento, las primarias disminuyeron 1.7 por ciento y las secundarias 0.1 por ciento.

El área de análisis de Grupo Financiero Ve por Más indicó que si bien en febrero el IGAE presentó tasas positivas que superaron las previsiones del consenso de especialistas, a partir del segundo semestre es probable que se materialicen los riesgos a la baja.

Lo anterior porque el consumo –dos terceras partes del PIB– se enfrentará a los siguientes factores que podrían limitar su expansión: recorte en el gasto público, ciclo de alza en la tasa de interés de referencia y menor propensión a consumir.

Además, agregó Ve por Más, la industria mantiene una desaceleración asociada con la menor demanda de insumos y bienes finales mexicanos, principalmente en Estados Unidos, pues la correlación del sector manufacturero entre ambos países asciende a 80 por ciento.

Sin quitar factores estacionales, el IGAE aumentó 4.1 por ciento en marzo con relación al mismo mes de 2015, por arriba de 3 por ciento estimado por expertos; no obstante, esta cifra se explica por un efecto calendario, pues febrero tuvo un día más, por ser bisiesto.  



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