México se prepara para Trump

Conoce la estrategia integral para que las decisiones de Donald Trump en materia de comercio no pongan en riesgo la viabilidad del presupuesto en nuestro país.
El Congreso aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación el 11 de noviembre, con una bolsa por 4.88 billones de pesos.
El Congreso aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación el 11 de noviembre, con una bolsa por 4.88 billones de pesos. (Cortesía)

Ante la duda, mejor prevenir, es el sentimiento general en México. El Congreso legislativo aprobó el paquete económico 2017 en un escenario de incertidumbre por el inesperado triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos (EU). Ahora, analistas prevén mayores recortes al gasto y ajustes en las tasas de interés para lo que podría ser un “huracán grado 5”, como dijo el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, cuando se refirió a la posibilidad de que ganara el candidato republicano. 

“Este presupuesto, que contempla una bolsa por 4.88 billones de pesos para el próximo año, está bajo un escenario optimista, con un crecimiento estimado para México de entre 2 y 3%, y no contempla las variables de riesgo que están en torno del triunfo de Trump”, comentó José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Ante esta situación, dijo, el gobierno mexicano debe implementar una estrategia integral que permita enfrentar un eventual escenario adverso generado por las promesas electorales del republicano en materia comercial y migratoria. 

Si bien no hay una receta mágica para sortear una posible crisis, sí hay ‘tratamientos médicos’ que ayudarían a aminorar su impacto. Entre estas medidas están: fortalecer el mercado interno; garantizar la estabilidad de fundamentales económicos como inflación, capitalización de la banca y el tipo de cambio; mejorar la calidad del gasto público; estrechar mayores lazos comerciales con otros países, y robustecer sectores clave como el automotriz, energético y turístico, detalló De la Cruz.

Para Ramón Lecuona, director de la Facultad de Negocios de la Universidad Anáhuac, México debe ser más competitivo, invertir en infraestructura y generar un Estado de Derecho sólido, es decir, con certidumbre jurídica y legal y con un combate a la corrupción.

Si bien existe incertidumbre en torno a la política económica que el presidente electo de EU va a seguir durante los cuatro años de su administración (lo que limita crear escenarios concretos para el país), lo cierto es que la volatilidad que se registra en el tipo de cambio, que llegó a cotizar en más de 21 pesos por dólar el día de las elecciones, llevará a hacer más ajustes al gasto público y a las tasas de interés en 2017.

De hecho, el banco central ya subió la tasa de interés de referencia como una forma de contener la depreciación del peso y limitar las presiones inflacionarias. El pasado jueves aumentó en 50 puntos base el precio del dinero, con lo cual pasó de 4.75 a 5.25%. Sin embargo, el gobernador de Banxico dejó abierta la puerta para más ajustes: “Hay que aplicar la medicina, pero no generar una sobredosis. Si es necesario (subir las tasas), lo haremos”. 

Este incremento, comentó De la Cruz, aumentará el costo financiero de la deuda de México, la cual, en su mayoría, está en pesos. Además, con un tipo de cambio por arriba del marcado en el presupuesto (algunos instituciones -como Banco Base- proyectan hasta en 24 pesos por dólar, cuando en el paquete económico se fijó en 18.62 pesos), el costo financiero de la deuda externa podría incrementarse. 

Adicional al efecto en la deuda, un aumento en tasas desacelera el consumo y, por ende, enfría el crecimiento de la economía.


El director del IDIC anticipó que Banxico continuará realizando ajustes en las tasas de interés en los próximos meses y proyecta que el gobierno federal va a realizar ajustes al gasto público. ¿Por qué? La Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación están basados en un escenario de crecimiento en México de entre 2 y 3% para 2017; sin embargo, la economía mexicana no va a avanzar más de 2%, lo que implica menores ingresos y, por ende, un menor gasto. 

Algunos analistas ya se sumaron a la perspectiva de que en 2017 la economía mexicana no crecerá más de 2%. Citibanamex bajó su estimado de crecimiento para el próximo año, de 2.3 a 1.8%, dada la incertidumbre en los mercados. HSBC y Santander también bajaron sus pronósticos a 1.7%. Moody’s, la calificadora de riesgo, también recortó sus estimados de 2.5 a 1.9%, mientras que la aseguradora de riesgo francesa Coface proyecta un avance del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 1.5%. 

Sin embargo, para Jesús Sánchez Arciniega, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el recorte será menor que los realizados este año. “Es muy probable que vengan más ajustes en la parte del gasto para 2017, lo que pondrá en juego lograr un superávit primario y la reducción de la deuda pública, objetivos que se trazaron para el próximo año”, dijo.


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Efectos no inmediatos

El triunfo de Trump no es un escenario trágico, pero sí de mucha incertidumbre y de condiciones difíciles que pueden llegar a convertirse en una crisis si no se maneja adecuadamente, comentó Gabriela Siller, directora de Análisis EconómicoFinanciero de Banco Base. 

En la misma tónica está Bart Pattyn, CEO y presidente para América Latina de Coface, quien considera que ya estamos “claramente” en una fase de desaceleración, independiente de los resultados electorales en EU.

“Estamos en una nueva temporada, es decir, estamos enfrentando nuevos hechos y es demasiado temprano para hacer nuevas proyecciones, pero es claro que si hay un cambio en el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que nos ha protegido en los últimos años, si hay un cambio drástico en la migración entre México y EU, esto puede traer consecuencias de una desaceleración aún más pronunciada, e incluso se puede llegar a una recesión”.

Si Donald Trump apuesta por modificar la política migratoria y comercial de EU, afirmó Sánchez Arciniega, la economía real sufrirá sus mayores efectos en un periodo de entre uno y dos años, es decir, no sería un impacto inmediato, considerando que 80% de lo que exporta México se va al país vecino del norte: “Si decide revisar el TLCAN e imponer aranceles, como lo estuvo diciendo en su campaña a la presidencia, sí vamos a ver repercusiones de mayor magnitud”, comentó.

Siller, de Banco Base, considera que el PIB de México caería 3.4% a partir de la imposición de aranceles sobre importaciones. Asimismo, el tipo de cambio subiría a 24 pesos por dólar en 2017. “No obstante, esto no considera efectos indirectos sobre el crecimiento económico, por ejemplo a través del canal de las expectativas de crecimiento, pues podría observarse una desaceleración de la inversión productiva”.

Tratados comerciales y mercado interno

A pesar de todos estos escenarios, los analistas consideran que es una buena oportunidad para fortalecer sectores y estrechar lazos comerciales con otros países para estar preparados en caso de una crisis en la relación con EU.

En cuanto a tratados comerciales, De la Cruz asegura que no existe ninguna economía con la que se pueda sustituir de lleno la relación comercial que se tiene actualmente con EU. Lo ideal, acotó, sería estrechar más los lazos con la Unión Europea y operar más el Tratado de Libre Comercio entre Japón y México, que entró en vigor el 1 de abril de 2005, por mencionar algunos ejemplos. 

México es de los pocos países en el mundo con 44 tratados comerciales en casi todos los continentes, que le dan acceso a más de 1,000 millones de consumidores y casi 60% del PIB mundial. “Estamos hablando más de una política integral comercial, una política en la que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Economía, incremente su presencia comercial con otras naciones para depender menos de EU”, comentó De la Cruz.

Sí hay oportunidad

Sánchez Arciniega destacó que también es una buena oportunidad para fortalecer aquellos sectores que son clave para la economía nacional. La industria automotriz es un claro ejemplo. Este sector aporta 3% al PIB nacional; sin embargo, su expansión se podría ver afectada, ya que 80% de la producción se va a EU y Donald Trump amenazó, en su campaña electoral, con poner aranceles a la importaciones de esta industria.

El turismo (aporta casi 9% al PIB) y el sector energético (contribuye con entre 5 y 8% del PIB) son otros ejemplos.

Para los tres sectores, el analista sugiere establecer una serie de beneficios fiscales como reducir impuestos por empleos generados. Además considera que se deben agilizar aún más los permisos de construcción y operación; mejorar la infraestructura en el área de influencia, y “para el caso específico del turismo, se requiere mejorar la percepción de seguridad, ya que es clave para el arribo de visitantes, sobre todo internacionales”.