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Sábado , 26.05.2018 / 07:35 Hoy

Paga tus deudas en 11 meses

Hay dos formas de hacerlo: planeando el proceso de endeudamiento o con un programa de austeridad, pago y ahorro agresivo para salir del hoyo. Pero se puede.


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Georgina Navarrete

María Luisa Reyes espera con ansia la llegada del Buen Fin 2016 para aprovechar las ofertas en tiendas y los planes de meses sin intereses (MSI) que ofrece su banco en estas fechas. Y es que desde hace un mes, como en maldición gitana, su lavasecadora y su horno de microondas se descompusieron.

Aunque es consciente de que no puede gastar lo que hoy no tiene, la cuenta semanal de lavandería para cinco lesiona su presupuesto cotidiano, así que hizo un plan de compra y pagos para reponer sus electrodomésticos y pagar las vacaciones de agosto que compró en paquete, también a MSI.

El plan maestro

Primero hizo el presupuesto a un año de sus gastos cotidianos: renta, luz, agua, gas, internet, comida, gasolina, verificaciones y mantenimiento del auto, pago de vacaciones ya tomadas (debe 5 de 9 MSI), fondo de emergencias y ahorro, y una cuota fija para entretenimiento familiar (cine, ferias, salidas de fin de semana). Al final, encontró que tiene disponibles 1,200 pesos mensuales para pagar su lavadora y su horno.

Como segundo paso, se dio una vuelta por varias tiendas para elegir marca y modelo de los aparatos que necesita. Hizo una lista con cinco opciones de cada cosa que cumplían con sus expectativas de servicio y precio en un balance adecuado y quedó a la espera de los anuncios de las ofertas. En un primer cálculo, Malú sabe que si compra a 12 MSI con la mensualidad que tiene disponible, su cuenta total no puede rebasar 14,400 pesos y decidió que, para dejar un “colchón”, topará su compra en 13,200 pesos (11 mensualidades, por si acaso).

También definió que comprará un horno de microondas pequeño, de entre 1,600 y 2,000 pesos, pues no cocina en él, solo lo utiliza para recalentar alimentos; de esta manera, tiene disponibles para su lavasecadora 11,200 pesos, que en condiciones normales alcanzan para una a precio normal.

Ahora solo checará las ofertas y aprovechará la campaña de su tarjeta bancaria, que si no le bonifica al menos un mes en directo, seguro le dará una buena cantidad de puntos en su programa de recompensas. Si Malú cumple el plan y paga los 1,200 que calculó al principio, terminará su deuda en 11 meses.

Además, en cinco meses terminará de pagar sus vacaciones más recientes y podrá incluir esa cantidad en su ahorro o en su fondo de emergencias, y estará lista para cualquier eventualidad.


MSI: Cuándo sí y cuándo no

El plan de María Luisa es fácil de cumplir porque ella no tiene grandes deudas, apenas 16,000 pesos de sus últimas vacaciones a Vallarta y los gastos corrientes de la familia. De esta manera, aumentar un gasto fijo de MSI por un año le restará un poco de libertad financiera.

Especialistas en finanzas personales concuerdan que los programas de MSI son buenos si se cumplen estos tres requisitos:

1. Lo necesitamos realmente.

2. Su precio es alto y no podríamos pagarlo en una sola exhibición.

3.El bien durará alrededor del doble de tiempo que tardaremos en cubrir la deuda (algo a 12 MSI debería darnos servicio dos años). La ropa de uso diario, los electrodomésticos pequeños (de menos de 1,000 pesos) quedan fuera de este plan, igual que la despensa o la cena de Navidad.

Además, es importante que pensemos en los MSI como un todo. Si compramos más de una cosa en ese plan, debemos sumar los montos mensuales a pagar para no rebasar nuestra capacidad de pago. No importa si algunos montos son pequeños, sumados podrían darnos una amarga sorpresa.


¿Y si debo mucho?

A veces las deudas son más grandes que las de Malú y salir requiere un esfuerzo mayor. Sonia Sánchez, autora de Blog&lana, estructuró un plan personal para salir de deudas -sin quitas ni reestructuras- basada en los consejos del especialista en finanzas personales Dave Ramsey.

1 Reconoce que tienes un problema.

Suma todo lo que pagas mensualmente en créditos (tarjetas, hipoteca, autos) y revisa si esta cantidad crece al mes o cada vez te cuesta más pagarlas. ¿Ya solo pagas los mínimos y crece cada mes? Es tiempo de recuperar el control.

2 ¿Tienes pareja? Súbela al barco.

Siempre será más fácil si se trata de “tus” deudas y decides eliminarlas. Primero platica con tu pareja y ponla en sintonía.

3 Registra todo lo que pasa con el dinero.

Así sabrás por qué estás endeudado y de dónde sacarás para pagarlo.

4 Deja de usar las tarjetas.

No las saques hasta que termines de pagarlas. Pero lo más importante es que canceles todas las domiciliaciones. Paga la luz, el agua, el gas y el teléfono directamente y retoma el control.

5 Ahorra como si no hubiera un mañana.

Lo primero que debes apartar en tus ingresos mensuales es el ahorro. Te servirá para alguna emergencia o para aportar una cantidad fuerte a tus deudas en un lapso determinado.

6 Ve de la menor a la más grande.

Será imposible “matar” todas tus tarjetas al mismo tiempo, empieza por aquella en la que debes menos mientras pagas los mínimos -o lo que más puedas- de las otras. En cuanto termines la primera, cancélala y continúa con el resto, de una en una. Es muy agobiante de otra manera.

Sonia reconoce que, en su caso, la tercera que eliminaron fue la más grande, la que más les angustiaba. Tú puedes elegir en función de tus ingresos, de tu ahorro y de tu propia angustia, lo importante es perseverar y no te rindas, dice Sánchez.

El tiempo que tardes en liberarte dependerá del monto de tu deuda, de tus ingresos y tu capacidad de ahorro. Será dura la época de austeridad y pago, pero al final te habrás quitado un gran peso de encima sin manchar tu historial crediticio.


Ya dejaste de pagar...

Si aún con muchos esfuerzos ya no te es posible pagar tus tarjetas, quizá debas buscar un nuevo trato con tus acreedores. Sofía Macías, autora del “libro Pequeño Cerdo Capitalista: finanzas personales para hippies, yuppies y bohemios”, opina que nosotros mismos podemos armar un plan de ahorro y negociar una reestructuración de nuestras deudas, ya sea con una “quita” o un programa de pagos parcializados del total con las instituciones acreedoras.

Sin embargo, si crees que necesitas apoyo para negociar, existen las reparadoras de crédito, que hacen el plan de ahorro y negocian por nosotros, a cambio de un pago mensual y una comisión sobre la “quita” que se haya concretada en el acuerdo.

Es importante que sepas que es muy raro que un acreedor esté abierto a una reestructuración de deuda si vas al corriente o has pagado al menos los mínimos; igual puedes acercarte e intentarlo, señala Macías en su blog, aunque debes estar consciente de que la tarjeta estará congelada y deberás firmar un contrato con las nuevas condiciones de pago.

Si quieres apoyarte en una reparadora, debes saber que no son entidades financieras, sino prestadoras de servicio (asesoras), así que están supervisadas por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y no por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios del Sistema Financiero (Condusef).

Tampoco existe un marco legal para sus operaciones, así que debes ser muy cuidadoso y revisar bien el contrato. Por otro lado, una reparadora solo tomará tu caso si dejaste de pagar al menos tres meses. Asimismo, piden un monto de deuda mínimo para tomar tu caso. La mayoría de las veces son una buena opción.

¡Ojo!, investiga un poco a las reparadoras antes de engancharte con alguna. Compara honorarios mensuales, comisiones por liquidación o éxito y lo que ofrecen, también que sean serias y honestas. Evita involucrarte con empresas que te piden dinero por adelantado, hacer depósitos a cuentas que no estén a nombre de su razón social conocida y registrada ante el SAT o que te prometan “limpiar” tu Buró de Crédito.

Si dejaste de pagar ese ya estará manchado por un buen tiempo.

Una reparadora de crédito te ayudará a realizar una serie de cosas, entre ellas:

Hacer un plan de ahorro adecuado: aunque reestructures y logres una buena rebaja en los intereses, deberás cumplir con un plan de pagos, además de pagar las comisiones que se generen a la reparadora.

Negociarán una “quita” para ti. La idea es que se reduzcan sensiblemente los intereses moratorios que se acumularon por tu impago.

Te consiguen un préstamo con alguna otra institución para que comiences a sanear tu historial crediticio.

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