El oro negro que nadie quiso

Los hidrocarburos que se ofrecieron en las áreas contractuales de la primera etapa de la Ronda Uno, poco interesó a empresas nacionales e internacionales al colocarse dos de 14 bloques.
La licitación de la primera etapa de la Ronda Uno
La licitación de la primera etapa de la Ronda Uno (ronda1.gob.mx)

Ciudad de México

Eran las 8:00 horas del 15 de julio. Un día histórico. Después de 77 años, los petroleros privados volvían a México. La reforma energética, la que el gobierno federal presume, se concretaba.

Era un acontecimiento esperado en México y el resto del mundo, sobre todo por las grandes empresas petroleras  y operadoras de la industria que siempre están a la caza de nuevas oportunidades ya sea para incorporar nuevas reservas a sus libros o para extraer producción y colocarla en el mercado.

Hoy la subasta empezaba con proyectos de exploración. Los petroleros del mundo, -estadunidenses, ingleses, italianos, noruegos- podrían empezar a explorar en las aguas someras  del Golfo de México en busca de crudo. La apuesta arrancaba. 

Desde diciembre de 2014, cuando la Comisión Nacional del Hidrocarburos  lanzó la convocatoria  de la primera fase de la Ronda Uno, en el gobierno federal permeó el optimismo, las expectativas eran altas  hasta que cayó el precio internacional del crudo. Mala señal. El interés de las empresas por el petróleo mexicano iría en picada.

En seis meses la lista de las empresas interesadas, de las que desertaron y de las que precalificaron cambió constantemente. Hasta las 9:00 horas de hoy esa lista se siguió haciendo chiquita.  De las 34 empresas registradas en el proceso de precalificación  quedaron 31 compañías. Hasta Petróleos Mexicanos desertó en la última fase del proceso.

En la sala de licitación donde se abrirían los sobres estaban representantes de las petroleras. Los que llevaron propuestas para concursar y otros que se habían bajado del proceso pero fueron a verlo. 

Las horas corrían y las sorpresas aumentaban. Uno de los momentos, quizá de mayor tensión fue cuando se anunció que de las 31 empresas que quedaron solo nueves presentarían sus propuestas económicas.  Ya se empezaba a vislumbrar que a pocas les interesó el oro negro de México.

Alrededor de las 10:00 horas el notario público empezó con la lectura de las propuestas económicas. Para el primer bloque no hubo ofertas, a ninguna de las nueve participantes le interesó.

El notario siguió con la lectura de propuestas para el segundo bloque que por default se le adjudicó al consorcio que liderea Sierra Oil & Gas, su propuesta  fue superior a  los valores mínimos predeterminados por la Secretaria de Hacienda.  Sus  competidores desairaron el oro negro del subsuelo de México de un segundo bloque. 

El notario público leyó la propuesta de los bloques 3, 4, 5 y 6, para estas áreas la respuesta volvió a ser el desinterés. Así Statiol, Eni Internacional, ONGC Limited, Sierra Oil and Gas, Hunt Overseas, Atlantic Rim México, E&P Hidrocarburos y Cobalt Energia no se disputaron el área y la licitación fue desierta.

Una de dos, empezaba el murmullo en las redes.

Una de tres.

Una de cuatro.

Una de cinco.

Una de seis. 

Con la lectura de la propuesta para competir por el bloque siete, llegó un ligero respiro. Sierra Oil & Gas y sus socios Talos Energy y Premier Energy superaron por mucho la oferta del valor mínimo que determinó la Secretaría de Hacienda.

Dos de siete.

Dos de ocho.

Dos de nueve...

Cuando el reloj marcó las 13:50 horas terminó la lectura de las propuestas para los 14 bloques. Las colocaciones de los bloques 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14  fueron declaradas desiertas.

Dos de catorce.

El oro negro que se ofreció en los bloques de la primera etapa de la Ronda Uno  fue poco atractivo para el mercado. La Comisión esperaba un mínimo de cinco campos petroleros asignados para su exploración.  El presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos admitió que el resultado no fue el esperado.