Líderes de biotecnología critican a Trump

160 grupos de esta industria firmaron una carta abierta con “profunda preocupación” por la orden ejecutiva que veta la entrada de migrantes a EU.
Jeremy Levin es exdirector ejecutivo de Teva, el fabricante de genéricos más grande del mundo.
Jeremy Levin es exdirector ejecutivo de Teva, el fabricante de genéricos más grande del mundo. (Cortesía)

Los directores ejecutivos de las principales compañías de biotecnología se unieron al creciente coro de líderes empresariales que critican la prohibición de inmigración del presidente Donald Trump, y escribieron una carta abierta para expresar su “oposición” a la orden ejecutiva.

En la carta, dirigida a la revista científica Nature, los firmantes dijeron que la condición de Estados Unidos (EU) como “el mayor desarrollador de medicamentos” del mundo se basa en su capacidad de contratar investigadores, médicos clínicos y ejecutivos de todo el mundo. Las críticas hacen eco de quejas similares de otros líderes empresariales, sobre todo de los que dirigen las compañías de tecnología de Silicon Valley, que también dependen de trabajadores extranjeros altamente capacitados para sus empresas.

La carta cita una investigación, que también se publicó en Nature, en la que se muestra que en 2014, más de la mitad (52%) de los 69,000 investigadores biomédicos que trabajaron en EU nacieron en el extranjero.

Los científicos que trabajan con visas o tienen su base en puestos que tienen las empresas estadounidenses en todo el mundo sienten “temor y no están seguros de su estatus” a raíz de la prohibición, escribieron los directores ejecutivos, y agregaron que “temen venir a EU o cancelan sus viajes”, pues algunos de ellos interpretaron que el mensaje de la nueva administración es “Estados Unidos ya no le da la bienvenida a ningún inmigrante”, se lee en la carta.

La carta la organizó Jeremy Levin, exdirector ejecutivo de Teva, el fabricante de medicamentos genéricos más grande del mundo, quien ahora dirige una compañía que se enfoca en enfermedades raras. Otras figuras muy conocidas de la industria de biotecnología también la firmaron, entre ellos, Ron Cohen, director ejecutivo de Acorda Therapeutics y presidente de Bio, la asociación comercial de la industria de biotecnología.

Los firmantes escribieron: “Estados Unidos es el líder mundial en la producción de medicamentos desde hace décadas... ya que, más que cualquier otro país, representa una oportunidad, independientemente de la frontera, el género, la raza, la orientación sexual o postura política”. Agregaron: “De un golpe, la nueva administración puso en peligro años de investigación en este tesoro nacional”.

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La postura que tomaron los ejecutivos de las empresas de biotecnología más pequeñas abrió un brecha con sus contrapartes de las “grandes farmacéuticas”, la mayoría de ellas se abstiene de criticar abiertamente la prohibición de inmigración por temor a distanciarse de Trump. Una excepción notable fue Brent Saunders, director ejecutivo de Allergan, más conocido por el producto antiarrugas, Botox, quien dijo que se opone “a cualquier política que limite nuestra capacidad de atraer al mejor y más diverso talento”.

Esa postura destaca la difícil tarea a la que se enfrentan los ejecutivos que quieren expresarse a nombre de su personal y de sus valores sin distanciarse de un presidente que puede hacer que las acciones de la compañía caigan en una espiral con un solo tuit. Trump es un crítico persistente de la industria farmacéutica, recientemente los acusó de “salirse con la suya” al cobrar altos precios por los medicamentos.

Sin embargo, desde entonces el presidente moderó su retórica y prometió bajar los costos de la atención de salud al reducir de manera significativa la cantidad de tiempo que se requiere para obtener la aprobación regulatoria de un medicamento.