• Regístrate
Estás leyendo: El CEO que nunca quiso serlo
Comparte esta noticia
Martes , 25.09.2018 / 18:24 Hoy

El CEO que nunca quiso serlo

Oliver Blume jamás imaginó dirigir una de las automotrices más glamurosas.

Publicidad
Publicidad

Oliver Blume se convirtió en el director ejecutivo de Porsche hace dos años. Ocurrió tan rápido que cuando llegó a casa a decirle a su familia, pensaban que estaba bromeando.

Fue en septiembre de 2015, y la matriz del fabricante de automóviles deportivos, Volkswagen (VW), estaba inmersa en la mayor crisis en su historia de 80 años. Martin Winterkorn, el director ejecutivo, acababa de renunciar después de admitir que la compañía hizo trampa en las pruebas de emisiones de vehículos con motor a diésel en el mundo.

En cuestión de días nombraron a Matthias Müller, director de Porsche, como sucesor de Winterkorn. Antes de que se conociera la noticia, Müller convocó a Blume, entonces director de producción. “Mañana voy a estar en Wolfsburg —la sede de VW— y ahora depende de ti”, dijo Müller.

El ejecutivo alemán de 49 años muestra una actitud de “timidez” mientras describe la sorpresa que fue para él que le ofrecieran uno de los empleos más glamorosos en la industria: “nunca pensé en planear algún día ser un CEO”, dice. “Creo que es algo imposible de planear”.

Blume dice que ve poco valor en organizar el futuro; en su lugar, reconoce la competencia diaria que encuentra su recompensa más adelante. De un día a otro, el número de personas de las que era responsable se triplicó a casi 30,000.

Su principal tarea es dirigir la marca de lujo hacia una nueva era de automóviles eléctricos, autónomos y conectados a la red. Hasta el momento, las entregas de Porsche subieron 7% para llegar a 126,497 unidades en el primer semestre de 2017. La utilidad operativa se aceleró 16% para llegar a 2,466 millones de dólares (mdd), y los márgenes de utilidades aumentaron a más de 18%.

Un Porsche en promedio se vende en 99,000 dólares, y genera una utilidad de 17,250 dólares. Con todo lo que se dice de que los nuevos rivales de tecnología, como Tesla, ponen de cabeza a las marcas tradicionales, Porsche prospera desde que VW la adquirió en 2012, con un crecimiento de dos dígitos en China. Las ventas aumentaron casi el doble en los últimos cinco años gracias, en parte, a los vehículos utilitarios deportivos de Porsche. Su Cayenne y el SUV Macan representaron casi 70% de la ventas el año pasado.

A pesar de las sólidas ventas, los retos son enormes: “Hace 10 o 20 años, era evidente que cuando pensábamos sobre un nuevo producto, solo tomábamos en cuenta el diseño”, dice. Ahora, en lugar de perfeccionar de una edición a la otra, Porsche se enfrenta a una disrupción en gran escala y debe equilibrar el “mantenerse cerca de nuestras raíces y hacer algo muy innovador”.

Los analistas critican a la industria automotriz alemana por llegar tarde a la revolución eléctrica, pero Porsche se adelantó a la mayoría cuando presentó el Mission E, el primer automóvil eléctrico de la marca que introdujo el concepto hace dos años en el Salón del Automóvil de Frankfurt.

El sedán de cuatro puertas, cuyo costo se espera que sea de alrededor de 85,000 dólares —más o menos similar al Model S 100D de Tesla— tiene una autonomía de 500 kilómetros. Su batería puede cargarse en 15 minutos hasta 80% de su capacidad.

[OBJECT]Porsche invirtió 1,174 mdd. Recientemente, Blume dijo que su “principal prioridad” es llevar el auto a producción para 2019. Algunos periodistas llamaron al Mission E como el “asesino de Tesla”, pero Blume insiste en que la compañía estadounidense de coches eléctricos de Elon Musk no es rival. “Lo que Porsche hace es seguir su propio camino. Lo hicimos en el pasado y lo haremos en el futuro. Por lo tanto no es tan importante lo que haga Tesla”.

Porsche, al igual que otras automotrices tradicionales, dice que debe generar utilidades, algo que Tesla todavía no logra.

Blume pasó toda su carrera en Volkswagen Group. Después de estudiar ingeniería mecánica en la Universidad de Braunschweig, logró obtener una pasantía en Audi en 1994. A medida que ascendía a puestos ejecutivos, recibió un doctorado en ingeniería de la Universidad Tongji en Shanghai. Después pasó cinco años en Barcelona como director de planeación de Seat.

En 2009, lo nombraron director de planeación de producción para la marca VW, antes de unirse al consejo de Porsche en 2013.

Si el Mission E es un éxito, y Blume puede construir un SUV eléctrico mientras logra aumentar las ventas, el ejecutivo estará en una sólida posición para suceder una vez más a Müller, cuyo contrato vence en 2020, y esta vez como director del VW Group.

Pero Blume, quien habla cuidadosa y metódicamente, se muestra evasivo sobre su ambición. “Solamente pienso en el trabajo que hago ahora”, dice.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.