Oferta de compañías con RS “no es una ocurrencia del día”

Bienes y servicios de las compañías socialmente responsables deben tener una estrategia integral y a largo plazo.
Una de las mujeres beneficiadas con los programas de Cemex.
Una de las mujeres beneficiadas con los programas de Cemex. (Especial)

Ciudad de México

Ofrecer un producto o servicio responsable no solo consiste en una simple innovación que ayude a cuidar los recursos naturales o a mejorar la vida de las comunidades más desfavorecidas, sino que las empresas con Responsabilidad Social (RS) deben sustentar esa oferta con un plan integral para asegurarse de que el beneficio que aportan perdurará a largo plazo y será económica y ambientalmente sostenible.

“No es una ocurrencia del día ni un proyecto que suene bien, sino una estrategia integral”, explicó en entrevista Martha Patricia Herrera González, directora Corporativa de Responsabilidad Social Cemex y del Centro Cemex-Tec para el Desarrollo de Comunidades Sostenibles, quien fue galardonada con el Leading Women Awards al ser elegida por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible como una de las diez líderes del mundo en ese ámbito.

Herrera destacó que el cliente juega un papel trascendental. “El consumidor es la población en general. En México, más de 60 por ciento de nuestro mercado es de autoconstrucción, y lo hemos apoyado para que se haga consciente. Ya que cocinar con leña genera problemas de salud, hicimos una labor de concientización y aportamos una solución con estufas ecológicas”.

Cemex desarrolló una estrategia integral para colaborar con el desarrollo de una comunidad con impacto a largo plazo. Construye Contigo funciona en cerca de 60 comunidades, y Proyectos Productivos de Autoempleo en otras 80. Buscan soluciones innovadoras para la vivienda, pero al mismo tiempo tienen un componente social, uno de alianza estratégica y otro de asistencia técnica.

LA ALIANZA

Un ejemplo claro de cómo combinar estas iniciativas con una visión a largo plazo ocurrió en la colonia La Alianza, en Monterrey, una de las más devastadas por el huracán Alex en junio de 2010. “Hace algunos años estaba en una situación muy vulnerable. Nos topamos con ella a raíz del huracán Alex y pusimos en marcha el programa Construye Contigo. No se trata solo de reparar la vivienda y se acabó. A partir del desastre, se planeó la recuperación de las zonas afectadas de una manera sostenible y con seguimiento”, señaló Herrera.

Esa colonia era una comunidad en situación crítica, con calles de terracería y casas con techos de lámina y paredes de cartón. “Instalamos una fábrica pequeña en la que los pobladores pudieran generar los componentes para su vivienda. El proyecto empezó con el propósito de reconstruir las casas de los vecinos, pero poco a poco se dieron cuenta del potencial que tenía a futuro”.

En menos de un año ya estaban reconstruidas las casas, pero el modelo de negocio se quedó ahí. “Cuando ya tenían casas bien construidas y una colonia pavimentada buscaron conseguir motocicletas y bicicletas para seguir haciendo su trabajo con un proyecto de recolección de basura. En una iglesia local se creó un pequeño centro comunitario para que las señoras trabajaran en proyectos productivos en los que nosotros las capacitamos”, señaló.

“Los retos que tenemos son muy complejos y no nos queda más que trabajar con un enfoque sistémico y en alianzas, lo que suena muy lindo pero no es fácil. Se requiere de un mecanismo, entendimiento, apoyo permanente, escuchar a las comunidades y generar confianza”.