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Sábado , 21.07.2018 / 15:27 Hoy

Obesidad + diabetes = NASH

Las farmacéuticas han puesto la mira en un medicamento que cure la enfermedad avanzada de hígado graso. Su crecimiento en la población podría significar un negocio de 8,000 mdd.

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David Crow

Pfizer comenzó a probar un medicamento experimental para una mortal enfermedad hepática. Los ensayos clínicos se encuentran a la mitad del proceso, y las empresas farmacéuticas compiten para desarrollar nuevos medicamentos para combatir el hasta ahora incurable “asesino silencioso”.

La farmacéutica es parte de una serie de empresas que tratan de encontrar un medicamento para la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) una enfermedad avanzada del hígado graso que provoca formación de cicatrices e inflamación.

Se estima que la condición, que no suele presentar síntomas hasta etapas muy avanzadas, afecta a más de 16 millones de personas en Estados Unidos. Los casos más graves resultan en cirrosis fatal y cáncer de hígado. La decisión de Pfizer, se produce en medio de una feroz competencia para desarrollar medicamentos para una enfermedad que logró atraer cientos de millones de dólares de inversión en los últimos 12 meses de empresas como Allergan, Bristol-Myers Squibb y Novartis.

El gran interés que tienen en NASH, se debe al impulso por las predicciones de que la prevalencia de la enfermedad —que se relaciona estrechamente con la obesidad y la diabetes— aumentará en los próximos años.

Algunos analistas predicen que el mercado para medicamentos exitosos podría llegar a tener un valor muy por encima de los 8,000 millones de dólares (mdd) al año en su punto máximo.

Morris Birnbaum, científico principal de la unidad cardiovascular y de metabolismo de Pfizer, dijo que el medicamento de la compañía se diseñó para tratar la primera etapa de la enfermedad, cuando la grasa en el hígado comienza a retenerse.

“La acumulación de la grasa en el hígado es la primera etapa, pero creemos que sí se puede revertir, evitar una cirrosis de etapa avanzada y posteriormente el cáncer”, agregó Birnbaum.

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El medicamento, llamado Inhibidor ACC, se enfrenta a la competencia de Gilead, el grupo de biotecnología que, recientemente, publicó datos de un pequeño estudio en el que se demuestra que su medicamento redujo el contenido de grasa en el hígado en un promedio de 43%, después de 12 semanas.

Se espera que Gilead publique los datos de su propio estudio de etapa media, o fase dos, a finales de año. “Sabemos que hay un competidor ligeramente por delante de nosotros, pero somos optimistas de que vamos a tener éxito”, dijo Birnbaum.

El doctor dijo que un tratamiento exitoso probablemente implique una combinación de medicamentos que no solamente se enfoquen en la acumulación de grasa, sino también en la inflamación y la formación de cicatrices. Para ese fin, dijo que Pfizer espera comenzar los ensayos en seres humanos de otros seis medicamentos más en los próximos dos años.

[OBJECT]NASH está en camino de convertirse en la principal causa de cirrosis y cáncer de hígado, debido, en parte, a su creciente prevalencia, pero también porque las compañías, entre ellas Gilead, lograron éxitos notables en el desarrollo de medicamentos que pueden curar de manera efectiva la hepatitis C.

Sin embargo, los pronósticos del tamaño del mercado potencial para los medicamentos contra NASH varían significativamente, y algunos analistas se muestran escépticos de que los fármacos puedan lograr una condición de éxito de ventas.

En una encuesta reciente, realizada por el banco de inversión Leerink, se encontró que solo 40% de los inversionistas cree que el mercado para los medicamentos valdrá más de 5,000 mdd para 2022.

La mayoría de los pacientes con NASH no sabe que tiene la enfermedad y la única prueba concluyente es una biopsia invasiva de hígado que a menudo no se realiza porque la gente se siente bien. Otras pruebas, como la medición de enzimas o la exploración del hígado, no son perfectas y los reguladores médicos todavía no las aceptan.

La falta de una prueba no invasiva podría dificultar que las empresas puedan llenar los grandes ensayos de “Fase 3” que necesitan para obtener la aprobación, y eso también podría limitar el tamaño del mercado si los medicamentos llegan a salir a la venta.


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