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Miércoles , 12.12.2018 / 09:40 Hoy

"No creo que debamos comer como solíamos hacerlo"

Rob Rhinehart, el inventor del “alimento del futuro”, está convencido de que dejaremos de realizar tres comidas al día y en su lugar tomaremos bebidas funcionales.

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El hombre que busca reemplazar los alimentos resulta tener mucho apetito. Rob Rhinehart, cuya bebida que sustituye una comida y es todo un éxito entre los expertos en tecnología de Silicon Valley que prefieren no perder el tiempo comiendo, se reúne conmigo en la Cafetería Clifton y toma una charola.

Cuando lo invité al almuerzo me temía lo peor: una plática breve acompañados de botellas de Soylent, “el alimento del futuro” que consume durante gran parte de los últimos tres años. Así que fue una agradable sorpresa saber que eligió un restaurante en el centro de Los Ángeles. Incluso más sorprendente fue la descripción que dio su publicista de que Rhinehart es un “sibarita”.

La idea de Rhinehart para Soylent (su nombre es una mezcla de soya y lentejas) se remonta a cuando estaba en San Francisco luchando para construir una startup de red inalámbrica. Desesperado por hacer durar sus escasos fondos, identificó la comida como uno de sus mayores costos y se le ocurrió una forma novedosa para economizar. Después de investigar los nutrientes esenciales, pidió por internet los ingredientes más crudos y los mezcló.

En una publicación en un blog que tituló “Cómo dejé de consumir comida”, escribió cómo el experimento redujo su gasto en alimentos (de 470 dólares a 50 dólares al mes) y lo transformó físicamente (“mi piel es más clara, mis dientes más blancos, mi cabello más grueso”).

Consumir 1,500 calorías al día de un polvo mezclado con agua inicialmente fue la manera más eficiente de obtener los principales grupos alimenticios -lípidos, carbohidratos, proteínas- así como algunas vitaminas y minerales.

La publicación se hizo viral y, cuando la idea de WiFi de Rhinehart mordió el polvo, el proyecto alterno tomó su lugar. Él y algunos amigos recaudaron dinero a través del crowdfunding para comenzar a producir Soylent a gran escala.

El año pasado, la compañía atrajo una inversión de la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz, y se dice que la valoró en 100 millones de dólares (mdd). Ahora, la versión lista para beber -Soylent 2.0- viene empacada en botellas blancas que se envían a todo EU y Canadá. Ya se vendieron más de 25 millones de unidades desde mayo de 2014.

Dado el tamaño de su comida, uno puede estar tentado a preguntarse si la dieta de Rhinehart, que consiste en gran medida en Soylent, lo deja satisfecho. Sin embargo, todavía me siento lleno de mi primera muestra de la bebida color beige que tomé la noche anterior. El sabor es extraño, pero inofensivo -similar a la masa para hot cakes- aunque solo pude con cuatro quintas partes de una botella.

Rhinehart está convencido de que dejaremos de realizar tres comidas al día y, en su lugar, tomaremos bebidas funcionales cada vez que lo necesitemos. “Estar atrapados en el desayuno, almuerzo, cena, proviene de una sociedad agrícola y de la revolución industrial. No creo que debamos comer como solíamos hacerlo. Creo que la gente va a empezar a comer cuando tenga hambre en lugar de con un horario”.

El producto de Rhinehart recibió muchas críticas de los nutriólogos, quienes dicen que algo se pierde al renunciar a la comida natural. Su creador no se involucra en eso. “¿Quién puede decir que algo es natural o no natural, o natural o sintético, o un alimento completo o incompleto?”.

Le pregunto si la etiqueta de Soylent de “genéticamente modificado” es por una receta legal. “Es motivo de orgullo”, responde. “Tal vez algún día será por razones legales, pero creo que eso es una tontería”.

Le sugiero que, ya que siempre descubrimos nuevos efectos de los alimentos, su bebida podría perder algunos de los nutrientes benéficos.

“Realizamos un ensayo clínico, los resultados los publicaremos a finales de este año”, me dice. El único guiño que da de sus hallazgos, que quiere publicar en una revista para expertos: “definitivamente no es terrible”.

La noche anterior, mientras mi familia tomaba una comida cocinada y yo abría una botella de Soylent, me preguntaba qué parte del atractivo se limita a los jóvenes solteros, tal vez no muy diferentes al mismo Rhinehart. La idea de familias que se sienten a beber sus botellas individuales de Soylent me parece un poco distópica.

“Ese no es exactamente el futuro que quiero”, dice Rhinehart, aunque revela que los padres ocupados son grandes clientes.

¿Tendrá la oportunidad de desarrollar más alimentos futuristas? El ambiente entre las startups se deterioró en el último año. Los pesimistas creen que el aumento de las valoraciones privadas se sobrecalienta, lo que hace recordar la burbuja de las puntocom de la primera década de 2000, y puede llegar a ser mucho más difícil recaudar dinero.

“Por eso no puedo leer las noticias”, dice Rhinehart. “Solo quiero enfocarme en construir una gran compañía. No quiero preocuparme con las quejas de los precios de otras personas. No quiero que todo eso me envuelva. ¿Alguien va a morir si los bancos tienen menos dinero? No veo cuál es el drama de todo eso”.

Las repercusiones de otro estallido podrían afectar a todas las startups, digo. Rhinehart no podrá ignorar las consecuencias. “Claro que puedo”, dice. “Voy a llenar mi contenedor con Soylent. Voy a estar bien”.



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