El "niño" que combate el cáncer de mama

Julián Ríos, con solo 17 años, creó un sostén que sirve para detectar neoplasias, una heramienta que puede revolucionar el diagnóstico de esta enfermedad.
Julián Ríos recibe su premio en la BMV.
Julián Ríos recibe su premio en la BMV. (Especial)

México

Con una seguridad mucho más convincente que la de cualquiera de los asistentes a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) —incluidos los ponentes internacionales invitados—, Julián Ríos Cantú sube al podio, toma el micrófono y advierte: “Les recuerdo que es ilegal darme esta cantidad de dinero”, mientras sostiene un cheque de 250 mil pesos; el recinto rompe en carcajadas. Tiene 17 años y es probablemente el empresario mexicano que revolucionará el método de detección del cáncer de mama.

En 2011 su mamá fue diagnosticada con cáncer de seno por primera vez y el próximo mes Julián representará a México en la final de los Global Student Entrepreneur Awards, en Fráncfort, Alemania.

Higia, nombre de la diosa griega de la prevención y la salud, es el nombre que lleva su empresa de biosensores, con la cual ha creado Eva, un sostén que sirve para la detección del cáncer de mama, prenda que cuenta con un dispositivo que a través de datos térmicos y algoritmos traslada a una aplicación elementos capaces de determinar la presencia de un tumor.

Su proyecto fue ganador del Premio Nacional Estudiante Emprendedor, organizado por Entrepreneur’s Organization (EO).

La empresa del estudiante de preparatoria del Tecnológico de Monterrey se llama Higia Technologies, y la creó en colaboración con Antonio Torres, Ángel Lavarriega y Fernando Martínez, también estudiantes de la institución. 

Ríos Cantú ha roto con la estadística de edad de participación de los emprendedores, que según la EO es de 25 a 34 años.

“Mi intención no era convertirme en emprendedor, de hecho, esa idea la comencé a asimilar hace unos meses. Prefería el término investigador o científico”, dice el creativo adolescente.

Eva

Inmediatamente después de ingresar a la preparatoria del Tecnológico de Monterrey, Julián entró al equipo de robótica de la institución, fue ahí donde conoció al resto de los integrantes de Higia. Juntos crearon Eva, el primer dispositivo portátil que es capaz de detectar uno de los tipo de cáncer más comunes en México.

El aparato funciona a través de la medición de la temperatura de los senos: los tumores cancerígenos requieren nutrientes y oxígeno para expandirse, necesidad que cubren a través de la sangre. Dicha acción altera el color y causa una hipertermia en la mama de la mujer, es ahí donde entra el trabajo de Higia.

El artefacto se usa entre 60 y 90 minutos a la semana, tiempo en el que hace un mapeo de la superficie del seno, posteriormente  los resultados son enviados a la plataforma digital de la compañía con el objetivo de hacer comparaciones con información e imágenes digitales de distintos tipos de tumores y a través de una serie de algoritmos se informa a la paciente si hay alguna anomalía en su organismo.

Lo anterior representa una especialización en el tema de la autoexploración, y un método menos agresivo que la mastografía, destacó Ríos Cantú.

La empresa plantea que el prototipo que está en sus últimos ajustes costará alrededor de 2 mil 500 pesos; sin embargo, el objetivo es que un solo aparato pueda ser utilizado por diversas usuarias, por lo que se pretende que instituciones de salud pública y privada adquieran el modelo .

Su negocio se encuentra principalmente en el uso de la big data. Según datos del Institute for HealthCare Informatics, para 2020 el mercado global de los tratamientos contra cáncer llegará a 150 mil millones de dólares. 

El “niño” empresario

Su ejemplo a seguir es el físico estadunidense  y ganador del Premio Nobel de Física en 1965, Richard Feynman, lo que ha sido clave para que lograra conjugar su pasión por la ciencia con una situación personal, lo que puede resultar benéfico para miles de personas.

Después de la premiación el panorama se torna distinto, ya no es solo un estudiante de preparatoria con interés en la ciencia, su compromiso con la empresa que fundó, adquirió una mayor fuerza y lo sabe: “todo ha sido algo complicado, me han llamado de muchas partes, pero se han acercado muchas personas a mí y me han orientado bastante, sobre todo en el tema de los trámites a seguir”.