Nespresso, bajo presión de elevar su reciclaje

El director ejecutivo afirma que se reutilza 46 por ciento de los paquetes de metal donde viene empacado su café.
A pesar de probar alternativas al aluminio, la empresa argumenta que ningún material puede soportar la presión de las máquinas cafeteras.
A pesar de probar alternativas al aluminio, la empresa argumenta que ningún material puede soportar la presión de las máquinas cafeteras. (Shutterstock)

Si George Clooney, la estrella de Hollywood, es la cara pública de Nespresso, entonces Jean-Marc Duvoisin es el director ejecutivo tras bambalinas de una marca que transformó un producto básico en uno de lujo a través de la revolución de las cápsulas de café.

Un suizo de hablar suave, Duvoisin ya pasó tres décadas en Nestlé, la matriz de Nespresso y la compañía de café más grande del mundo con 22 por ciento del mercado. La familiaridad que tiene con las regiones de cultivo de café en América Latina, donde pasó 18 años, demostró ser útil en su puesto actual.

Ese ejecutivo de 57 años inicialmente trabajó como vendedor de Nestlé en Colombia antes de trasladarse a Centroamérica. Después de una serie de puestos, asumió el mando de Nespresso en 2013, que genera 4 mil 500 millones de francos suizos (4 mil 700 millones de dólares) en ventas anuales, de acuerdo con las estimaciones de los analistas.

Como productor de gama alta —que utiliza al actor dos veces ganador del Oscar George Clooney para darle a la marca un aire de sofisticación urbana moderna— podría decirse que Nespresso tiene una presión mucho mayor que otras marcas cuando se trata de surtir los granos de café arábica que necesita para sus máquinas de café que utilizan las cápsulas de aluminio.

Sentado en el extremo de una mesa grande en la sede de Nespresso, que se construyó para ese propósito —la base de Nestlé está a 20 kilómetros de distancia a lo largo del lago Ginebra, en Vevey—, Duvoisin señala cuáles son los retos.

Del café producido en todo el mundo, solo entre 1 y 2 por ciento cumple con los estándares de Nespresso. “Las generaciones más jóvenes, la gente que compra tus productos, quieren estar seguras de que la compañía está haciendo el bien. Todos los días son más importantes las expectativas de sustentabilidad que tienen los clientes”, dice.

Los críticos afirman que los productores reciben solo una parte muy pequeña de la cadena de valor —solamente 5 centavos por cada taza de café de 3 o 4 dólares—, de acuerdo con el importante economista Jeffrey Sachs. Duvoisin dice que los productores que participan en el programa de abastecimiento de Nespresso, conocido como Triple A, reciben entre 30 y 40 por ciento más que el precio del mercado por café. “Voy de visita a esas granjas más o menos dos veces al año y me aseguro de que estos agricultores tengan, yo diría, un medio de vida muy decente”, dice. “Pueden enviar a sus hijos a la universidad”.

Nespresso creó su programa Triple A —que promueve la calidad, la sustentabilidad y la productividad— en 2003 con la ayuda de Rainforest Alliance. Duvoisin dice que Nespresso se dio cuenta de que “si no se ayuda a los agricultores a producir más café de la mejor calidad que necesitamos, nos íbamos a enfrentar a problemas de suministro”. La marca utiliza en una proporción abrumadora grano de arábica cultivado en las tierras altas, a menudo en zonas montañosas, que no se puede sembrar de manera intensiva. El cambio climático exacerbó el problema de suministro, ya que el clima más cálido hace que los productores tengan que ir más arriba.

El plan funciona porque está en el interés de Nespresso alentar a que más agricultores produzcan café de alta calidad, dice. “No es un asunto filantrópico”, agrega. “Tienen mejor café. Así que tenemos que pagar más para asegurar que tengamos acceso a su mejor calidad”.

Una vez que se inscriben los agricultores, un agrónomo responsable hace una inspección para proporcionar experiencia para mejorar los rendimientos y aconsejarlos sobre los métodos para tener una producción más sustentable. En la actualidad hay 75 mil productores inscritos en el plan que ya fueron inspeccionados por 350 agrónomos.

Los primeros años pueden ser difíciles para el agricultor. Duvoisin dice que Nespresso normalmente rechaza la mitad del café que se produce, pero que “poco a poco, después de tres o cuatro años en el programa Triple A, casi no rechaza café”. Y agrega: “De hecho, ellos pueden vender más a Nespresso”. Alrededor de 80 por ciento del café de Nespresso se surte con el programa, que opera en 12 países.

Duvoisin dice que algunos agricultores en el este de Colombia, un área afectada por los conflictos, lograron reconstruir sus vidas al cambiar de cultivar las hojas de coca —que se utilizaban para hacer cocaína— a producir café Triple A. “Necesitaban poder tener acceso a algo que les diera una vida digna. Así que es aquí cuando entraron, de manera bastante rápida, al programa Triple A”.

Más cerca de casa, Nespresso se enfrenta a las acusaciones de que sus cápsulas son un desperdicio de recursos porque el metal no es biodegradable. Duvoisin dice que el aluminio no es el problema, afirma que puede reciclarse indefinidamente. Pero está de acuerdo en que Nespresso tiene que hacer más para fomentar el reciclaje de las cápsulas.

Dice que incluso en Suiza, donde se recicla 46 por ciento de las cápsulas de Nespresso, una cifra que describe como “bastante alta”, se podría hacer más.

Cita una campaña lanzada por el grupo que se basó en las navajas Victorinox del ejército suizo, que se forjaron con las cápsulas recicladas de Nespresso.

Mejoró 15 por ciento más la tasa de reciclaje, dice. “También fue una medida exitosa unir dos marcas suizas icónicas, Nespresso con Victorinox”, dice, y afirmó que el grupo trata de realizar enfoques similares con otros países.

Nespresso probó alternativas al aluminio, explica. Sin embargo, ninguna protege tan bien al café de la exposición al aire, razón por la que conserva su aroma, y ningún otro material puede soportar la presión de las máquinas Nespresso tan bien. “Lo que debemos hacer es asegurar que la gente recicle”, reconoce.