Los españoles vuelven a confiar en su rey

Felipe VI subió al trono enfrentando el reto de recuperar la simpatía perdida. Tras un año el rey se muestra como un personaje que ha revolucionado a la Casa Real
Felipe VI ya puede presumir de haber generado una legión de felipistas entre los que, de manera significativa, se encuentran más de la mitad de los votantes de Podemos, el partido de izquierda que recién se estrenó en España.
Felipe VI ya puede presumir de haber generado una legión de felipistas entre los que, de manera significativa, se encuentran más de la mitad de los votantes de Podemos, el partido de izquierda que recién se estrenó en España. (Foto: Reuters)

España

La monarquía ha logrado un respaldo récord en España en los últimos tiempos. En sólo un año de reinado de Felipe VI, el aval de los españoles a la forma de Estado establecida por la Constitución ha alcanzado 61.5%, un porcentaje superior al que gozaba la Corona en los tiempos aún boyantes del rey Juan Carlos (60%), previos a la crisis generada por su viaje a Botsuana, y mayor aún al dato que se produjo en enero de 2014, en vísperas de la abdicación, cuando la monarquía suspendió con un apoyo de sólo 49.9%.

Claro que el monarca aún no ha alcanzado el nivel de popularidad que tenía su padre en aquellos primeros meses de 2012, pese a que entonces ya había estallado el “caso Nóos” y La Zarzuela acababa de expulsar de la agenda a Iñaki Urdangarin. Juan Carlos I tenía 76% de apoyo entre los españoles.

Luego, el anterior monarca tocó suelo, con 41.3% de apoyos en enero de 2014. Una situación que, ahora, ha cambiado de forma vertiginosa, al haber doblado su hijo el respaldo ciudadano en sólo un año y medio, con 74.7%, entre los que dicen tener una opinión buena (52%) o muy buena (22.7%) de él.

Al igual que su padre, Felipe VI ya puede presumir de haber generado una legión de felipistas entre los que, de manera significativa, se encuentran más de la mitad de los votantes de Podemos, el partido de izquierda que recién se estrenó en España y logró ser el cuarto más votado en las pasadas elecciones.

Se trata, éste último, de uno de los datos más significativos del sondeo, que fue elaborado entre más de un millar de votantes en las elecciones locales y autonómicas; concretamente, entre el 9 y el 11 de junio pasados, justo inmediatamente antes de que se conociera la decisión del rey de revocar el título de duquesa de Palma a su hermana, la infanta Cristina.

Más aún, 55.5% llega a declarar que Felipe VI está siendo un buen monarca. Así lo piensa, de hecho, 75.1% del total de encuestados, entre los que sólo se advierte el claro rechazo de los simpatizantes del partido Izquierda Unida, la única formación abiertamente beligerante, tanto con la Corona como con el monarca.

Fervor en los votantes socialistas

Por el contrario, Felipe VI se ha hecho con el fervor de los votantes socialistas. No es sólo que ocho de cada 10 aplaudan al joven rey, sino que, además, ya son casi siete de cada 10 los convertidos a la causa monárquica. Algo inaudito si se recuerda que, en enero de 2014, en plena crisis de la Corona, había más republicanos que partidarios de la monarquía. Claro que esta ecuación se invirtió de golpe a los pocos días de la abdicación y la proclamación, cuando, ya en junio del año pasado, la encuesta de El Mundo registró 52.7% de socialistas partidarios del modelo constitucional vigente.

Así pues, lo singular del efecto Felipe VI sobre el antiguo juancarlismo es que está logrando arrastrar un grado de adhesión, no ya personal, sino institucional.

Un grado especialmente visible entre la población de centroderecha, que también ha aumentado su respaldo a la monarquía de 80.3% a 89.4% en un año; y también entre la que apoya a ciudadanos, cuya posición se mide por primera vez en un entusiasta 74.2%.

Pero no todo son alharacas en torno a la aceptación de la Corona, al cabo de cuatro años de un gravísimo pinchazo institucional, que arrancó con el primer suspenso registrado por el CIS en octubre de 2011. De hecho, según la última encuesta de Sigma Dos, don Felipe no ha logrado recuperar para la institución el prestigio perdido. Sólo 49% de los ciudadanos le reconocen esta pretendida gesta y, en particular, sólo lo hacen mayoritariamente los simpatizantes del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Por otra parte, las muy publicitadas medidas que Felipe VI ha adoptado en favor de la transparencia en la gestión de la casa han sido recibidas con general aprobación, pero sin demasiado entusiasmo. Apenas 45% las valora como buenas y sólo 15.5% como muy buenas. Pero lo que es más importante: cuatro de cada 10 españoles demuestran no creerse lo que hasta ahora (el anuncio de auditoría de la Casa, un código de conducta o la prohibición a los miembros de la familia real de hacer negocios o disfrutar de créditos ventajosos) sólo se ha ceñido a la norma y al discurso. Y sólo uno de cada 10 las aplaude a rabiar. Unos datos que, en cualquier caso, es de suponer que habrán cambiado a mejor después de la decisión del rey sobre su hermana en relación al “caso Nóos”, uno de los episodios de corrupción que más indignación ha generado entre los españoles.

Además, el joven rey todavía tiene una asignatura pendiente con los de su propia generación. Si bien los niveles de felipismo entre los menores de 30 años (66.8%) y los de 44 (70.7%) son notables, más de la mitad dice apoyar la monarquía por primera vez y cuatro de cada 10 jóvenes rechazan abiertamente el sistema hereditario en la jefatura del Estado. Entre ellos, 63.2% de los simpatizantes de Podemos.

Desde luego, Felipe VI puede estar seguro de tener detrás de sí a los españoles mayores de 65 años, que son los que le puntúan más alto, rozando el siete. Pero el nuevo rey aún necesita mejorar.