Por embarazo de alto riesgo la obligan a renunciar

Zuhey Torres García, laboraba en las oficinas administrativas de “Ecogas”, era ejecutiva de caja con la empresa de outsourcing denominada Jobs- Sistemas de Integración Administrativa S.A.
Zuhey Torres orientada por distintos representantes legales, presentó una demanda en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en Torreón.
Zuhey Torres orientada por distintos representantes legales, presentó una demanda en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en Torreón. (Miguel Ángfel González )

Torreón, Coahuila

Intimidación, miedo, incertidumbre, amenazas, fueron algunas de las situaciones que vivió Zuhey Torres García, quien con tres meses y medio de embarazo diagnosticado de alto riesgo, se vio obligada a renunciar a su puesto laboral en las oficinas administrativas de la empresa Ecogas.

El tener que faltar un día a laborar para acudir a revisión médica de urgencia, fue suficiente para que se tomaran represalias en su contra.

Contratada bajo el esquema de "outsourcing", aseguró que sus condiciones laborales la colocaron en una condición de vulnerabilidad y que a pesar de su deseo de continuar trabajando, se enfrentó a representantes legales que lejos de ayudarle, le obligaron a firmar su renuncia bajo el argumento que era lo más conveniente para ella.

Con cinco meses de trabajo desempeñándose como ejecutiva de caja, Zuhey estuvo bajo contrato con la empresa de outsourcing denominada Jobs- Sistemas de Integración Administrativa S.A., ubicada en la colonia Ampliación La Rosita, se enfrentaba ahora a un embarazo y a la promesa que tras el término de prueba se le daría la plaza para quedar contratada directamente como parte del personal de la empresa gasera.

Al darse el diagnóstico de los tres meses y medio de embarazo y su alto riesgo, comunicó esto a sus jefes, solicitándoles además que se le diera la plaza prometida luego de haber laborado cinco meses, la noticia fue más que desagradable para sus patrones y la petición le fue negada, aludiendo que aún se encontraba a prueba.

El tener que faltar un día a laborar para acudir a revisión médica de urgencia, fue suficiente para que se tomaran represalias en su contra, no solo por parte de representantes de la empresa gasera y de outsourcing, sino por parte de sus compañeros de trabajo, quienes más que solidarizarse con ella, hicieron su estancia laboral desagradable.

Con un esquema de contratación que tenía que ser renovado mes tras mes, la situación se tornó aún más difícil, sin embargo Torres García había tomado la determinación de continuar laborando aún y que las condiciones le dictaban que iba a ser despedida.

Zuhey Torres sabe que lo que se hizo con ella, fue una injusticia que experimentan muchas personas que son despedidas sin justificación.

Consciente que tenía que cumplir con su contrato y las horas que tenía que laborar, luego de varios días fue obligada a dejar su puesto y sacada de las instalaciones de la gasera.

Orientada por distintos representantes legales, presentó una demanda en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en Torreón, pero el resultado no fue el que ella esperaba. Más que defender sus derechos, los abogados le pusieron como única opción, la firma de su renuncia y aceptar una liquidación muy por debajo de lo marcado por ley o de lo contrario, el juicio podría alargarse por meses y meses.

El sentimiento de estar desprotegida sin quien la apoyara y asesorara adecuadamente, la hizo tomar una decisión que hoy ve equivocada: tuvo que firmar la renuncia para dar por terminado este capítulo de su vida que no desea repetir.

Si bien recibió la liquidación, recapitula y sabe que lo que se hizo con ella, fue una injusticia que experimentan muchas personas que son despedidas injustificadamente.