El niño que siempre supo que sería millonario: Ralph Lauren

En la moda también se puede ser adinerado, prueba de ello es este diseñador cuya fama y creaciones le han valido para amasar una fortuna de 5.4 mil mdd.
Su nombre real es Ralph Lifschitz, pero decidió cambiarlo a Ralph Lauren para tener "glamour" y ser fácil recordado.
Su nombre real es Ralph Lifschitz, pero decidió cambiarlo a Ralph Lauren para tener "glamour" y ser fácil recordado. (Juan Carlos Fleicer)

México

Presidente, policía, bombero, astronauta, son solo algunas de las respuestas que da cualquier niño al preguntarle qué quiere ser cuando sea adulto. Sin embargo, en la década de los 40, en uno de los barrios más peligrosos de Estados Unidos, existía un pequeño que al hacerle ese cuestionamiento decía sin titubear un segundo: “millonario, de grande seré millonario”. Su nombre era Ralph Lifschitz, pero ahora es mejor conocido en todo el mundo como Ralph Lauren.

Paradójicamente, el millonario y diseñador de marcas exclusivas nació en el Bronx, un barrio neoyorquino estadunidense que si de algo carece es de un fino sentido de la moda y glamour. No obstante, los habitantes de la zona tienen fama de ser aguerridos y de no darse por vencidos, características que sin duda se implantaron con fuerza en la personalidad de Ralph.

Nació el 14 de octubre de 1939 alejado de cualquier tipo de opulencia, sus progenitores eran judíos inmigrantes de Bielorrusia: su madre se llamaba Fraydl Kotlar y su padre Frank Lifshitz, un humilde pintor de brocha gorda.

Su limitada condición económica no fue pretexto para entrar a la universidad, donde ingresó a la licenciatura de Economía en el City College de Manhattan; sin embargo, sus inquietudes comenzaban a inclinarse hacia lo que verdaderamente le apasionaba: el mundo de la moda. Por lo que no dudó en abandonar sus estudios.

Sus inicios fueron desde lo más profundo. Trabajó un tiempo en una empresa como vendedor de guantes y corbatas. Hasta que con 27 años de edad decidió abrir su primera boutique diseñando su propia línea de corbatas a la que llamó Polo. Así comenzó la historia de éxito de una de las marcas más reconocidas del mundo.

Camino a la gloria

El primer paso estaba dado, su pequeña tienda –exclusiva para hombres en ese entonces— fue poco a poco cobrando popularidad, por lo que sabía que había llegado el momento de expandirse, fue así como en 1968 se unió a Norman Hilton y juntos fundaron Polo Fashions New York.

Tres años después decidieron que era momento de incluir una línea de ropa para mujeres.

Con el tiempo, la compañía cambiaría de nombre a Polo Ralph Lauren Corporation. Lo mismo sucedería con su apellido, pues consideraba que para destacar en el mundo de la moda y convertirse en multimillonario debía tener un nombre que se quedará grabado en las personas, así fue como nació Ralph Lauren.

Actualmente, este personaje, quien de acuerdo con la revista Forbes administra una fortuna que asciende a 5 mil 400 millones de dólares, es dueño de una de las firmas más prestigiosas y de mayor éxito de todo el mundo. 

Básicamente, su conglomerado se divide en cuatro categorías exclusivas: ropa, hogar, accesorios y fragancias.

Aunque se trata de artículos que pareciera que cualquier persona puede adquirir sin mayor dificultad, los diseños de Ralph Lauren gozan de una popularidad que lleva sus precios a las nubes, haciendo que sus diseños sean solo para personas con buena capacidad económica.

De hecho, el mismo Ralph ha dicho que él solo diseña para personas que tienen “clase, elegancia y aire internacional”.

 Desde hace algunos años Ralph Lauren dejó de ser el director general de la compañía que levantó desde sus cimientos; sin embargo, sigue al tanto de lo que sucede desde su cómoda silla en la presidencia del consejo de administración.

Bravo

Nació y vivió en el Bronx, uno de los barrios más peligrosos de EU, pero supo cómo forjar su camino para convertirse en millonario.

Marca

Su nombre real es Ralph Lifschitz, pero decidió cambiarlo a Ralph Lauren para tener glamour y ser fácil recordado.

Inicio

Comenzó trabajando en una fábrica vendiendo corbatas, pero muy pronto diseñó sus propia línea y se hizo autónomo.