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Viernes , 21.09.2018 / 23:10 Hoy

México, frenado por fallas estructurales

En materia de producción por trabajador, todos los países de ingresos medios de Europa del Este y de Asia lo superaron.

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De 2010 a 2013 México logró generar un crecimiento promedio de producción por trabajador de solo 0.7 por ciento.

En contraste, Malasia, un país con niveles casi idénticos de riqueza per cápita, logró que su PIB por persona empleada aumentara 2.4 por ciento anual.

Todos los países importantes de ingresos medios, desde Europa del Este hasta Asia, también superaron a México en este aspecto. Incluso Brasil, el siguiente con peor desempeño, logró crecer 1.2 por ciento anual en la producción por trabajador.

Sin duda, hay una serie de factores que explican la lenta demostración de México, pero las que destacan enormemente son las notorias debilidades del país en muchos aspectos sociales y estructurales.

Los macroeconomistas a veces pueden pasar por alto esas medidas blandas, pero juegan un papel importante. Juntas representan una mayor ponderación que cualquier otro factor en los modelos que utiliza Fitch Ratings para determinar las calificaciones soberanas de los países, dice Tony Stringer, gerente del equipo de soberanos de la firma.

Y la posición de México en las calificaciones mundiales no es algo que impresione.

En el Informe de Competitividad Global 2014-2015 del Foro Económico Mundial, México se ubicó en el lugar 140 de 144 países en impacto nocivo del crimen organizado; 110 en corrupción; 114 en alcance del dominio de empresas oligopólicas; 123 en calidad del sistema de educación; y 103 en términos de sus prácticas de contratación y despidos.

En contraste, Malasia, con un PIB per cápita de 10 mil 548 dólares en 2013, frente a 10 mil 630 dólares de México, se ubica en el lugar 51 en crimen organizado; 26 en corrupción; 11 en dominio en el mercado; 10 en calidad de sistema educativo; y noveno en prácticas de contratación y despidos.

Al tomar en cuenta el rango total de factores del foro, Malasia se ubica en el lugar 20 de las economías más competitivas, entre Luxemburgo y Austria, mientras que México se encuentra en el sitio 61, detrás de Omán y Kazajistán y un lugar arriba de Ruanda.

Entonces, ¿por qué México es tan débil en tantas áreas? Viridiana Ríos, miembro de Woodrow Wilson International Center for Scholars, en Washington, DC, y directora de think tank México, ¿Cómo Vamos?, culpa al arraigo de los monopolios políticos, empresariales y de educación.

El PRI gobernó México bajo una democracia de un partido único durante 71 años, hasta que perdió la elección de 2000. A pesar de este contratiempo, de nuevo está en el poder.

Ríos dice que muchos problemas datan de la privatización de empresas estatales bajo el gobierno del PRI.

“En la década de los 90, cuando México las liberalizó, lo hizo bajo el capitalismo de amigos. No era realmente una democracia, era un régimen de un partido autoritario y hegemónico”, dice.

“México primero liberalizó su economía y después su sistema político. Eso creó incentivos perversos. Benefició a los que eran leales al gobierno”.

Eso creó casi monopolios en industrias como las telecomunicaciones y los medios. Cuando se trata del sistema educativo pública de calidad inferior, Ríos señala al monopolio que controla el sindicato de maestros, que ejerce una influencia funesta.

“El principal problema del país es el monopolio en todos los sentidos”, dice.

Aparte de eso, dice Ríos, a México lo asola la geografía, sus casi 3 mil 200 kilómetros de frontera con Estados Unidos, el mayor consumidor de fármacos del mundo, impulsa el aumento del crimen y la corrupción.

Otros están de acuerdo con gran parte de este diagnóstico. Stringer dice que la corrupción a menudo se puede construir cuando un partido mantiene el poder durante muchos años”.

Stringer también afirma que México, productor de buen tamaño de petróleo, bien puede ser víctima de la maldición de las materias primas, donde “cualquier país con un alto nivel de recursos de materias primas llegar a depender demasiado de ellas como fuente de ingresos y crecimiento, y tal vez se enfoque menos en mejorar otros aspectos del entorno económico”.

Hace una comparación parcial con los ricos países petroleros del Golfo, donde Fitch normalmente da una calificación más baja de lo que podrían sugerir sus finanzas, debido a que sus gobiernos a menudo son débiles.

Aunque está de acuerdo con muchos de esos argumentos, Neil Shearing, jefe economista de mercados emergentes de Capital Economics, no está de acuerdo con el último punto, y afirma que México es un pequeño exportador neto de energía, al igual que Malasia, por lo que no se puede hacer una comparación realista con los países del Golfo.

En lugar de eso, Shearing dice que a México le falta una especie de “ancla externa” como la de las economías emergentes de Europa del Este con la motivación de pertenecer a la UE en los 90.

“Si vemos a los países que les ha ido bien en términos de incorporar cambios institucionales, habilidades y competencia, son los de Europa Central y del Este”, dice. “Tuvieron que hacer todo eso para entrar a la Unión Europea”.

En opinión de Stringer, las medidas como la calidad del capital humano, la facilidad de hacer negocios y la fortaleza de las instituciones son básicas para el crecimiento económico, ofrecen un vínculo directo entre la mala posición de México en esos campos y el débil crecimiento de la producción.

“La capacidad de las autoridades en un país para dirigir la economía y la sociedad de una forma positiva para los inversionistas alienta a las firmas a contratar gente y hacerlo de manera oficial, y no en un mercado gris”, dice.

Los bajos niveles de inversión y de logros educativos tienen un impacto negativo en el potencial de crecimiento”.

Shearing también ve “una conexión directa” entre las fallas estructurales de México y su “crecimiento de productividad persistentemente débil”.

El gobierno actual del PRI se embarcó en un ambicioso paquete de reformas diseñadas para mejorar la educación y el papel de la ley, mientras inicia la competencia al romper los monopolios”.

Shearing cree que el proyecto tendrá cierto éxito, pero en general es “escéptico”. “Las historias de éxito son muy pocas y contadas. Muchos de estos (problemas) son muy profundos y complejos y están incrustados en las instituciones. Pueden pasar muchos años antes de revertirlos”, dice.

La OCDE estima que, si se implementan totalmente, las reformas pueden agregar 2 puntos porcentuales al año al crecimiento económico de México. Shearing habla de una cifra de un poco más de la mitad de eso.


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