De México a Estados Unidos

Lo que decida Donald Trump sobre el comercio con México y el mundo afecta más a Tamaulipas, que envía a EU 92% de sus exportaciones, que a la Ciudad de México, que manda 53%.
El cruce fronterizo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, tiene una actividad muy intensa día y noche, pues por ahí pasa buena parte de los productos mexicanos de exportación.
El cruce fronterizo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, tiene una actividad muy intensa día y noche, pues por ahí pasa buena parte de los productos mexicanos de exportación. (Archivo Milenio)

En cuatro días, la Casa Blanca tendrá nuevo inquilino. La llegada de Donald Trump a Washington marcará un parteaguas en la historia de México y el resto del mundo, principalmente en materia comercial. Entre otras cosas, el presidente electo de Estados Unidos (EU) amagó con cambiar las reglas del juego del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o, en el peor de los casos, salir de él, ¿qué implicaciones tendría para México esto?

A lo largo de los 3,185 kilómetros de la frontera entre nuestro país y EU, cada minuto se intercambian bienes y servicios por más de 1 millón de dólares, lo que convierte a este cruce en una de las joyas de la corona del comercio global.

Actualmente, EU es el destino por excelencia de las exportaciones mexicanas: de cada 100 dólares que ingresan a la nación por esta actividad, 80 provienen de la economía más poderosa del mundo. Sin embargo, no todos los estados tienen la misma exposición, además de que comercializan productos diametralmente distintos.

La característica en común de las 32 entidades del país es que más de 50% de las exportaciones se va a EU; sin embargo, en algunos casos esta relación llega hasta 92%, según el estudio El impacto de la integración económica de México con EU a nivel estatal del colectivo México, ¿Cómo vamos?

Tamaulipas es el estado más dependiente de EU, a donde van 92.3% de sus exportaciones totales, seguido de Chihuahua con 91.1%; Baja California con 88.6%, Hidalgo con 88.2%, y Coahuila con 85.1%.

En contraste, la Ciudad de México (CDMX) es la menos dependiente, con 53%, siguen en este grupo Baja California Sur (53.3%), Quintana Roo (59.5%), Colima (60.9%) y Puebla (62.4%).

“La relación exportación-estado está en función de la ubicación geográfica y la actividad que desempeñan; las entidades del centro-norte están más expuestas al comercio estadounidense, particularmente porque su economía se centra en la maquila y manufactura. En cambio, las del sur-sureste se enfocan más en servicios, principalmente turismo, por lo que su participación es menor”, dice Jesús Arciniega, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


De exportaciones a exportaciones

Un primer obstáculo para la innovación y el dinamismo del sector exportador es la creencia de que a toda costa se debe preservar e impulsar la vocación productiva de las regiones y que ésta no puede y debe evolucionar, explica el reporte Un puente entre dos Méxicos, del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco). “Afortunadamente, México no compró la idea de que su vocación productiva era inamovible”, dice Luis Mauricio Torres Alcocer, investigador del Imco.

De 1962 al 2015 cambió la mezcla de los productos que van al exterior. Hace 43 años, lo que más se exportaba eran materiales crudos (commodities), con 38% del total, seguido de alimentos y animales vivos (34%).

En los últimos dos años, 55% de lo que se exportó fue maquinaria y equipo de transporte y otro 17% fueron manufacturas; solo 2% fueron productos sin valor agregado.

“La composición de las exportaciones mexicanas ha transitado de ser una economía prácticamente cerrada que enviaba materiales textiles y cabezas de ganado durante la década de los 60, a ser una economía abierta especializada en maquinaria, equipo de transporte y productos manufactureros de alta tecnología”, agrega Torres Alcocer del Imco.

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Sin embargo, no todos los estados registran los mismos resultados, porque no han salido del mismo punto de partida y las políticas industriales no se han aplicado de igual forma. Es una de las razones por la que en este sexenio se buscan impulsar las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE), las cuales quieren reducir la brecha en materia de desarrollo industrial que existe entre el sur y el norte de la República.

“Existe una heterogeneidad marcada entre estados cuando se analiza su capacidad y complejidad exportadora”, dice el estudio del Imco.

Existen seis estados (Chihuahua, Baja California, Coahuila, Tamaulipas, Estado de México y Nuevo León) que aportan poco más de la mitad de las exportaciones. Mientras, las otras seis entidades (Baja California Sur, Colima, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo y Chiapas) son las que menos actividad exportadora tienen y no participan con más de 1% del saldo nacional en conjunto. 

Los estados que menos exportan son, también, los que producen bienes menos sofisticados (productos agrícolas, alimentos, madera minerales o petróleo). Los más dinámicos comercializan manufacturas de electrónicos, maquinaria y vehículos de transporte.

“Un grupo intermedio de estados tiene una canasta de mercancías que va desde frutas y verduras hasta electrónicos, pasando por minerales, textiles y productos químicos”, dice el analista Torres Alcocer.

Para las entidades que más participan en las exportaciones nacionales, estas tienen mayor peso en el Producto Interno Bruto (PIB) del estado. Por ejemplo, en Chihuahua y Baja California, las exportaciones representan 138% y 118% del PIB respectivamente, un nivel similar al del comercio exterior de Hong Kong o Singapur, que están altamente especializados.


El Bajío y su éxito automotriz

Para Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato, la integración comercial con EU fue uno de los momentos más memorables para su historia económica. Parte de su dinamismo como región está en función del intercambio comercial que tienen con Estados Unidos, principalmente en el sector automotriz.

De acuerdo con México ¿Cómo vamos?, entre 2004 y 2014, los principales productos exportados a EU desde Aguascalientes fueron los automóviles de turismo de Nissan, enfocados al transporte de personas. En Guanajuato GM, VW, Honda y Mazda se especializan en autos ligeros y para transporte de mercancías. En ambos estados, los envíos a EU crecieron 254% en esos 10 años.

En el caso de Querétaro, las exportaciones se centran en partes y accesorios, las cuales se dispararon 274% en términos reales.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), 16 de los estados más importantes de EU concentran 83.8% de lo que exporta México a ese país. Destacan: Texas, California, Michigan, Arizona, Illinois y Ohio (estas seis tienen 68.5% de los envíos).


El riesgo latente

De enero a octubre de 2016, las exportaciones totales de México ascendieron 306,232 mdd, 81% fueron para EU y este intercambio totalizó los 248,077 mdd. 

De acuerdo con Carlos González, director de Análisis de Monex, aún es difícil anticipar el impacto real del efecto Trump en el comercio binacional: “Durante su campaña a la presidencia, Donald Trump amenazó en contadas ocasiones con salir del TLCAN o modificar algunos apartados; sin embargo, aún no sabemos la postura clara que tomará”.

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Lo cierto, dice José Luis de la Cruz, director del IDIC, es que México debe diversificar sus alternativas de crecimiento para aminorar la dependencia de EU. Se debe fortalecer el desarrollo industrial, principalmente en la zona sur; el mercado interno y generar más tratados de libre comercio con otros países.

“Cuando más de 80% de tus exportaciones están enfocadas en un solo país, te habla del grado de dependencia que se tiene a un solo mercado”, dice De la Cruz, del IDIC.

De acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, el triunfo de Trump no representa un escenario trágico, pero sí de mucha incertidumbre y de condiciones difíciles que puede convertirse en una crisis si no se maneja adecuadamente.

Es necesario esperar a ver la política económica en EU, dice Siller, y anticipa una caída en la economía de hasta 3.4% si Trump decide poner aranceles a las importaciones, además de que el tipo de cambio se iría hasta 24 pesos.

Sin embargo, el banco de inversión Merrill Lynch considera que es poco probable que el Congreso de EU apruebe la propuesta republicana de gravar las importaciones; de implementarse, afectaría “fuertemente” a México. 

El escenario para 2017 no es fácil y luce poco alentador, pero tampoco catastrófico. No podemos anticiparnos sin tener clara la política económica de Donald Trump. El comercio mundial tiene reglas que deben acatarse y que limitarían su campo de acción. Además, México tiene otros motores de crecimiento, como el turismo y el mismo mercado interno, que mitigarían los vientos adversos en caso de que se generara un huracán grado 5 en los siguientes meses.

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