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Viernes , 22.06.2018 / 22:42 Hoy

México: combate a la corrupción pierde fuerza y aceleración

Tras el escándalo de las casas, parece que el presidente Peña Nieto se rezaga en la batalla para lograr confianza y apoyo.

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Jude Webber

Tres cosas detienen a México, según el presidente Enrique Peña Nieto: la desigualdad, un difícil entorno económico internacional y la corrupción.

El último factor es un problema de largo tiempo. Como un influyente político notoriamente dijo: “Un político pobre es un pobre político”.

México se ubica en el lugar 103 de una lista de 175 países en el Índice de Percepción de la Corrupción 2014 de Transparencia Internacional. De los tres países MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) que mejoraron su calificación en comparación con 2013, tuvo el menor avance, mientras que la clasificación de Turquía empeoró.

En su informe presidencial, Peña Nieto reconoció que los escándalos por las casas que él, su esposa y su secretario de Hacienda compraron a contratistas favorecidos por el gobierno provocaron “enojo e indignación”.

Se disculpó, pero parece que no notó la incredulidad que muchos sintieron cuando en una investigación del gobierno los exoneraron del asunto de conflictos de interés. De hecho, el contratista en el centro del escándalo, Juan Armando Hinojosa, fue un invitado al discurso.

Peña Nieto, a la mitad de sus seis años de gobierno, parece que pierde la batalla para obtener la confianza y el apoyo de la gente. Un estudio del Centro de Investigación Pew (Pew Research Center) del mes pasado encontró que solo 27 por ciento de los encuestados aprueba su manejo en el tema de la corrupción, una caída de 15 puntos en comparación con hace un año.

En una encuesta reciente, de Consulta Mitofsky, se le pidió a la gente que identificara el principal problema de México. A pesar de que todavía está por debajo de la seguridad y de la crisis, el tema de la corrupción tuvo el mayor avance año con año.

Marco Fernández, investigador del grupo de reflexión Wilson Center, dice: “Me preocupa que esta supuesta autocrítica no venga acompañada de acciones concretas para corregir el problema de la corrupción y... transparencia. A las palabras se las puede llevar el viento”.

En su discurso, el Presidente prometió trabajar con el Congreso en la legislación secundaria para implementar un enfoque integrado en la lucha contra la corrupción a través de un llamado sistema anticorrupción.

Juan Pardinas, presidente del Imco (Instituto Mexicano para la Competitividad), aplaudió el plan de implementar mayores revisiones y equilibrios, penas más severas y una mejor coordinación. Pero los expertos advierten que ese es trabajo de una década. “El gobierno dice: ‘Aquí es donde va a estar un edificio fantástico’”, señala Pardinas. “Todo lo que ves es un agujero”.

Con las ventas de las casas, la escalofriante desaparición de 43 estudiantes —a manos de la corrupta policía de Guerrero— y la sospecha de los sobornos pudieron ayudar a que el principal capo del narcotráfico, Joaquín El Chapo Guzmán, escapara de la cárcel, los mexicanos se encuentran impacientes.

En Guatemala, su país vecino, el ex presidente Otto Pérez Molina tuvo que renunciar y lo encarcelaron para enfrentar cargos de corrupción, en una medida que encabezó una comisión con respaldo de la ONU. Esto llevó a muchas personas en Twitter a preguntar si México necesita una ayuda similar.

A diferencia de Brasil o Guatemala, donde el poder del pueblo llevó a las calles y le dio un impulso a la lucha contra la corrupción, las grandes protestas del año pasado en México contra la desaparición de los 43 estudiantes y los escándalos de las casas se desvanecieron.

Mientras tanto los problemas de México parecen empeorar, de acuerdo con el Índice de Control de Corrupción, que elaboró el Banco Mundial como uno de sus indicadores de gobernanza global.

Anne Van Praagh, directora general del grupo de riesgo soberano de Moody’s, dice: “México tiene un menor desempeño frente a sus pares con calificación A-3 (que indica que los valores son estables) en términos de efectividad de gobierno y calidad regulatoria. “La corrupción y la estabilidad política son eslabones débiles. Vemos una tendencia a la baja en las calificaciones de México (en las puntuaciones)”.

Entre los países MINT, México es el único que parece que va hacia atrás en el combate a la corrupción, en comparación con 2003. Los economistas estiman que la corrupción se puede estar comiendo de 2 a 10 por ciento del PIB, y dado que el banco central traza el caso del peor escenario de este año, de un crecimiento de alrededor de 1.7 por ciento, esto es difícil de digerir.

Van Praagh dice que 30 por ciento de los incumplimientos de pagos soberanos en el mundo se relacionan con la debilidad institucional o política, incluida la corrupción.

“Para nosotros, la corrupción es una parte importante de cómo vemos la solvencia”, dice.

México ya cuenta con un estatus de grado de inversión. Eso no lo debe volver complaciente, pero, como dice Van Praagh, el riesgo para México, un exportador de petróleo, es que la campaña anticorrupción traiga un dolor económico a corto plazo en un entorno de operación que ya es bastante frágil debido a los bajos precios del petróleo.

EL DATO

25%. Parte de los encuestados por el Centro de Investigación Pew que dijo que aprueba la política anticorrupción de Enrique Peña.

10%. Estimación de la fracción del PIB que la corrupción puede restarle a México, según opiniones de economistas.


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