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Miércoles , 17.10.2018 / 03:41 Hoy

México a medias en los objetivos del Milenio

Esta semana se establecen retos nuevos, mayores y que requieren más recursos con la agenda para 2015-2030

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En México hay menos pobreza extrema, menos mortalidad infantil y discriminación hacia las mujeres, además más niños acaban la primaria.

México ha hecho un buen papel frente a los Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM) establecidos en el año 2000, y estos son algunos ejemplos de retos cumplidos o cumplidos a medias. No obstante, también hubo algunos objetivos en los que incluso hubo un retroceso. Por ejemplo, en materia ambiental las emisiones siguen aumentando y los bosques se han deteriorado debido a la tala y los incendios.

Este panorama no es negativo, porque de eso se trata: de ponerse retos y de cumplirlos hasta donde haya voluntad y recursos. Al final son buenas noticias para la sociedad, la economía y los negocios: niños y jóvenes sanos, mejor alimentados y con más años de escolaridad, serán mejores profesionales, formarán familias más sólidas, y con los años se sumarán a una población que apuntale el desarrollo económico del país. Sólo así se puede romper el círculo de la pobreza y la exclusión. Esa es la meta de las Naciones Unidas y sus objetivos.

En busca de una utopía

Aspirar a una sociedad más justa es como la promesa de una utopía, una ilusión de felicidad y bienestar. Los ODM son justamente eso, metas difíciles de alcanzar. Hay beneficios aunque no se logran del todo, y para la siguiente etapa habrá que elevar la vara.

Así se pensaron los objetivos que los países acordaron en septiembre de 2000, hace 15 años: erradicar la pobreza extrema y el hambre, impulsar la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, reducir la mortalidad infantil y materna, mejorar la salud reproductiva, intensificar la lucha contra el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sustentabilidad del medio ambiente y crear una alianza mundial para el desarrollo.

Para que esto no quedara solo en palabras, la ONU estableció indicadores que permitieran dar seguimiento a los avances y mostrar el éxito o fracaso de quienes se comprometieron con ellos. Métrica y metodología fueron compartidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

A nivel global, hay logros que rescatar: desde el inicio del milenio 500 millones de personas dejaron de vivir debajo de la línea de pobreza, y las tasas de mortalidad infantil han disminuido en más de 30%, lo que significa salvar tres millones de niños cada año.

La brecha entre niños y niñas en las escuelas también ha disminuido, y la penetración de internet se ha multiplicado. Naturalmente, los avances no se dan en forma pareja, ya que algunos países y regiones avanzan más que otros, y si América Latina hace un buen papel, el África Subsahariana sigue siendo de las más rezagadas y que más ayuda requieren. Incluso en México se dan los contrastes entre el norte y el sur, entre estados desarrollados y retrasados.

La agenda post-2015, sin ir demasiado lejos

En estos días se cumplen los 15 años de aquel compromiso y como el desafío nunca acaba, del 25 al 27 de septiembre volverá a reunirse en Nueva York la Cumbre por el Desarrollo Sustentable, que será la responsable de cerrar el primer tramo y construir lo que ahora llama “Los Objetivos post-2015”. Se extenderán hasta 2030, con el slogan de “Es hora de la acción mundial, por las personas y el planeta”. Como esfuerzo previo a la sesión se han publicado ya varias agendas de cambio, como los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), y más de 150 ideas y propuestas específicas, algunas de los cuales aplican a todas las naciones y otras a regiones o sociedades en particular.

Estos nuevos objetivos requerirán una inversión estimada de 2.5 millones de millones de dólares. En teoría, el retorno económico y social podría ser el doble, unos cinco millones de millones de dólares, que es lo que valen en términos de productividad los trabajadores mejor preparados, la reducción en el costo de la salud por la reducción de enfermedades prevenibles, el aumento en la producción de alimentos y el comercio global, la regeneración de los bosques y áreas de cultivo, etcétera. Bien visto, el desarrollo sustentable tiene un retorno muy importante. La gente vive más y mejor, y cuando las condiciones ambientales son favorables, toda la sociedad sale beneficiada.

Sin embargo, no todo consiste en desear mejoras sin límite. En realidad, “Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo”, como se ha propuesto, es punto menos que un sueño, y siempre habrá una escuela y una comunidad que se queden al margen. La tragedia de los refugiados en Europa es una muestra de que las cosas cambian y que los retos se multiplican. Por eso hay que tomar en serio a especialistas como Bjorn Lomborg, del Copenhagen Consensus Center, que considera que ante la limitación de los recursos económicos, se deben escoger las acciones que tengan el máximo retorno y limitar otras que no lo tienen o incluso son inoperantes.

Durante una conferencia en México, Lomborg mostró que las acciones son más rentables si sus alcances se enfocan con cuidado. Por ejemplo, proteger los arrecifes de coral tiene un costo mínimo en comparación con su rentabilidad económica en materia de turismo y pesquerías; las campañas de vacunación son mucho más baratas que el tratamiento médico y la rehabilitación. También mostró que la contaminación de las casas campesinas, donde se usan fogones de leña y carbón, es más grave que la ambiental y provoca más daños a la salud y a los bosques. Según el INEGI, más de 18 millones de personas usan leña como único combustible; esas cocinas –y sus consecuencias- se pueden sustituir con parrillas de gas que tienen un tiro de ventilación, y que resultan muy económicas. Este es uno de los programas ya implementados en México y que no se han logrado por lo que seguirá como reto hasta el 2030.

Los ODM en México, hasta 2015

Para los ODM 2015, el gobierno de México se comprometió con 51 indicadores, 41 tomados de la lista oficial y otros 10 reformulados para el país. El Programa de Desarrollo de la ONU (PNUD) confirmó que el país alcanzó avances en la mayoría de los indicadores aunque algunos programas fueron insuficientes y otros quedarán sin cumplirse.

Por su parte, el propio gobierno confirmó que 37 se han cumplido y seis podrían cumplirse al cabo del año. En conjunto reporta importantes logros en la reducción de la pobreza extrema, el acceso universal a la educación primaria, la reducción de la brecha de género a nivel educativo, y en el número de escaños ocupados por mujeres en el Congreso. Sin embargo, reconoce que persisten retos en materia de desarrollo humano, educación y salud, infraestructura y medio ambiente.

Estos días, entonces, en Nueva York se aprobarán los compromisos sociales y ambientales para los siguientes 15 años, una nueva utopía que se antoja difícil frente a un entorno volátil, y en el contexto de una crisis económica, energética y humanitaria en la que miles de personas están migrando para huir de la guerra, la represión y la pobreza.

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