Se matizan temores por la “crisis de la caipirinha”

Varios gestores de fondos argumentan que si el caso de Brasil empieza a verse más optimista durante el año, entonces pueden ganar mucho más dinero.
La divisa brasileña ha presentado un retroceso en el último año.
La divisa brasileña ha presentado un retroceso en el último año. (Shutterstock)

A medida que continúa el jaloneo de las divisas de los mercados emergentes, la “crisis de la caipirinha”, en la que el real brasileño cayó a un mínimo en 20 años, sin duda sonaba más dulce que el “efecto tequila” de México en 1994, incluso si la realidad para los inversionistas era claramente amarga. En septiembre del año pasado el real cayó a su nivel más bajo en su paridad con el dólar desde que se creó en 1994, y las agencias calificadoras degradaron el estatus de la deuda de Brasil a la categoría basura.

No es difícil ver por qué muchos creían que el país se dirigía a su peor crisis en más de una década. En 2015, un enorme escándalo político de corrupción, en combinación con el desplome de los precios de las materias primas, las preocupaciones sobre el gasto del gobierno y una desaceleración económica hicieron que Brasil fuera el mercado de deuda con moneda local con peor desempeño en el año, de acuerdo con JPMorgan.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, alguna vez adorada por sus votantes y por los mercados financieros por igual, sufrió una rápida caída de popularidad en medio de las estremecedoras manifestaciones en las calles, y ahora parece probable que pase por un juicio político por cargos de corrupción.

Y Brasil, que registró una expansión del PIB de 7.5 por ciento en 2010, ahora entró en su peor recesión en un siglo. El crecimiento cayó 3.8 por ciento en 2015.

Sin embargo, a pesar del conjunto de malas noticias, el sentimiento de los inversores parece cambiar nuevamente a favor de Brasil, al menos para los suficientemente valientes como para correr los riesgos. “No creo que se aproxime el fin del mundo, que es lo que piensan algunas personas”, dice Guillermo Ossés, director de deuda de mercados emergentes del fondo de cobertura Man GLG. “La mayor parte del capital que iba a salir de muchos mercados emergentes ya se fue”.

La deuda brasileña ofrece los mejores rendimientos de todos los mercados emergentes desde que inició el año: las ganancias ponderadas de los bonos brasileños con ponderación en reales son de 21 por ciento, de acuerdo con el índice JPMorgan GBI EM Global Diversified, con lo que superan por mucho a rivales como Rusia e Indonesia.

Algunos gestores de inversión a quienes les pagan para elegir monedas de mercados emergentes y deuda, todavía creen que Brasil puede representar la mejor operación de su tipo para 2016, incluso si se tiene en cuenta una fuerte recuperación.

“Construimos una posición sobreponderada en Brasil a pesar de todos los problemas que vemos allí. Pensamos que lo que se anticipó del mercado empezó a compensarnos todos esos riegos”, dice Denise Prime, gerente de inversiones de mercados emergentes del gestor de activos suizo GAM. En enero, Prime afirmó que Brasil puede ser “la operación del año” de renta fija.

Los optimistas señalan la rápida recuperación de la cuenta corriente de Brasil, que mide aproximadamente el balance entre cuánto importa un país y cuánto exporta. Durante 2015 el déficit de cuenta corriente de Brasil se redujo casi a la mitad, ya que la desaceleración de su economía y la falta de puestos de trabajo debilitaron la demanda de productos importados.

“A finales de 2015 se hizo evidente, para mí, que cambiaba la dinámica de la cuenta de divisas en Brasil”, dice Ossés, de Man GLG. “Las noticias fueron muy negativas y hay una enorme concentración de posiciones en corto en la moneda. Las personas anticipaban un resultado mucho peor, y es justo decir que las cosas se van a ver menos graves. Ahora se te paga lo suficiente para asumir la volatilidad”.

El “pago” o “compensación” al que se refieren Prime y Ossés es el rendimiento atractivo que ahora ofrece la deuda del gobierno de Brasil; a los inversores se les paga 14 por ciento al año por prestar al Estado brasileño en su moneda local.

Así como está, para los inversionistas con denominación en dólares, entonces el real brasileño tendría que caer 14 por ciento más este año en su paridad con la moneda estadunidense para que no pudieran llegar ni siquiera al punto de equilibrio. Estos gestores de fondos argumentan que si el caso de Brasil empieza a verse más optimista durante el año, entonces pueden ganar mucho más con su dinero.

Sin embargo, si bien mejoró la confianza que tienen algunas personas hacia Brasil, otras argumentan que es más probable que el país se beneficie con factores externos fuera de su control, por ejemplo, el nivel de las tasas de interés de Estados Unidos. El año pasado, los mercados esperaban que la Reserva Federal de EU endureciera rápidamente su política monetaria, lo que habría fortalecido al dólar en su paridad con las monedas de los mercados emergentes, pero tomó una posición más blanda.

“Por el lado de las monedas, creo que 70 por ciento se debe a factores globales y 30 por ciento a locales”, dice Dirk Willer, director de estrategia de mercados emergentes de Citigroup.

“Parte de la recuperación fuerte en Brasil la vemos en menor medida en otros lados. Y eso es gracias a la posición blanda de la Fed. En una base aislada, el desempeño de Brasil no sería tan bueno.

Los inversores deben tener cuidado con lo que desean. Para moderar la fortaleza del real, el banco central de Brasil tomó medidas que llevaron a una caída de 2.1 por ciento en un día de la moneda a finales de marzo. Encontrar el equilibrio correcto puede ser difícil de lograr.

3.8%

Caída del producto interno bruto de Brasil durante el año pasado; en 2010 su expansión alcanzó 7.5 por ciento

21%

Ganancias de los bonos brasileños en reales, las mejores en los mercados emergentes, según JPMorgan

3.58 reales

Cotización del dólar que dio ayer el Banco Central del Brasil