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Miércoles , 17.10.2018 / 20:18 Hoy

Los arreglos esenciales de los bancos italianos

Sus acciones cayeron un tercio desde el Brexit. La caída generó dudas sobre la reforma de la industria de 3,500 mde y puso a Roma y Bruselas en un curso de colisión.

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En octubre de 2008, después de que Reino Unido tomó las riendas del Royal Bank of Scotland (RBS), altos directivos de Banca Monte dei Paschi en la oficina de David Rossi, entonces jefe de comunicaciones, presumieron: la caída de una institución tan importante nunca ocurriría en Italia, dijeron.

Los bancos italianos eran prudentes. Evitaron los préstamos hipotecarios de alto riesgo y los derivados, los complejos instrumentos financieros que asolaron los balances de los bancos de Estados Unidos (EU) y Reino Unido. Los bancos de Italia mantuvieron sus raíces en las comunidades locales, lo que les dio el equilibrio y contrapeso. Los italianos eran una población de ahorradores.

La arrogancia de día se hizo evidente en meses. Monte Paschi se agitó cuando el banco de Siena eligió activos sobrevalorados de la división de ABN Amro en la parte más álgida de la crisis financiera. La adquisición de 9,000 millones de euros (mde) en efectivo de Monte Paschi de Antonveneta sin la debida diligencia fue un acuerdo del que el banco de 544 años de antigüedad nunca se recuperó.

Mientras que RBS inició una limpieza, se cuestiona por qué los problemas de Monte Paschi persisten. El Brexit desató una venta masiva de los bancos de Italia, vulnerables por su enorme lista de préstamos incobrables -con 360,000 mde equivalentes a una quinta parte del PIB del país- las acciones de los bancos perdieron un tercio de su valor en las últimas dos semanas.

Para el gobierno de Matteo Renzi, el primer ministro reformista de Italia, no pudo ocurrir en un peor momento. Se enfrentará en octubre a un referéndum constitucional en el que arriesga su carrera política, la crisis bancaria de Italia enciende la ira popular por la lenta recuperación económica después de la profunda recesión de tres años.

El efecto amenaza a Renzi y a la eurozona. La lucha de Italia por salvar a sus bancos -y la de Renzi por conservar su trabajo- son el último enfrentamiento entre Italia y la Unión Europea.

“Monte Paschi era un banco en problemas en 2011, después de la compra de Antonveneta a un precio sin sentido”, dice Francesco Daveri, economista de la Universidad Católica de Piacenza. “Ahora tenemos un problema peor con los préstamos en apuros que aumentaron con la recesión, y con las regulaciones de la UE”.

De manera alarmante, los altos banqueros e inversores argumentan que la venta masiva de Monte Paschi no solo es por los préstamos morosos. Sus esfuerzos plantean una pregunta más amplia sobre cómo el sistema italiano eludió el problema de su propio sistema bancario durante tanto tiempo.

“El Brexit fue una chispa en un lugar lleno de gasolina”, dice Luigi Zingales, profesor de espíritu emprendedor y finanzas en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago Booth.

Uno de los banqueros más importantes de Italia añade: “Crees que pateas una lata por la calle, pero de repente la calle va cuesta arriba, la lata regresa y te golpea en la cara”.

Los intereses creados

Irónicamente, Renzi hizo más para tratar de reformar los fragmentados bancos de Italia que cualquier otro líder en los últimos 20 años. Se puso en contra de los intereses creados para aprobar leyes que convirtieran a los bancos mutuales en empresas de sociedad anónima, con la intención de obligar a la consolidación en un sector bancario de 600 bancos independientes.

Su gobierno buscó hacer frente el aspecto judicial al impulsar leyes para acelerar los procedimientos civiles de bancarrota que incitaron la acumulación de préstamos morosos. Se requiere, en promedio, ocho años para que se recuperen los préstamos.

Muchos en el sector bancario temen que las medidas de Renzi sean pocas y lleguen tarde. El sistema carece de capital, porque los préstamos morosos se encuentran en los libros de los bancos italianos a 40 centavos, pero la valoración en los mercados es de 20 centavos.

El Banco de Italia no tiene datos oficiales sobre la diferencia de capital, pero los analistas de Goldman Sachs argumentan que, en el peor caso, los bancos italianos tienen una diferencia bruta de capital de 38,000 mde.

Las nuevas medidas regulatorias restringen la capacidad de los gobiernos de la zona euro para rescatar a los bancos en dificultades. Ningún banco italiano se puede recapitalizar con dinero público sin hacer que pierdan los inversionistas, incluyendo, en muchos casos, a los depositantes minoristas.

La exposición de los inversores minoristas a los bancos italianos es una amenaza para Renzi. Entre la mitad y un tercio de los 60,000 mde de bonos subordinados están en manos de 60,000 inversores minoristas, dueños de 5,000 mde de deuda subordinada solo de Monte Paschi.Pier Carlo Padoan, ministro de Finanzas, insistió el viernes en que Italia “analiza todas las formas que permitan una intervención pública en los bancos dentro de las reglas de ayuda estatal... para proteger los ahorros”.

En un país de ahorradores pocas cosas puede decir. Ya hubo dos suicidios de inversores minoristas que perdieron sus ahorros. “Sin el rescate de la deuda subordinada, la gente no podrá vivir”, dice una persona cercana al gobierno de Renzi.

Lo peor está por venir

Italia necesita volver a capitalizar más que solo Monte Paschi. Los analistas estiman que UniCredit, el único banco italiano con importancia mundial, requiere 10,000 mde de capital. Los pequeños y locales Cesena y Rimini necesitan cientos de millones de euros, y no está claro si Vicenza y Veneto Banca necesitarán capital adicional.

Hay preocupación de que ninguno de ellos pueda recaudar esos fondos. En abril, Vicenza intentó recaudar 1,500 mde de capital de garantía de UniCredit, y no encontró compradores.

Esto obligaría a Renzi a patrocinar un rescate de 4,250 mde, capitalizado por los bancos italianos, incluyendo Monte Paschi, para comprar las acciones de Vicenza y ofrecer una salida a UniCredit.

Atlas, el fondo de rescate, es demasiado pequeño para la tarea y se teme que empeoró las cosas al unir bancos italianos saludables con los más débiles.

Daveri argumenta que si el gobierno “quiere conservar una fracción del ímpetu que tuvo por el proceso de reforma” es mejor que haga “un movimiento audaz”. Pedir la ayuda del Mecanismo Europeo de Estabilidad puede ser una solución.

El Brexit provocó una sacudida, pero los funcionarios europeos dicen que el 29 de julio, cuando la Autoridad Bancaria Europea publique sus pruebas de estrés, será peor. Temen que la pruebas se enfoquen en un punto en el tiempo cuando Italia tuvo la mayor contracción del PIB y los préstamos morosos de la banca registraron máximos históricos. Morgan Stanley cree que Monte Paschi puede necesitar entre 2,000 y 6,000 mde de capital adicional.

Bruselas dijo a Roma que puede seguir con su recapitalización tras las pruebas de estrés mientras cumpla con las reglas de ayuda estatal y haga un rescate mínimo.

España tomó medidas similares en 2012 y generó 13,600 mde de capital. Roma se resiste, e insiste en que “compartir la carga” entre los acreedores es peligroso.

Las cifras de la industria argumentan que el sistema todavía tiene un problema estructural incluso si retira los préstamos incobrables de Italia: hay demasiados bancos y cero rentabilidad.

El país tiene más sucursales bancarias que pizzerías, según la OCDE, lo que los deja con una carga de costos y préstamos morosos. Un sistema bancario adecuado implica recortar miles de puestos de trabajo y cerrar sucursales bancarias.

“Cualquier ayuda o inyección de capital vendrá con una reestructuración en el sistema”, dice Alberto Gallo de Algebris Investment. La consolidación, argumenta, reducirá los costos bancarios y mejorará el canal de crédito.

Irlanda y EU, “los países que escaparon de la crisis y reestructuraron sus balances, trazaron una línea entre los activos buenos y malos. Italia tiene que seguir su ejemplo, y no tomar el camino de Japón y meterlos debajo de la alfombra”, dice.



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