La loca idea del "dinero helicóptero"

Bernanke, ex presidente de la Fed, retoma la propuesta de que EU eche a andar la fábrica de billetes para incentivar el consumo.
La entrega de una cantidad de efectivo a cada ciudadano es una metáfora para ilustrar la impresión de nuevo dinero por la Fed.
La entrega de una cantidad de efectivo a cada ciudadano es una metáfora para ilustrar la impresión de nuevo dinero por la Fed. (Shutterstock)

La economía mundial continúa deprimida después de la Gran Recesión de la década pasada. El reciente desplome del petróleo detuvo el avance económico de países emergentes, mientras que las economías desarrolladas siguen estancadas, al borde de la deflación, a pesar que los bancos centrales actualmente les cobran a los ahorradores de Europa y Japón por guardar su dinero en el sistema financiero, con la esperanza de activar el capital a través de mayor gasto, crédito e inversión.

Esta misma semana, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos volvió a retrasar su alza de tasas, debido al temor de impactar el débil crecimiento de la mayor economía. Este país también registra una baja inflación, por debajo de su objetivo. En medio de este escenario, la revista The Economist y el Instituto Brookings, alzaron la pregunta: ¿acaso los bancos centrales se han quedado sin herramientas para revivir a la economía?

Incluso el Banco de México, señaló que, a pesar de la depreciación del peso frente al dólar, la inflación continúa con una tendencia estable por debajo del objetivo de 3 por ciento, y una de las razones es que la economía tiene una producción por debajo de su potencial, mientras que la expectativa de expansión constantemente se revisa a la baja.

En la búsqueda de opciones para impulsar la economía global, surgió una idea prácticamente sepultada que contradice el canon económico de la mayoría de los policymakers: el dinero helicóptero. Es decir, que las personas esperen dinero caído del cielo en una economía a punto del colapso.

Lejos de ser una idea novedosa, Ben Bernanke, ex presidente de la Fed, recordó en un artículo publicado recientemente por el Instituto Brookings —uno de los centros de investigación independiente con más prestigio en EU— que este concepto fue bautizado por Milton Friedman, símbolo del neoliberalismo de la segunda mitad del siglo pasado.

Se trata de crear un esquema de estímulo fiscal a toda una población. Incluso se habla de otorgar a cada persona una cantidad de dinero mensualmente, lo que teóricamente dispararía el consumo, la inversión y, por lo tanto el crecimiento. El banco central imprimiría este nuevo dinero, por lo que no habría endeudamiento.

Lord Turner, presidente de la Autoridad de Servicios Financieros de Reino Unido durante la crisis financiera de 2008, explicó en una entrevista a la BBC que una de las razones del actual declive económico, fue el rápido aumento de la deuda en economías avanzadas durante la segunda mitad del siglo XX.

Este endeudamiento creció de 50 por ciento del PIB en 1950, a 170 por ciento de la producción mundial en 2007. Según Lord Turner, si bien la deuda es esencial para el crecimiento económico, solo 15 por ciento fue usado para inversión de capital, es decir, aumentar la producción, y por lo tanto la economía y el empleo.

El resto de esta deuda se utiliza para consumo y la adquisición de bienes que ya existen en la economía, como los bienes raíces.

Una de las razones por la cual un flujo de crédito barato no ayuda a que crezca la economía, es que las personas con un alto nivel de ingresos, acaparan este financiamiento y compran propiedades existentes en el mercado (en el caso de los bienes raíces), contrario a la creencia de que se impulsarían las compras de nuevas casas por la población con menores ingresos.

Esta idea que un endeudamiento excesivo no conduce a un mayor crecimiento económico es apoyada por un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Crecimiento Económicos (OCDE), que incluso predice que un aumento en el financiamiento otorgado por las instituciones bancarias, tiene un efecto negativo en el crecimiento económico.

Bernanke, señaló que la reciente disminución de las tasas de interés, por parte de las economías desarrolladas, y que incluso el Banco Central Europeo y el Banco de Japón, impusieron tasas negativas que cobran dinero a sus ahorradores, tiene un límite de eficacia, y acarrea este tipo de riesgos por un fácil acceso al crédito, con estímulos financiados a través de deuda.

Y es justamente aquí donde entra la idea del dinero helicóptero, un estímulo que en está financiado por la creación de “nuevo dinero” en la economía, que se otorgaría a través de mayor gasto público o recortes de impuestos, durante un tiempo preestablecido, con la estricta supervisión de los objetivos de inflación del banco central.

La entrega de una cantidad de efectivo a cada ciudadano es una metáfora para ilustrar una impresión de nuevo dinero y actualmente es visto como el “último recurso” que solo debe ser usado cuando “las políticas monetarias convencionales son ineficaces y el nivel inicial de deuda gubernamental es alta”, según Bernanke.

ADVIERTEN DE EFECTOS NEGATIVOS

Detractores de esta idea, recuerdan los desastres que azotan después de financiar el gasto del gobierno a través de la impresión de nuevo dinero. Al inundar a la economía con efectivo, se llega inevitablemente a una hiperinflación, tal y como sucedió en Alemania después de la Primera Guerra Mundial o Zimbabue durante la década pasada, épocas en las cuales se usaban carretas llenas de efectivos para comprar un pedazo de pan.

Pero la idea del dinero helicóptero fue rescatada por Bernanke en 2003, para encontrar una solución al letargo económico de Japón, al proponer una política fiscal expansiva subsidiada por el banco central. Sin embargo, le valió el desprecio de la comunidad de economistas en ese tiempo.

Actualmente la idea ha resurgido como una medida de último recurso, que se analiza seriamente por distintos economistas, y que solo debe llevarse a cabo de manera controlada con una situación de baja inflación permanente, por lo que no se descarta que la próxima generación de banqueros centrales conserven esta idea como un nuevo mecanismo para sacar a la economía de la debilidad económica de principios de siglo y que no se ha desvanecido.

+RIESGO

Rechazo

Cuando Bernanke propuso el estímulo fiscal para reactivar a la economía japonesa en 2003 fue duramente criticado.

Inútil

La deuda global aumentó de 50 a 170 por ciento del PIB entre 1950 y 2007, pero solo 15% se invirtió en crecimiento económico.