• Regístrate
Estás leyendo: Lo que deberían aprender los estudiantes
Comparte esta noticia
Domingo , 24.06.2018 / 23:00 Hoy

Lo que deberían aprender los estudiantes

LinkedIn propone una iniciativa para acercar los programas educativos que buscan las bolsas de trabajo


Publicidad
Publicidad

Gillian Tett

Este verano, LinkedIn, la plataforma de redes sociales adorada por muchos profesionistas (aunque tiene la antipatía de personas a las que les molestan los incesantes correos electrónicos), participa en un pequeño pero notable experimento en Colorado, Estados Unidos.

Esta iniciativa no aspira a conectar a ambiciosos estudiantes de maestría con empleos interesantes o ayudar a relacionar a los graduados de las universidades de élite. LinkedIn, en conjunto con organizaciones no gubernamentales como la Fundación Markle, -una organización de beneficencia enfocada en la tecnología- , conecta a empresas que necesitan empleados capacitados o semiespecializados con universidades locales técnicas. La esperanza es que esto ayude a las universidades y a los estudiantes a ver en dónde se crean empleos, y por tanto trabajar con las empresas para crear cursos universitarios adecuados para capacitaciones.

O para decirlo de otra forma, en lugar de utilizar el poder de las conexiones digitales para ayudar a la gente a encontrar empleo. LinkedIn da un paso atrás y utiliza las plataformas cibernéticas para permitir que las universidades capaciten a los estudiantes de la mejor manera.

“Pensamos que esto puede cambiar la forma como se hace la educación”, dice Allen Blue de LinkedIn, quien afirma que los estudiantes deben (pero a menudo no pasa) capacitarse para empleos en el sector de gas y petróleo, cuidados de salud y tecnología de la información. “Uno de los mejores empleos que una persona medianamente especializada puede obtener en la actualidad es como ingeniero en el sector de gas y petróleo, puedes ganar 110 mil dólares al año”, agrega, y señala que las universidades -y los estudiantes- a menudo pierden esas oportunidades.

Ahora queda pendiente ver si esta audaz idea funcionará a cualquier escala. El experimento todavía está en una etapa muy temprana. Pero es algo fascinante para reflexionar, particularmente cuando millones de estudiantes se preparan para ir a la universidad este otoño. La iniciativa expone dos preguntas vitales. En primer lugar, ¿los estudiantes que seguimos enviando a la universidad realmente obtienen la formación que necesitan para encontrar empleo? En segundo lugar, si no es así, ¿de quién es responsabilidad reformar la educación?

La respuesta para la primera pregunta claramente es un “no”. En la actualidad existe un número récord de estudiantes que se gradúan de las universidades en la mayor parte del mundo occidental. Pero, como señala la firma de consultoría McKinsey en un informe reciente, se estima que entre 30 y 45% de la población mundial en edad de trabajar está inactiva, desempleada o tiene empleo de medio tiempo, un conjunto que, en las siete economías más grandes del mundo equivale a cerca de 850 millones de personas.

Eso es deprimente. Pero lo que es peor es que 40% de las compañías en países como Estados Unidos (e incluso en Alemania) dicen que no pueden contratar suficiente personal con las habilidades necesarias. O, como afirma McKinsey, hay una “desconexión crónica entre los trabajadores y los empleos”, y entre la educación y el trabajo.

La segunda pregunta, más filosófica y práctica, sobre quién debe arreglar la desconexión, sigue sin respuesta. En décadas anteriores, se asumió que las empresas tenían mucha responsabilidad: sólo basta mirar los programas de formación que alguna vez proliferaron en Reino Unido (y que todavía están muy extendidos en Alemania). En el siglo XX, también se asumió que el gobierno debía desempeñar un papel clave, entre otras cosas porque las instituciones estatales supuestamente tenían una visión general de la forma como cambiaba la economía, y por tanto el tipo de empleos que serían necesarios.

Pero, en realidad, las instituciones estatales solían ser demasiado pesadas y lentas para reformar la educación de forma significativa, sobre todo, teniendo en cuenta la velocidad en la que la digitalización cambia la economía. Si bien algunas compañías todavía manejan exitosos programas de formación y de capacitación, estos suelen ocurrir de una manera muy ‘ad hoc’ en lugares como Estados Unidos.

El programa de LinkedIn plantea una tercera posibilidad: usar la tecnología para poner el poder en las manos de los educadores, los aspirantes a un empleo y las empresas.

Al usar la sabiduría del público cibernético está la esperanza de que podemos darle forma a la educación para que refleje los cambios económicos.

Como era de esperar, hay numerosos obstáculos para esto. Un problema práctico es que las plataformas como LinkedIn suelen ser dominadas por la élite, profesionistas de cuello blanco en lugar de trabajadores semiespecializados (que, para mí, sugiere que un sitio como Facebook o Instagram puede ser un mejor lugar). Y el problema con la capacitación de personas para empleos específicos es que puede volverlos inflexibles.

Como Fareed Zakaria argumentó en su último libro “En defensa de una liberal” (In Defense of a Liberal Education)lo que necesitamos hoy en día es un sistema educativo que enseñe a los chicos a pensar de manera creativa y por lo tanto tener una ventaja sobre los robots y códigos de barras que sustituyen el trabajo humano.

Pero, si bien el punto de Zakaria es correcto (al menos para los estudiantes altamente capacitados del futuro), el dato brutal es que la diferencia en capacitación es cada vez más grave y se necesita desesperadamente que se aborde ese tema. Así que aplaudo al experimento de Colorado y espero que genere sitios que lo imiten. Después de todo, en un mundo donde los robots y las computadoras pueden quedarse con los trabajos, es agradable recordar que los vínculos digitales pueden crearlos y distribuirlos de una manera más efectiva también. Es un punto poderoso para reflexionar la próxima vez que uno de esos molestos mensajes de LinkedIn aparezca en tu bandeja de entrada.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.