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Viernes , 22.06.2018 / 06:44 Hoy

Lidiar con los disparates comerciales de EU

¿Cómo deben responder los socios comerciales cuando los responsables de las políticas estadounidenses dicen tonterías? Así se encuentran hoy los europeos, japoneses y surcoreanos.

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Martin Wolf

Las palabras de Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos (EU), y el hombre en el que Donald Trump más confía en asuntos de política comercial, muestran que se puede ser multimillonario y aún así no entender cómo funciona la economía, de la misma manera en que se puede ser atleta y no entender nada de fisiología.

Al objetar las advertencias de Christine Lagarde, la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), en relación con el proteccionismo, Ross declaró a Financial Times que “somos los menos proteccionistas de las principales áreas. Somos mucho menos proteccionistas que Europa, Japón o China”.

Agregó: “también tenemos déficits comerciales con esos tres lugares. Así que hablan de libre comercio. Pero de hecho lo que practican es proteccionismo. Y cada vez que hacemos algo para defendernos, incluso contra las pequeñas obligaciones que tienen, le llaman proteccionismo. Son tonterías”.

En realidad, lo que es una tontería es lo que dice Ross. Un déficit comercial no es prueba de que un país esté abierto al comercio. Es prueba de que gasta más de lo que son sus ingresos o de que invierte más de lo que ahorra. Esto no es solo un punto teórico. Hay evidencias sólidas que lo respaldan.

La Heritage Foundation proporciona un Índice de Libertad Económica anual, el cual incluye la “libertad comercial”. Este grupo de expertos, que se enorgullece de ejercer una gran influencia sobre el gobierno de Trump, deriva este índice de libertad comercial de los datos sobre los aranceles ponderados en términos comerciales y sobre las barreras no arancelarias. EU, según el índice, está muy lejos de tener las políticas comerciales más liberales.

Estas medidas de libertad comercial pueden combinarse con datos sobre saldos en cuenta corriente, ajustados según el tamaño de las economías (sobre esta base, el déficit de EU fue el 98 más grande de 177 países). Tal como predice la teoría, no existe una relación significativa entre libertad comercial y déficits. En la medida en que existe uno, es en la dirección opuesta: entre los comerciantes liberales existe una leve tendencia a tener mayores superávits.

La idea de que la protección reducirá los déficits comerciales tiene sentido intuitivo. Sin embargo, está equivocada porque la economía no consiste en mercados aislados: todo se relaciona con todo lo demás. Los impuestos sobre las importaciones también son impuestos sobre las exportaciones. Si se impone protección contra las importaciones, se extraen recursos de la producción para la exportación. Para ponerlo en otras palabras, las exportaciones solo son una forma de suministrar importaciones.

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Las ideas erróneas de Ross acerca de la economía del comercio están lejos de ser insensateces inofensivas. Las políticas fiscales de la administración parecen estar, sin duda, en camino de incrementar el déficit externo de EU, algo por lo que se culpará a los extranjeros. Sus políticas comerciales no lograrán reducir los déficits comerciales, algo por lo que se volverá a culpar a los extranjeros.

El sistema de comercio ha sido la base de la prosperidad en el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este periodo ha sido el más próspero para la humanidad en toda su historia. Un excelente documento reciente del FMI, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio (OMC) establece lo que está en juego y lo que tiene que hacerse para distribuir los beneficios del comercio de manera más generalizada.

En particular, el documento demuestra que la creación de una red de seguridad para los trabajadores y las comunidades afectadas, en combinación con políticas para apoyar el ajuste al cambio, es efectiva. Sin embargo, eso es precisamente lo que los republicanos pretenden debilitar. Desafortunadamente, eso hace que la protección sea la única política que se puede ofrecer a los afectados por los cambios económicos, entre ellos las importaciones.

Lo que es aterrador en relación con la agenda comercial de la administración Trump es que logra ser irrelevante y perjudicial al mismo tiempo. Un programa pertinente se centraría en los desequilibrios en el ahorro y en la inversión de la economía mundial. Una agenda beneficiosa se centraría en combinar el ajuste necesario al cambio económico, del cual el comercio representa una parte relativamente pequeña, con una mayor participación en las ganancias y con ayuda al ajuste.

Entonces, ¿cómo debieran responder los socios comerciales a las exigencias de EU? Ellos tienen que aceptar la importancia de los desequilibrios macroeconómicos. Tienen que hacer concesiones que aumenten el comercio, sin dañar la economía global. Tienen que discutir el caso de la liberalización multilateral. Tienen que hacer todo lo posible para proteger el principio de las reglas de comercio que unen tanto a los fuertes como a los débiles. Pero, sobre todo, tienen que ser pacientes. Aquellas personas que tienen tan poca comprensión de lo que está en juego no deben gobernar EU por siempre.


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