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Martes , 23.10.2018 / 20:49 Hoy

Lenguaje peligroso

FT Mercados

A medida que las políticas de género se complican, las expresiones se adaptan y retan lo políticamente correcto. Un ejemplo es el uso de la frase Big Dick Energy.
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¿Qué le da a un hombre su arrogante confianza? A menudo se dice que la respuesta se aloja entre sus piernas. A pesar de nuestra mojigatería inherente, todavía le dotamos a la virilidad extraños poderes talismánicos.

Ese tipo de pensamiento permitió durante mucho tiempo al machismo al que se hace énfasis en la cultura del lugar de trabajo. Una actitud “de armas tomar” carga a los centros financieros del mundo y conduce el ambiente en todas las salas de conferencias.

El mítico y poderoso hombre se ha convertido en un personaje admirado, venerado y, a veces, temido en toda las culturas. Se encuentra en todas partes, desde los Masters of the Universe (Amos del Universo) de Tom Wolfe hasta el Mr. Big de Carrie Bradshaw, ambos personajes del libro y la serie de televisión Sex and the City. Su más reciente aportación, Big Dick Energy o BDE, surgió el 8 de junio como un tributo en Twitter de @imbobswagett para honrar al fallecido chef y escritor de libros y artículos de gastronomía Anthony Bourdain: “estamos hablando de cómo Bourdain tenía la energía del gran pene, que es lo que hubiera querido”.

Este fue un comentario amistoso que hablaba del sencillo encanto y el carisma varonil del chef Bourdain. Sin embargo, la frase cobró fuerza en redes sociales el 22 de junio, cuando se utilizó en relación al novio de Ariana Grande, Pete Davidson, el larguirucho comediante y estrella de Saturday Night Live con una sonrisa abierta. Comenzó a ser tendencia. Hace dos semanas, parecía que todos los tuits y las publicaciones en Instagram se etiquetaban con el #BDE y el mundo estaba dividido en dos: los que tienen la energía del gran pene y los que no lo tienen.

A diferencia de nuestros antepasados engreídos, esto sugiere una masculinidad más suave. Según la revista New York, la BDE difiere de la arrogancia porque no asume un poder. Aquellos que la tienen se describen como “relajados” y “equilibrados”. 

Uno se imagina que en el mundo de #MeToo, habría sido prudente reconsiderar el vínculo entre el tamaño del pene y las habilidades de liderazgo. La BDE también podría ser el corolario de la actitud de “big swinging dick” que llevó a Donald Trump a la presidencia y a Gran Bretaña al Brexit. La BDE es segura, pero no agresiva. En lugar de machismo, se dice que las personas con BDE tienen un “brillo en sus ojos”.

Lo que realmente diferencia a quienes tienen BDE de todos los demás fanfarrones está en las otras formas en que se utiliza. No tienes que ser un hombre para tenerla. Por tanto, como se afirma en redes sociales, la estrella de la música y de la moda, Rihanna, tiene BDE. Uma Thurman, fanfarroneando a lo largo de la pasarela de Miu Miu en París con sus anteojos oscuros y un vestido de satín, hace dos semanas, encarnó su entusiasmo. Oprah Winfrey la tiene, sobre todo cuando lleva un vestido blanco sin hombros con volantes de Stella McCartney, como en el nuevo número de la revista Vogue.

Mi #BDE favorito es el que se atribuye a una fotografía de la actriz Judi Dench, de 83 años, en la que está tocando un saxofón. 

En su breve existencia (la frase nació, fue tendencia y estuvo a punto del retiro en menos de un mes), los cibernautas se apropiaron rápidamente de la BDE. Interceptado por las mujeres y reclamado para ellas. También hay un subconjunto de derivados, como Big Dyke Energy, cuyo uso es igualmente arbitrario.

Es raro ver los estereotipos de género tan elocuentemente ensartados y con tan buen humor. A medida que las políticas de género se vuelven tan complicadas, es refrescante encontrar que otro lenguaje más peligroso se utilice de manera tan efectiva. Y entre más inclusiva se vuelve la sociedad, nuestras expresiones de cariño son cada vez más generales. 

Los hombres pueden ser girlfriends o qweens (también pueden ser queens, pero una reina es bastante hostil). Mi hija llama a su mejor amiga hubby, sin ninguna connotación sexual. Desde mediados de la década de 1990 a todos los llamo dude, pero hasta ahora no se ha logrado arraigar. 

Algunos pueden considerar los términos peyorativos al principio, pero al recuperarlos adquieren un nuevo significado: solo hay que ver cómo el infame pussy se utilizó para galvanizar un movimiento. O queer que, después de décadas de estigma, ahora se está reclamando como parte de la lengua vernácula gay. 

Sin embargo, algunas cosas todavía nos hacen tropezar. El mes pasado, al hijo de un amigo, lo presentaron como “ellos”, un reconocimiento de las dos identidades que habita en la que transita de un género a otro. En mi ingenuidad, pensé que tenía un gemelo. Incluso Dench no puede proporcionar todas las respuestas para un mundo en el que las cosas son más neutrales. 

Lamento que en todos estos milenios, y con el avance y empoderamiento, las mujeres todavía tengan que pedir prestado un apéndice masculino para realzar su actitud. ¿Sin duda podemos resolver eso? La BDE es interesante. La gran energía doble D sería mucho mejor.


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