• Regístrate
Estás leyendo: La rabia y la impotencia del consumidor de EU
Comparte esta noticia
Lunes , 24.09.2018 / 01:55 Hoy

La rabia y la impotencia del consumidor de EU

El consumidor estadounidense ya no es el rey. Para entender el enojo de los electores hay que tomar en cuenta que quien votó y quien consume son la misma persona.

Publicidad
Publicidad

Pregúntenle a cualquier estadounidense cuándo fue la última vez que perdió los estribos. Es muy probable que responda que mientras hablaba por teléfono con uno de sus proveedores de servicios.

Ya sea que descargara su bilis con una compañía de servicio de cable, un operador de telefonía celular, una aerolínea o una aseguradora, no importa mucho. Lo que los une es la rabia de la impotencia de saber lo poco que pueden hacer para castigar a cualquier compañía en cuestión.

Hubo una época en que el consumidor estadounidense era el rey. En la mayoría de los mercados de servicios esos días ya terminaron. Si buscas la clave para entender la rabia del elector estadounidense, hay que tomar en cuenta que este y el consumidor son la misma persona.

Por lo general, descargar la ira empeora las cosas. Pero eso es lo que hace la gente cuando se siente indefensa. El instinto de muchas personas es culpar al libre mercado del sentimiento de impotencia del consumidor.

De hecho, el problema se produce por la falta de competencia. Al igual que en la política, donde los límites del Congreso se arreglan a favor de los que están a cargo, a los sectores de servicios más grandes de EU los domina un reducido puñado de participantes.

Sectores donde las cuatro principales compañías aumentaron marcadamente su participación de mercado en la última década -y por tanto su alcance amenaza a los consumidores con la impunidad- incluyen las telecomunicaciones, tecnología de la información, el transporte, los servicios minoristas y la banca, de acuerdo con una encuesta que realizó The Economist.

Si todavía se preguntan por qué a Bernie Sanders y Donald Trump les fue tan bien -se llevaron más de 40% de las votaciones primarias de los dos partidos entre ellos-, los dos hablaron de cómo la política está amañada. No es casualidad que la mayoría de los estadounidenses piense lo mismo sobre su economía.

Tienen buenas razones para hacerlo. Las últimas personas en comprender que las cosas van mal son los ricos, los que tienen buenas conexiones y las élites de conocimiento, que incluyen a la mitad de los habitantes de Washington.

Si eres rico puedes darte el lujo de obtener lo que solía ser normal para todo el mundo, el privilegio de interactuar con seres humanos. Por ello, las personas con un gran patrimonio reciben banca personalizada, donde el gerente del banco sabe su nombre y sus necesidades.

Los ricos también tienen el beneficio de los llamados servicios de conserjería de salud, que vienen con un rostro humano. Muchos proveedores de servicios oligopólicos mantienen listas ocultas de clientes VIP que no tienen que pasar a través de un software robótico para entrar en contacto con el agente de servicio al cliente. Cuando toman el teléfono, una persona les responde.

Los clientes comunes, como la mayoría de los electores, saben que las reglas para ellos son diferentes. También sienten que los grandes proveedores de servicios le ponen más atención a los reguladores de Washington que a los clientes descontentos. Esto es racional, pues es en la capital donde se arreglan los mercados.

Los políticos clasifican sus prioridades en el mismo orden. Los electores van al final de la lista. Los legisladores dedican gran parte de sus calendarios a recaudar dinero de los donantes. En la mayoría de los distritos, el elector apenas importa.

Los políticos con grandes arcas de dinero tienen una probabilidad mucho menor de que los desafíen por la nominación de su partido. La misma lógica lleva a las empresas a mantener una fuerte presencia de cabildeo en Washington.

Entonces, ¿qué puede hacer la gente? Como consumidores, muy poco. Si United Airlines sigue cancelando vuelos, puedes cambiar tu cuenta de millas a Delta o American. Pero la probabilidad de que recibas malos tratos no va a caer.

Lo mismo ocurre para los que cambian su banda ancha de Comcast a Verizon. Las cuatro grandes líneas de EU pueden ofrecer un mal servicio a la mayoría de los clientes. Pero son los campeones en poner un alto a la competencia de “cielos abiertos”.

¿Tal vez solo debes gritarle al representante de servicio a clientes? Eso es lo que mucha gente hace. Pero al final es contraproducente. Además, en las muy contadas ocasiones en las que llegas a contactar a un ser humano, son a los últimos a quienes debes regañar.

En EU se subcontrata la mayoría de los servicios de contacto, cuyo personal lee las instrucciones de un manual de software. Los electores no son clientes, también son empleados.

No hay forma sencilla de reducir la concentración de mercado, al igual que no hay solución fácil para el control de las corporaciones estadounidenses en la política.

Hay dos cosas sencillas. La primera es hacer una metástasis de tu rabia y votar por Trump, ese hombre que la mayoría conoce por decir “estás despedido” en televisión. Para cada problema que enfrenta EU hay una solución que es clara, sencilla y equivocada. La segunda es apoyar las acciones agresivas contra los monopolios. Desde la presidencia de Theodore Roosevelt, la cacería de monopolios tiene una gran historia. También puede tener un gran futuro.

Ningún candidato presidencial encuentra la convicción para defender la división de los monopolios. Es una lástima. Enfrentar a los titanes no solo será una gran acción de populismo. También será una política inteligente

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.