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Lunes , 28.05.2018 / 01:13 Hoy

La lucha por el contenido

Una docena de las grandes editoriales de periódicos de EU se enfrentan a una startup de tecnología que, afirman, intenta ganar utilidades de forma ilegal con su contenido.


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Shannon Bond

Brave, un navegador que lanzó en enero Brendan Eich, cofundador de Mozilla, creador de Firefox, promete a los usuarios de internet eliminar la publicidad intrusiva, mientras canaliza ingresos a las editoriales por medio de donaciones y los nuevos anuncios que Brave inserta en sus sitios.

Las editoriales ven a este modelo de negocios de una manera ligeramente distinta. Las empresas detrás de 1,200 de los periódicos más grandes de EU, incluyendo el New York Times, Washington Post, USA Today y The Wall Street Journal, retaron a Brave y lo llamaron “manifiestamente ilegal”.

“Su plan de usar nuestro contenido para ven­der su publicidad es, sin duda, un plan para ro­bar nuestro contenido para su propia página web”, escribieron.

Brave respondió, y describió las acusaciones como “afirmaciones falsas”, y argumentó que su software “es la solución, no el problema, para los usuarios y las editoriales”.

El conflicto entre las editoriales que dependen de los ingresos de publicidad y las empresas de tecnología que permiten eliminar los anuncios digitales al tocar un botón, va en ascenso.

A las empresas de medios les preocupa que Brave y otros bloqueadores de anuncios pongan en peligro sus ingresos en un momento en que muchos de sus lectores buscan las noticias a través de plataformas como Facebook, en lugar de visitar la página del periódico.

“Es una continua serie de retos para que las editoriales mantengan el control de sus negocios”, dice Brian Kane, cofundador y director de opera­ciones de Sourcepoint, una compañía que ayuda a las editoriales a enfrentarse a los bloqueadores.

Brave se une a un concurrido mercado, pues surgen empresas que buscan aprovechar la pre­ocupación de los consumidores sobre su privaci­dad, la seguridad y el malware. A los usuarios les preocupa cada vez más la forma como los anuncios pesados en datos hacen lenta la carga de las pá­gina mientras consumen sus planes de datos.

Más de 200 millones de personas en el mundo utilizan software para bloquear anuncios, el nú­mero se duplicó en comparación con dos años atrás, de acuerdo con PageFair, el servicio anti­bloqueo, y Adobe, la compañía de software.

Los navegadores más populares, incluyendo Chrome de Google, Safari de Apple y Firefox, le permiten a los usuarios bloquear anuncios.

Brave va un paso más adelante y busca dar a los lectores varias opciones: bloquear los anuncios, donar a las editoriales, o que les paguen a los lec­tores en bitcoin para ver los anuncios sustitutos que gestiona Brave. Dice que va a dividir los ingresos de los anuncios con las editoriales.

Pero las editoriales dicen que viola sus dere­chos de autor y amenazan con buscar compen­sación por daños de hasta 150,000 dólares por pieza de contenido.

Brave contestó que los navegadores de la red no vuelven a publicar el contenido. “Los nave­gadores tienen la libertad de ignorar, reorganizar, combinar y de cualquier forma hacer uso del contenido, de cualquier fuente”.

Brave no es la única empresa. Eyeo, respon­sable de Adblock Plus, un software de bloqueo recibe pagos de empresas como Google y Mi­crosoft para permitir que algunos de sus anuncios pasen sus filtros.

Con las tasas de bloqueadores de anuncios en aumento, las empresas de medios presionan cada vez más. El grupo alemán de medios Axel Springer obligó a los lectores de Bild, el tabloide de mayor venta en Europa, a apagar el bloqueador de anuncios o pagar una suscripción para tener acceso a su contenido. La compañía dijo en no­viembre pasado que la política llevó al número de lectores que usan bloqueadores de anuncios a caer de 23% a “un sólo dígito”.

Las cadenas británicas, ITV y Channel 4, se encuentran entre una serie de empresas que se niegan a cargar contenido en sus páginas web cuando detectan que un visitante utiliza un blo­queador de anuncios.

Forbes empezó a solicitar a sus lectores que utilizan software de bloqueo que lo apagaran. La compañía descubrió que 42% de sus 2.1 millones de visitantes a los que les pidieron apagar el blo­queador de anuncios lo hicieron.

Yahoo incluso está en pruebas para negarle el acceso al correo electrónico a la gente que usa bloqueadores.

Pero las editoriales y otras personas en la in­dustria de la publicidad digital dicen es poco probable que tenga éxito retener el contenido si no se ofrece un incentivo.

Las editoriales debe tratar de ofrecer a los lectores la capacidad de comprar acceso para un solo artículo, un pase de un día al sitio web o a una suscripción completa, así como la opción de apagar el bloqueador de anuncios, dice Kane de Sourcepoint.

“El usuario puede elegir entre que su contenido lo subsidie la publicidad o hacer un pago directo a la publicación”, dice Ben Barokas, otro cofundador y di­rector ejecutivo de Sourcepoint.


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