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Jueves , 13.12.2018 / 15:13 Hoy

La fórmula perfecta

FT Mercados

Los acuerdos de las fusiones y adquisiciones pueden ser malas noticias para los inversionistas, a menos de que encuentren una buena cultura corporativa en la que todos se entiendan.
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Los aranceles, las guerras comerciales y el creciente nacionalismo pueden dominar los titulares, pero no han hecho nada para detener los acuerdos en el mundo. Más de 2.5 millones de millones de dólares (mdd) en fusiones y adquisiciones se anunciaron este año, y si continúa este ritmo, es probable que 2018 supere los cinco millones de mdd en acuerdos de 2015.

En parte, esto refleja el final de un largo ciclo de dinero fácil en el que las compañías buscaban aprovechar hasta la última gota de los precios de sus acciones. Algunos de los acuerdos más grandes, como el de AT&T-Time Warner, Disney-Fox, o CVS-Aetna, son de empresas tradicionales que tratan de competir con los grandes grupos de internet al desarrollar a escala. De cualquier forma, vale la pena recordar que más de la mitad de todas las fusiones destruyen el valor del accionista. Piensen en los cautionary cases de AOL-Time Warner, QuakerSnapple o Daimler-Chrysler.

¿Qué separa las fusiones exitosas de los fracasos? En gran medida, la cultura corporativa, que se predica en muchas cosas. Pero todas se pueden categorizar de forma binaria: ¿La cultura es “férreas” o “flexible”? 

Si bien todas las culturas tienen sus normas, las más rígidas —ya sea en países o empresas— suelen aplicar sus normas de manera bastante estricta, mientras que las más flexibles son más tolerantes, incluso alientan a romper las normas.

Michele Gelfand, profesora de psicología de la Universidad de Maryland, cuya investigación sobre normas culturales la utilizó el Departamento de Defensa de EU, sugiere que países tan diversos como Japón, Noruega, India y Singapur tienen culturas estrictas. En contraste, ella clasifica a Israel, los Países Bajos, Grecia y Estados Unidos como más o menos flexibles.

Los resultados de su estudio sobre 33 naciones, que se publicaron por primera vez en la revista Science en 2011, muestran que los niveles de rigidez fueron más altos en las naciones del sur y este de Asia, a los que les siguen los países de Medio Oriente y los países nórdicos o germánicos en Europa. Las naciones latinas, de habla inglesa y excomunistas son las más flexibles.

Comprender estas dinámicas es crucial para hacer frente no solamente al cambio extremo de las políticas en muchos países, sino también a la probabilidad de éxito de la plénitud actual de las fusiones y adquisiciones. 

A nivel mundial, los acuerdos transfronterizos casi se duplicaron en relación con el primer semestre del año pasado, lo que significa que el conflicto cultural podría desempeñar un papel más importante de lo habitual en las fusiones y adquisiciones. En su próximo libro, Rule Makers, Rule Breakers: How Tight and Loose Cultures Wire Our World, la profesora Gelfand describe la investigación de 6,000 fusiones importantes en más de 30 países, entre 1980 y 2013.

Ella encuentra que una gran brecha de cultura estricta/flexible entre las culturas corporativas de las partes involucradas, tuvo como resultado un precio de las acciones inferior al promedio, y rendimientos mucho más bajos para el inversionista que en un acuerdo típico. Las diferencias más grandes que se analizaron dieron como resultado una pérdida de 30 mdd en los primeros cinco días posteriores al anuncio, lo que parece indicar que los mercados comprenden las diferencias culturales incluso cuando los compradores no lo hacen.

Todo esto sugiere que los inversionistas tal vez estén contentos de que la administración de Donald Trump bloqueó en marzo a Broadcom, el fabricante de chips de Singapur, de comprar la empresa estadounidense de tecnología Qualcomm. También podría ser un alivio que los acuerdos transfronterizos en general se vuelvan más difíciles en EU, dado el clima político.

Pero ese tipo de desafíos no se limitan a los acuerdos internacionales. Las empresas de un solo país pueden tener culturas muy diferentes. Por ejemplo, el reciente acuerdo de Amazon-Whole Foods, puede ser un motivo de preocupación. Mientras que muchas compañías de Internet tienen culturas extremadamente flexibles (como Uber o Facebook), el fundador de Amazon, Jeff Bezos, dirige su empresa con una estructura estrictamente descendente.

"Alibaba o Baidu, están influenciados por las restricciones del Estado y, sin embargo, encuentran la manera de mantenerse creativos y ágiles".
Rana Foroohar, Columnista de FT.

Esto se debe, en parte, a que Amazon tiene el impulso de las exigencias muy concretas de las industrias de fabricación y logística. El rendimiento es constantemente vigilado, evaluado y revisado. Eso es un gran contraste con Whole Foods, que tiene una cultura más flexible que se puede remontar a sus raíces hippies y a los altos márgenes de ganancia.

Fomentar la diversidad no es fácil, pero las mejores compañías lo hacen. Los grupos chinos de internet, como Alibaba o Baidu, están influenciados por las restricciones del Estado y, sin embargo, encuentran la manera de mantenerse creativos y ágiles. La clave, en particular en las fusiones, es no pasar las cosas por alto. Los matrimonios corporativos exitosos resultan cuando cada socio sabe lo que lleva a la mesa.



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