Extraños comiendo en casa

Así como hay plataformas para vivir la experiencia de una casa en ciudad ajena, una nueva empresa mexicana invita a experimentar el turismo a través del paladar, en el hogar de los locales.
"Son turistas con un perfil particular, pues confían en extraños y buscan experiencias diferentes”.
"Son turistas con un perfil particular, pues confían en extraños y buscan experiencias diferentes”. (Shutterstock)

Bien dicen que para conocer una nueva ciudad o una nueva cultura uno debe probar la cocina típica. Pero diferenciar entre lo típico y lo turístico es complejo.

Kweezing, una plataforma digital mexicana y que opera desde la Ciudad de México, hará posible -a finales de julio- que una pareja mexicana reserve una cena en la casa de un chef, ama de casa o un estudiante de cocina, en Vietnam.

La inversión inicial para lanzar Kweezing al mercado fue de 1,200,000 pesos y el objetivo es compartir una pasión por los alimentos. 

“Kweezing.com es un portal de internet que servirá como mediador para lograr la comunicación y primer contacto entre comensales (turistas), que quieran una auténtica cocina local y cocineros (habitantes) que deseen abrir las puertas de su hogar y cocina”, dice su director general, Marco Diller Rendón.

Y la pregunta más obvia es: ¿quiénes serán esos turistas que confiarán en ser atendidos en un  domicilio no conocido del otro lado del mundo? Kweezing lo explica desde su origen: son turistas con un perfil particular, pues confían en extraños, conocen y han utilizado otros servicios de la economía compartida, están a favor de la comunidad, pero, sobre todo, buscan experiencias realmente diferentes. Es un consumidor que entiende la nueva definición de lujo.  

Como dice Malinda Sanna, fundadora y directora general de Spark Ideas, “la nueva definición de lujo es lo pequeño, lo raro, el liderazgo de pensamiento. El verdadero lujo hoy es experimental”. Y eso lo entiende Kweezing, además de usar la tecnología como su mejor socio. Porque es la tecnología el factor que otorga la confianza a este tipo de foodies. Por ello, la estrategia es trabajar bajo la dinámica de las media sharing, donde los usuarios tienen la oportunidad de retroalimentarse de las experiencias, en este caso, de otros comensales, y de los propios perfiles que subirán los chefs y toda clase de cocineros. 

“Se busca mediante críticas y reseñas, compartir la opinión para el conocimiento de otros comensales y de esa manera mejorar el servicio y la experiencia de cada uno de los usuarios”, explicó Diller.

En el sector de las media sharing, un segmento que se ha ido consolidando a la par de la actividad turística, Kweezing competirá con jugadores como Eatwith, Feastly, Bon Appetour, CookAPP, Authenticook, Cookening (Europa), Traveling Spoon y Plate Culture (Hong Kong)

El potencial de mercado no es pequeño… solo en México, el número de viajeros internacionales con fines turísticos que visitan el país es de 34.9 millones, cuyo gasto promedio en alimentos es de 151 dólares. Estos son algunos de los paladares que la empresa de Diller quiere conquistar. 

Kweezing hizo bien su tarea y según datos del estudio de mercado que realizaron, en México hay unas 200 instituciones de gastronomía, de donde al año egresan alrededor de 4,200 cocineros con sueldos promedio de entre 3,000 y 7,000 pesos, más propinas, con jornadas de trabajo de entre 10 a 15 horas. 

Ante estas cifras, las oportunidades crecen para plataformas como Kweezing, pues, como explica Diller, ofrecerán mayores opciones de trabajo para estos grupos de profesionales, además de los empleos indirectos que se generen, por ejemplo, entre agricultores locales. 

Un ejemplo fuera de lo tecnológico está en La Habana y Varadero, en Cuba, donde todavía son muy visitados los “paladares”, estos sitios caseros para comer que tienen fama de buen sazón, excelente servicio y son atendidos, casi siempre, por toda la familia. Solo en La Habana se calculan más de 500 negocios de este tipo.

Los “paladares” serán competidores indirectos, igual que plataformas como Inbite y Tripadvisor, además de los restaurantes, servicios de banquetes, hoteles todo incluido y paquetes turísticos.

“El mercado al que vamos dirigidos son personas interesadas en el intercambio de experiencias y que tienen recursos económicos para viajar  y alimentarse. Nos serviremos del ejemplo de Airbnb, pues es el mercado ideal que intentamos atraer”, dijo el director, y explicó que sus usuarios son personas que ya no disfrutan quedarse en hoteles todo incluido, sino que pretenden, en la medida de lo posible, imitar la vida local para absorber lo más que se pueda la cultura.

Por ello, la visión y misión de esta media sharing es posicionarse como los líderes en el servicio de experiencias gastronómicas con “gente y cocinas auténticas”; promover la cultura y gastronomía local como una forma de vida en contra de experiencias turísticas artificiales; y, conectar mundos y vivencias mediante el intercambio culinario.

¿Dónde está la ganancia de esta economía colaborativa? En el modelo de negocio de la plataforma se explica que los pagos son en una exhibición y es necesaria “una transacción exitosa para completar la reserva”. El precio por persona lo asigna el chef. El ticket promedio proyectado es de 450 pesos, de los cuales,  la plataforma se quedará con 20%. 

Para diciembre de este año, se espera que Kweezing tenga 150 chefs a domicilio registrados, 850 cocineros anfitriones, más de 10,000 comensales dados de alta y 3,000 reservaciones. Para el próximo año proyectan 55,000 reservaciones; en 2019, 100,000 y, para el 2020, consideran cerrar con 200,000 operaciones en línea.

El lujo verdadero, dice Malinda Sanna, “es tener esa pista de los conocedores que no todo el mundo conoce. Es personal e intuitivo. (...) engloba una creencia en alto. Es una pieza de alma global. Lo especial viene no de la conección que tienes con la ‘cosa’ o inclusive la experiencia, sino con un conjunto de valores que la acompañan.