Los inversionistas las prefieren responsables

Las empresas con mejores estándares laborales, ambientales y sociales obtienen mayor confianza y calificaciones de los inversionistas.

En 2013, por primera vez, dos empresas mexicanas lograron formar parte del índice de sostenibilidad Dow Jones para mercados emergentes.

ICA y Coca-Cola FEMSA (KOF) se integraron a este indicador, el cual incluye a empresas con altos indicadores económicos, ambientales, sociales y de gobierno corporativo. De México sólo aparecen dos compañías en el indicador. Las 330 empresas incluidas en los índices de sostenibilidad del Dow Jones son elegidas entre las 3,300 invitadas a ser evaluadas.

“La integración no es cosa menor, pues permitirá a las empresas estar entre las más buscadas por los inversionistas globales que tienden a poner la mirada en compañías que tienen un componente cualitativo adicional”, afirma Carlos Ponce, director de análisis de BX+.

Para el especialista, esto puede facilitar más inversiones. Si dos empresas tienen las mismas condiciones cuantitativas pero una de ellas pertenece al índice de sostenibilidad, se preferirá a esta última.

La sostenibilidad va más allá que el respeto al medio ambiente. También se consideran otros impactos de la empresa en su entorno. Por ejemplo, es importante proveer buenas condiciones laborales para los empleados y respetar a las comunidades en donde se desempeñan, como explica un estudio de KPMG sobre la sostenibilidad en México.

 Luisa Montes, analista de Empowering Responsible Investment (EIRIS), empresa encargada de evaluar a las compañías que entran al índice de sustentabilidad (IPC Sustentable)de la Bolsa Mexicana de Valores, que este año está conformado por 28 emisoras, afirma que en México aún se deben evaluar cuestiones como los detalles de asistencia a asambleas (la representatividad que hay de accionistas a las “juntas” que convoca la empresa para tomar decisiones), el modo de contar con más información del consejo y, en lo tocante a responsabilidad social, analizar con más énfasis el balance entre trabajo y familia.

Agrega que el objetivo es que todas las compañías mejoren en los segmentos que pesan más, es decir que si el tema de gobierno corporativo tiene más peso a la hora de evaluar a la compañía, las empresas deben trabajar en ese tema o según se trate del sector en el que participa.

Adicionalmente, la especialista advierte que las mejoras que hagan las empresas mexicanas se deben dar en forma más acelerada pues actualmente las compañías a nivel global también están incrementando sus niveles de mejora en gobierno corporativo, responsabilidad social, ambiente y condiciones laborales por lo que el estándar es cada vez más alto, de acuerdo con Montes. 

¿Qué están haciendo?

Una de las empresas que entró al índice de sostenibilidad, FEMSA, explica que sí se deben tomar en cuenta los diferentes retos del entorno. “En FEMSA estamos convencidos de que nuestro éxito es el resultado del talento y bienestar de nuestros colaboradores. Por eso buscamos crear las mejores condiciones de trabajo a través de una cultura de respeto y de vivencia de valores, capacitación y desarrollo, instalaciones adecuadas y sistemas de administración, así como opciones culturales y recreativas para todos nuestros empleados y sus familias”, comenta Francisco Suárez Hernández, director de Sostenibilidad de la empresa.

Durante 2012, la firma invirtió más de 368.9 millones de pesos mexicanos en educación, capacitación y programas de desarrollo para sus colaboradores en los nueve países donde opera.

 Según explica Juan Felipe Cajiga Calderón, director de Responsabilidad Social Empresarial en el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), la responsabilidad empresarial no es algo ajeno o añadido a la función original de la empresa. “Por el contrario, implica cumplir con ella con la conciencia de que esto impactará de forma positiva o negativa, directa o indirectamente, interna o externamente, a grupos y comunidades vinculadas con su operación”, comenta.

Gentera, la holding que controla Compartamos Banco, entre otras firmas, ha buscado mejorar la educación financiera de sus usuarios, como parte de su trabajo de ofrecer servicios financieros. Entre 2006 y 2013, Compartamos Banco impartió 3 millones de horas de capacitación a más de un millón personas y emitió 18 millones de publicaciones con contenidos de educación financiera para la vida cotidiana.

En México, según revela el estudio de KPMG, sólo 58% de las compañías considera importante contar con una estrategia de desarrollo sostenible alineada a la estrategia de la empresa. Para el ejecutivo de FEMSA, uno de los aspectos más importantes para las empresas que desean contribuir a la sostenibilidad, es ser agentes y promotores de cambio que puedan mejorar la calidad de vida de la sociedad.

 FEMSA cuenta con un eje de acción denominado “Nuestra Comunidad”, para colaborar con socios comerciales, proveedores, vecinos y autoridades en la construcción de comunidades prósperas, seguras y sostenibles. En 2012, invirtió 276.6 millones de pesos en estos y otros programas dirigidos a las comunidades.

Entre los más desatacados está el de Jóvenes con Valor, programa que FEMSA impulsa en alianza con la fundación Avancemos Ashoka, que invita a jóvenes emprendedores de entre 14 y 24 años de edad a llevar a cabo proyectos sociales. Desde su inicio en 2011, han apoyado más de 210 proyectos de emprendimiento social.

Para el ejecutivo de Cemefi, es fundamental considerar la relación de una compañía con todos los que participan en su cadena de valor, es decir los proveedores, empleados y clientes.

 Por ejemplo, Walmart de México y Centroamérica advierte que uno de sus programas más importantes es el de desarrollo de proveedores agrícolas, pues es un elemento de vital importancia para esa empresa. Tanto en México como en Centroamérica (a través del programa Tierra Fértil), se desarrollan proveedores micro, pequeños y medianos en prácticas agrícolas sostenibles, en el manejo después de la cosecha, en logística y en elevar los estándares de calidad y el nivel de productividad, así como en abrir posibilidades en otros mercados.

En México, 80% de las frutas y verduras se compra a micro, pequeños y medianos productores, esto equivale a 1,818 millones de pesos.

“La sociedad espera de las empresas un desempeño correcto a lo largo de toda su cadena de suministro”, afirma Alberto Gómez, socio de la consultora Mazars, especializada en estrategia corporativa.

La empresa forma parte del IPyC Sustentable en México en 2014 pese a que también ha pasado por cuestiones que dañan su imagen de responsabilidad tras revelaciones de una red de sobornos y corrupción para acelerar la expansión de nuevas tiendas en México que dió a conocer el diario The New York Times en 2012. Entre los costos que este fenómeno tuvo para la empresa fue una pérdida de cerca de 25% de su valor de mercado luego de que sus acciones cayeran en México y Estados Unidos derivado de la noticia.

Buen momento

México está pasando por un buen momento. La responsabilidad social ha mejorado, según 74% de los encuestados en el informe de Corresponsables en Iberoamérica.

Es probable que el avance muestre que las empresas ya son conscientes de que una política de responsabilidad aporta beneficios. “Las organizaciones que apuestan por la responsabilidad social empresarial se están esforzando en comunicar las ventajas competitivas que actuar de forma responsable y sostenible aporta”, afirma el documento.

Entre los aspectos de responsabilidad que más desarrollan los corporativos están: medio ambiente, con 64%; acción social, con 63%, y recursos humanos, con 24%. Algunas de las tareas pendientes tienen que ver con el esfuerzo por lograr que las pequeñas y medianas empresas consoliden su participación en el tema y, para ello, las grandes empresas son el actor clave, ya que pueden funcionar como tractores de sus cadenas de proveedores.

“El objetivo de las pequeñas y medianas empresas o pymes es sobrevivir y siguen sin darse cuenta del valor añadido que les aporta la responsabilidad social empresarial, quizá no en términos de comunicación o de reputación, como sí ocurre en los casos de las grandes compañías, pero sí en términos de alianzas y generación de relaciones de confianza con colaboradores y clientes. Si conseguimos sumar a las pymes, avanzaremos mucho más”, comenta Marcos González, encargado del anuario.

 Las iniciativas relacionadas con el desarrollo sostenible provocan cambios significativos en las áreas de mercadotecnia y comunicación, que envían mensajes a sus audiencias con el objetivo de generar confianza entre consumidores y otros grupos de interés.

“El desarrollo sostenible está cobrando importancia en las decisiones de elección de producto o marca. Desarrollar una estrategia de desarrollo sostenible minimiza los riesgos asociados con la sostenibilidad de los negocios. Existen, por ejemplo, riesgos de negocios e impactos económicos relacionados con el cambio climático, cuyo entendimiento e implicaciones es todavía limitado”, dice Montes.