Crudo barato complica planes de inversión para el gas 'shale'

La Secretaría de Energía asegura que se requieren 100 mil millones de dólares en los próximos 10 años para iniciar la explotación; México ocupa el sexto lugar en reservas.

México

La caída de los precios del petróleo es el gran obstáculo para el flujo de inversiones con las que el gobierno busca aprovechar el potencial de los yacimientos de gas shale en el norte del país, una meta de la reforma energética con la que, según autoridades y empresarios, se puede igualar la producción de Estados Unidos.

Según la Agencia de Información Energética de EU (EIA, por su sigla en inglés), México ocupa el sexto lugar mundial en reservas de gas shale, con un potencial de 545 billones de pies cúbicos, mientras que EU es cuarto, con 665 billones.

Cálculos de la Secretaría de Energía (Sener) indican que en 10 años se requieren 100 mil millones de dólares para desarrollar proyectos de ese recurso no convencional, una inversión considerada asequible antes de la caída de los precios del crudo.

Sin embargo, en diciembre del año pasado el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, admitió que el gobierno podría considerar recortar áreas a licitar en la Ronda Uno de ese recurso no convencional, pues los precios actuales del petróleo no la hacen atractiva.

Ello retardaría la explotación del gas shale, o gas natural de lutitas.

Los campos de gas shale serían los terceros en licitar, pues se tiene programado lanzar la convocatoria en febrero de este año para otorgar los primeros contratos en septiembre.

Hay seis cuencas con grandes recursos de gas shale: Burro-Picachos, Sabinas, Burgos, Tampico-Misantla, en Veracruz y en Chihuahua, donde hay 60 mil millones de barriles de crudo equivalente; de ellos, 53 por ciento corresponde a petróleo y 47 por ciento a gas seco y húmedo.

En las licitaciones de la Ronda Uno se plantea poner a disposición de la iniciativa privada 62 bloques del área Tampico-Misantla, con 8 mil 927 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, y el campo de Burros-Picachos, de ocho bloques, con 142 millones de barriles.

De acuerdo con el estudio "La explotación de gas shale: implicaciones económicas", realizado por Fundar —Centro de Análisis e Investigación—, un pozo en México requiere una inversión de entre 20 y 25 millones de dólares (mdd), montos que superan los costos en E U, que oscilan entre 3 y 10 mdd.

Esa disparidad de costos se debe en parte, según la EIA, a que la estructura geológica de las cuencas sedimentarias es más compleja en el país.

Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, dijo que aunque México tiene todo para emparejar a EU en materia de gas shale, primero se deben estabilizar los precios internaciones del petróleo por encima de los 65 dólares, para que sea rentable y atractivo.

Solo así se daría la llamada revolución del gas shale. "Si los precios del petróleo se estabilizan por debajo de 65 dólares, veo muy complicado que las inversiones se realicen, porque reduce la rentabilidad de ese tipo de extracción. Ante un nuevo panorama de precios bajos, habría menor posibilidad para colocarlos", dijo Armenta.

Julio Martínez, especialista de energía de Signum Research, señaló que aunque los bajos precios no van a ser durables, en este momento sí afecta los incentivos y merma el interés de los inversionistas.

Se espera que en el yacimiento de Burgos, entre Tamaulipas y Coahuila, se generen codiciones similares a Eagle Ford, Texas (de hecho es la misma cuenca), donde el barril se extrae a 60 dólares.

Coahuila espera recibir en los próximos 15 años inversiones por 64 mil millones de dólares para la exploración y extracción de hidrocarburos no convencionales, de acuerdo con Antonio Gutiérrez Jardón, secretario de Desarrollo Económico y Competitividad del estado.

Hay unos 8 mil pozos susceptibles de perforar en ese lapso por el método conocido como fracking —fracturación hidráulica—, cifra identificada en los estudios de sísmica desarrollados en mil 500 kilómetros cuadrados en el norte del estado por el Instituto Mexicano del Petróleo. Con esta actividad se espera una generación de 240 mil empleos.

Para conseguir que el gas shale detone una economía como Eagle Ford se necesita además construir infraestructura, que es algo inexistente, señaló Alejandra Bueno, presidenta de la Asociación de Empresarios Mexicanos en Texas.

"El tema de la infraestructura representa una oportunidad de inversión para el crecimiento y el desarrollo económicos, como la revolución de gas shale que vivieron las comunidades de Eagle Ford", dijo Bueno.

Por su parte, José de Jesús Valdez, director general de Alpek, petroquímica de Alfa, coincide en que México tiene el potencial para convertirse en un productor relevante de gas shale.

"Si México llegara como potencial a 25 por ciento de lo que tiene Estados Unidos, podríamos hablar de 30 mil millones de dólares en la industria química y 150 mil empleos adicionales", añadió.

Tanto Armenta como Martínez destacan que la explotación masiva del energético tomaría al país alrededor de tres años, una vez que se den las inversiones, y es que algo benéfico es que ya existen las tecnologías que le tomó a Estados Unidos desarrollar y probar a lo largo de 10 años.

En EU, a partir de la aplicación exitosa de dichas tecnologías se inició la producción comercial de hidrocarburos en lutitas en la última década.

De acuerdo con la EIA, la extracción de shale en el país vecino pasó de representar 2 por ciento de la producción de gas seco en 2000, a más de 35 por ciento en la actualidad. Los cálculos más recientes establecen que para 2035 la producción de gas shale podría ubicarse en 9.7 billones de pies cúbicos.

En ese contexto, para México va a ser decisiva la estabilización de los precios internacionales del crudo, la cual, según los especialistas, se dará entre abril y mayo, o más tardar en junio, cuando se reúna la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Armenta insistió en que el escenario positivo para el país solo se dará si las inversiones se concretan. "¿Vendrán o no?, esa es la primera pregunta a resolver, y eso depende de los precios".

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