Algunas piedras en el camino

El efecto Trump se sentirá en muchos giros industriales y el intercambio comercial con EU, pero los proyectos de infraestructura siguen en energía, puertos y carreteras, aunque más lentos. 
Tiempo récord. La Autopista Urbana Sur se terminó en 10 meses con una inversión de 2,478 mdp, a cargo de los gobiernos federal y de la CDMX.
Tiempo récord. La Autopista Urbana Sur se terminó en 10 meses con una inversión de 2,478 mdp, a cargo de los gobiernos federal y de la CDMX. (Cortesía)

El gobierno propone y la economía dispone. Así podría describirse el desarrollo del Programa Nacional de Infraestructura (PNI) para 2017, que desde sus inicios incluyó más de 700 proyectos, entre carreteras, puertos y aeropuertos, obras de agua y saneamiento, energía, telecomunicaciones y hospitales. Ya antes de las elecciones en Estados Unidos, el PNI había sido castigado por la caída en el precio del petróleo, la devaluación del peso y la volatilidad de los mercados financieros, que obligaron a decretar recortes presupuestales y cambiar el modelo de financiamiento.

Al inicio el PNI contemplaba una contribución pareja entre gobierno e iniciativa privada, pero ahora los inversionistas privados tendrán que cargar con una mayor proporción del gasto. En parte esto explica que el programa lleve solo poco más de 30% de avance, menos de lo planeado.

La demora en las inversiones ha castigado sobre todo las regiones que se nutren de la industria petrolera, explica Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE): “Estuve en Ciudad del Carmen y la reestructuración que se está haciendo en Pemex tiene una influencia importantísima en las pequeñas empresas.” 

El dirigente señala que la región está “devastada”, por ejemplo, la ocupación hotelera es de apenas 20%. “Se requiere reactivación a través de empresas tractoras, y que la inversión se dé no solo a través de Pemex, sino que las empresas que van ganando las licitaciones se vayan estableciendo en Ciudad del Carmen.”

Junto con el Instituto Nacional de Emprendedores, el CCE está generando un proyecto para el sur-sureste en el que se puedan identificar pequeñas empresas con potencial, capacitarlas, certificarlas, y formar un directorio con las que puedan dar servicios a las nuevas petroleras que se van a instalar en la región. 

Por lo pronto, los resultados de la Ronda Uno han despertado buenas expectativas. Para el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, la licitación acredita “a nuestro sector energético; Pemex es un actor fundamental y tiene la capacidad de atraer inversión y tecnología para que sigamos creciendo”. Las subastas concretadas y en especial el campo Trión representan inversiones de 40,000 millones de dólares (mdd) a mediano y largo plazos; además son una importante contribución a la producción de petróleo de alta calidad para sustituir el de los campos maduros o en retroceso. 


El efecto Trump

¿Cuánta presión agregará la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos (EU)? Todavía es muy temprano para saberlo, pero ya hay varias incógnitas, como el destino del Tratado de Libre Comercio (TLC), el freno a la Inversión Extranjera Directa (IED), y la posibilidad de que algunos productos mexicanos sean gravados con impuestos y aranceles.

Ignacio García de Presno, socio líder de infraestructura de KPMG en México, explicó a Milenio que hay que considerar que “El PNI no ha tenido la velocidad esperada porque las iniciativas y los recursos estaban asociados a la marcha de las reformas estructurales, que han tomado más tiempo del esperado”. Esto aplica en particular para el sector energético, eléctrico y de telecomunicaciones, que son los más regulados, pero también al desarrollo de obras en estados y municipios. 

García de Presno añade que el “efecto Trump” ya provocó la salida de importantes flujos de capital, que en lugar de invertirse en obras buscaron refugio en monedas más fuertes como el dólar. Esto está detrás del derrumbe del peso mexicano y del hecho de que Hacienda haya decidido cancelar, suspender o frenar varios proyectos de infraestructura que se quedaron sin fondeo.

Aun así, el experto es optimista y asegura que en los próximos dos años se verá la conclusión de obras de envergadura que están en proceso de construcción, como segmentos carreteros, la red de gasoductos y la reconversión del sector eléctrico, y otras que tendrán avances importantes, como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. También fue exitosa la licitación para colocar la llamada Red Compartida, que abrirá nuevas opciones en el sector de las telecomunicaciones.

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Durante una sesión para discutir el proceso electoral en EU, se cuestionó a Luis Rubio, presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales y del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), sobre la aparente inacción de algunas empresas y organizaciones gremiales para enfrentar las primeras secuelas de esa elección. “Lo primero que están haciendo y quizá no es público, es mantener sus niveles de calidad y productividad.

Segundo, hacer lobby en EU para que no se cambien las reglas del juego. Y si no están haciendo ningún proyecto de expansión es por la incertidumbre que implica el momento. El TLC es un mecanismo que ofrece certidumbre a la inversión. El problema es que si se cae ese mecanismo desaparece la certidumbre de que las reglas del juego en México no van a cambiar.” 

Por lo pronto, se sabe que la empresa de autopartes Rassini, con fábricas en México y EU, se ha unido a algunos fabricantes estadounidenses para cabildear a favor de la industria en Washington. Algo similar hizo la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), la Industria Nacional de Autopartes y otros organismos cupulares, según informó la revista especializada Automotive News.

Sobre las consecuencias inmediatas de la política de la Casa Blanca, García de Presno sugiere cautela. “En general no se esperan decisiones políticas que afecten de inmediato las relaciones e inversiones existentes, que son de largo plazo y representan una gran integración entre ambos países.” Agrega que no son decisiones que se puedan tomar de la noche a la mañana, y que están amparadas por acuerdos internacionales, tratados y contratos que no se pueden abandonar por capricho, y que incluso se puede acudir ante organismos internacionales que regulan el comercio y las relaciones entre países. 


Infraestructura en movimiento

Si bien es posible que el nuevo mandatario estadounidense desaliente temporalmente algunas inversiones extranjeras en México, hay que considerar que la infraestructura es al mismo tiempo un motor para la economía y una necesidad para el desarrollo de otras actividades. No solo genera empleo y derrama económica, sino que mantiene vivos los negocios y la sociedad. Esto vale no solo para carreteras y centrales eléctricas sino también para escuelas, hospitales, cárceles, sistemas de agua y saneamiento, y comunicaciones. 

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), el proyecto más ambicioso del sexenio y que tiene una inversión estimada por encima de los 10,000 mdd, es un buen ejemplo de que los trabajos siguen adelante. Esto es posible gracias a una buena ingeniería financiera y a que existe un interés genuino por sacarlo adelante con fondos públicos y sobre todo privados.

El titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, ha reiterado que esta obra es autofinanciable y que va a generar ingresos desde el inicio. Además de su propio costo requerirá una inversión adicional de hasta 20,000 millones de pesos para rehabilitar las zonas inundables al oriente del Estado de México y cerca del lago de Texcoco. 

Solo en 2017 se deberán invertir unos 930 mdd, según la Secretaría de Hacienda.


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Puertos

Junto con el NAICM, la modernización de los puertos marítimos permitirá agilizar la entrada y salida de mercancías. Aun en el caso de que se entorpezca el comercio con EU, serían los recursos logísticos más prácticos para abrir nuevos mercados de Europa, América Latina y Asia Pacífico, y en especial con los socios del Acuerdo TransPacífico (ATP).

En la actualidad, puertos como Manzanillo, Veracruz y más recientemente Tuxpan, son plataformas logísticas no solo para la industria automotriz y de autopartes, sino también la quí- mica, petrolera y manufacturera, así como para 

el envío de productos agropecuarios a EU y a otras regiones del mundo. Según datos de la SCT, la carga vía contenedores representa casi 15% del total de los movimientos en el país.


Carreteras

Es significativo que, a unos días de las elecciones en EU, el presidente Enrique Peña Nieto y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, inauguraran la Autopista Urbana Sur, en el tramo a la caseta de Tlalpan. Se trata de una obra construida por empresas propie- dad del empresario Carlos Slim, que se terminó en el tiempo récord de 10 meses, que tiene una extensión de siete kilómetros y una inversión de 2,500 millones de pesos.

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Por su parte, Oscar Callejo, subsecretario de Infraestructura de la SCT, ha manifestado ya la disponibilidad de recursos para avanzar obras de infraestructura de Tabasco, Morelos y otros estados de la república. En total, en 2017 la SCT ejercerá alrededor de 60,000 millones de pesos en carreteras, aparte de los recursos que aporten los constructores privados para concluir los 52 proyectos programados para la presente administración.


Energía

En este campo también ha mostrado su respaldo el titular de la secretaría de Hacienda, al manifestar que los nuevos proyectos del sector energético compensarán la menor entrada de fondos al país. En un encuentro con la prensa aseguró que la economía mexicana se ha vuelto mucho más robusta en términos de crecimiento y festejó la colocación de los primeros instrumentos de inversión en la Fibra E, un mecanismo instituido en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) para atraer inversiones a este sector de la economía, incluyendo infraestructura, energía y bienes raíces.

Más de 1,000 mdd se invertirán el próximo año en la conclusión de gasoductos, incluyendo algunos transfronterizos y otros en territorio nacional, una apuesta que sirve tanto a los productores de gas de Texas como a los consumidores al sur de la frontera. Va- rias agencias y analistas internacionales han destacado la integración de estas inversiones y la importancia que tiene para ambos países, por lo que es poco probable que el gobierno de Donald Trump intente intervenir mediante barreras arancelarias o de otro tipo.

Casi 10% del gas producido en EU se envía a México, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). Como evidencia de la confianza en este negocio, fondos como BlackRock y First Reserve desembolsaron 900 mdd por una par- ticipación en el gasoducto que transporta gas estadounidense a Ciudad de México.

Otras empresas han mostrado interés en participar en la apertura del sector gasolinero y no solo abanderar un número considerable de estaciones de servicio, ahora bajo la franquicia de Pemex, sino de invertir en el resto de la cadena. Esto incluye ductos, terminales de almacena- miento propias o compartidas en varias áreas metropolitanas, estaciones para mejorar la calidad de las gasolinas básicas y sistemas de transporte y entrega al consumidor.