La industria energética cambiará plan de venta

Engie, la firma francesa de servicios públicos, cree que la oferta de beneficios adicionales será una opción para preservar la utilidad.
La firma se enfrenta al deseo de las familias de querer generar su propia energía.
La firma se enfrenta al deseo de las familias de querer generar su propia energía. (Shutterstock)

Entre a una casa del futuro. Además de los paneles solares en el techo y una bomba de calor que proporciona agua caliente, un coche eléctrico está en la entrada, conectado a un punto de carga. Cuando la batería está llena, una aplicación sugiere descargar parte de la electricidad para usarla en la casa cuando es más necesaria. La aplicación también detecta que su calentador está demasiado alto y le pregunta si quiere que baje la temperatura y señala que el bóiler es ineficiente y ofrece hacer una cita con un ingeniero. Esa es la visión que tiene Engie, la compañía francesa de servicios públicos que cree que los proveedores de energía cambiarán de suministrar gas y electricidad a las casas de forma pasiva a hacerlo de forma activa.

En un momento en que los legisladores de Reino Unido buscan frenar lo que describen como un “timo” en las facturas de energía y a los propietarios de las viviendas les interesa generar su propia electricidad por medio de paneles solares, los grupos de servicios públicos tienen que diversificarse para salvaguardar sus utilidades.

Wilfrid Petrie, director de la operación de Engie en Reino Unido, compara la transformación con la que vive la industria de las telecomunicaciones. “El valor es menor en la línea fija en sí, y más en la forma como se puede utilizar de la mejor manera posible”, dijo en el reciente lanzamiento del servicio de energía del hogar de la compañía en Reino Unido. En otras palabras, las empresas de energía comienzan a seguir la misma ruta que los grupos de telecomunicaciones, que hacen paquetes de una serie de servicios como la banda ancha y la televisión de paga con el suministro básico de línea fija.

Se espera que el suministro básico de energía se convierta en una actividad de bajo margen, pero se sumará valor a través de servicios complementarios.

Centrica, la propietaria de British Gas que cotiza en bolsa, tiene desde hace mucho tiempo una importante operación de servicios que ofrece cosas como reparación de bóilers. En los últimos años ha desarrollado otros servicios en torno a la idea de una “casa conectada”, donde los dispositivos digitales como los termostatos inteligentes ayudan a los hogares a manejar mejor su uso de energía.

Desarrolló un termostato inteligente “Hive” (Colmena), que permite a los usuarios controlar la calefacción y el agua caliente vía teléfono móvil. Por un cargo mensual adicional ofrece a los suscriptores una serie de productos, incluidos los enchufes inteligentes que se pueden encender o apagar por celular, y sensores de movimiento que envían mensaje de alerta si se abre una ventana o una puerta.

“Los márgenes de todos esos servicios son mucho más altos que el suministro de energía”, dice Iain Conn, director ejecutivo de Centrica. “En primer lugar, el suministro de energía no es una operación de alto margen. El año pasado el de nosotros fue de 52 libras en una factura promedio de energía, que en nuestro caso es de mil 44 libras. ¿Los paquetes de servicios serán el futuro? Definitivamente”.

Las “nuevas” compañías de energía competidoras entran a la fuerza en el mercado. Ovo Energy este año compró Corgi HomePlan, una empresa que ofrece servicios de mantenimiento de bóilers. Otras, como First Utility, se diversificaron a servicios de banda ancha. Grandes grupos de tecnología también están activos. Un rival del termostato Hive, de British Gas, es “Nest” (Nido), de Google.

Sin embargo, algunos analistas aún no están convencidos de que los servicios complementarios lleguen a ser lo suficientemente rentables para compensar la pérdida de margen en el suministro de energía, sobre todo si se introducen restricciones de precios. Tanto el gobierno conservador como la oposición del Partido Laborista se comprometieron a limitar la tarifa de energía más común. “Lo que todavía no se demuestra hasta el momento es la monetización de eso”, dice Martin Brough, analista de servicios públicos de Deutsche Bank. “British Gas está a la vanguardia, al menos en el lado residencial, al llegar con los termostatos Hive y las aplicaciones, y la retroalimentación que recibe de los clientes es muy buena. Les gusta. Lo que todavía no se ha probado es si están dispuestos a pagar un ingreso permanente tipo suscripción”.

Centrica vendió 900 mil productos domésticos conectados, de acuerdo con la actualización más reciente de datos de comercialización, pero esa división tuvo una pérdida operativa ajustada el año pasado de 50 millones de libras. Todavía está en “modo startup”, dice Deepa Venkateswaran, analista de Bernstein. “Esa operación debe ser rentable en el futuro, sí, pero, ¿va a ser un negocio de 300 a 500 millones de libras? Lo dudo”.

Conn admite que esas nuevas partes del negocio todavía son relativamente pequeñas, pero “crecen rápidamente”.

Julian Critchlow, socio de Bain & Company, señala que en el futuro inmediato al menos, la mayoría de las compañías de servicios públicos tendrán que y van a continuar ganando dinero con el suministro básico de energía. Hasta que más hogares se “salgan de la red” y empiecen a instalar sus propios paneles solares y baterías en los que puedan almacenar el excedente de electricidad, el suministro de energía se mantendrá como una actividad central.

Señala que probablemente van a tener que reducir radicalmente los costos para proteger los márgenes de utilidad bajo cualquier límite de precios.