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Sábado , 20.10.2018 / 13:09 Hoy

Inacción de la Fed hace titubear a bancos centrales del mundo

El efecto es mayor en países desarrollados, cuya política monetaria también se encuentra en el límite inferior.

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Se dice en los mercados que hay tres tipos de responsables políticos en la Reserva Federal: los halcones, las palomas y las gallinas. El tercer tipo de ave es el que estableció la política la semana pasada, cuando el banco central de Estados Unidos decidió mantener las tasas de interés en su mínimo histórico. Y mientras los del mercado —al contrario de los sondeos de los economistas— anticipaban en su mayoría la decisión, la Fed todavía sorprendió por su nivel de cautela, al citar a China, las incertidumbres financieras mundiales y la inflación nacional demasiado baja como los motivos para dejarlas igual.

Su falta de acción tendrá el mayor impacto en otros bancos centrales de países desarrollados que también se encuentran en el límite inferior cero de la política monetaria. Ahora que el euro vuelve a ganar terreno frente al dólar, el Banco Central Europeo puede señalar que en octubre puede ampliar su programa de expansión cuantitativa, tal vez primero al extender su fecha de finalización más allá de septiembre de 2016 y después con el aumento de las compras mensuales.

También aumentaron las probabilidades de que el Banco de Japón sumará a su adecuación actual, aunque es probable que le tome más tiempo decidir. Y seguramente el Banco de Inglaterra, que se veía como el banco más propenso a “seguir (las acciones) de la Fed” de aumentar sus tasas tras su aprobación, ahora las mantendrá frente a los datos económicos definitivamente mixtos.

Por su parte, los mercados emergentes, que se pueden dividir en tres grupos, considera Medley Global Advisors, el servicio de investigación macro propiedad de FT: los que la contención de la Fed les hace poca diferencia, a los que los ayudó y a los que les complica las políticas.

China mantendrá su camino. Un dólar más débil puede reducir el ritmo de las salidas de capital de China continental y el tamaño de la intervención del Banco Popular de China, pero no por mucho. Si bien las expectativas de una mayor depreciación del yuan siguen arraigadas, las salidas continuarán y los recortes a las tasas de interés y los requisitos de la reserva vendrán como respuesta a eso.

Rusia también seguirá con la reducción de tasas, y tan rápido como lo permita la caída de la inflación nacional, con el fin de apoyar una economía que cae rápidamente. Un dólar más débil ayuda, pero es el precio de petróleo y atravesar la inflación de la debilidad anterior del rublo las que son críticas.

La mayor parte de Europa central y oriental tampoco sentirán efectos, pero por razones más alegres. El crecimiento económico de Polonia, Hungría, República Checa y Rumania sigue fuerte o al menos decente; la inflación sigue baja y las tasas ya registran mínimos históricos; los bancos centrales de la región pueden darse el lujo de esperar un fortalecimiento gradual de la zona euro y, con suerte, un crecimiento global.

Por otro lado, la contención de la Fed será de gran ayuda en algunas de las economías emergentes más frágiles. Después de aumentar las tasas más rápido y más que nunca, el banco central de Brasil se declaró en suspensión desde finales de julio. Pero ya tiene una presión renovada para actuar, ya que la inflación sube cada vez más y el desplome de la moneda llega a casi cuatro reales por dólar después de la degradación de su calificación crediticia a basura. Las tasas estables de EU y un dólar más débil puede ser lo justo para ayudar al banco central a evitar infligir más dolor en la economía en recesión de Brasil.

Del mismo modo, mientras más tiempo tarde la Fed en aumentar las tasas, es mejor para Turquía. Las tasas tendrán que elevarse en algún momento, dados los malos datos de inflación, la debilidad de la moneda y lo que parece un estancamiento político, incluso después de la segunda elección en noviembre. Pero el crecimiento es débil y mientras más tarde el banco central en endurecer la política, más satisfechos van a estar sus amos políticos.

Sudáfrica, otro de los “cinco frágiles” originales de los mercados emergentes, enfrenta las mismas limitaciones. La actividad es anémica, la moneda débil y la inflación nacional es muy alta, y con el riesgo de nuevos grandes acuerdos salariales para los mineros la lleven más arriba. Como respuesta, el Banco de la Reserva empezó a normalizar las tasas en julio, pero mientras más tarde, es menos probable que impulse la economía a la recesión.

México, si bien tiene una posición mucho más fuerte, también tiene razones para agradecer a la Fed. Debido a su cercanía con EU y la profunda liquidez de sus mercados, que hace que el peso sea más volátil de lo que justifican las bases, se percibe como otro país obligado a seguir las alzas de la Reserva Federal. Sin embargo con una inflación de apenas 2.5 por ciento, su nivel más bajo desde la década de los 60, no hay una sola razón para hacerlo a escala nacional.

Probablemente esto también agradó a algunos bancos centrales de Asia, pero por la razón opuesta. Anticiparon un incremento de la Fed este año y algunos, como el Banco de Indonesia, de hecho instaron a sus colegas estadunidenses a seguir con eso. Pero internamente existía la preocupación del impacto de la fortaleza del dólar sobre sus monedas y lo que podría obligarlos a hacer —en términos de intervención e incluso política monetaria para apuntalarlos—. Desde un punto de vista exclusivamente nacional, por el contrario, preferirían estimular el gasto de los hogares y empresas para compensar la baja inversión en infraestructura pública. Corea del Sur probablemente reduzca de nuevo sus tasas antes de fin de año. Y si la Fed retrasa el alza de las tasas hasta el próximo año, entonces Malasia, Indonesia y Tailandia pueden sentir la libertad de flexibilizar también.

9

Años desde que la Reserva Federal de EU subió por última vez sus tasas de interés; el 29 de junio de 2006, elevó la tasa de 6 a 6.26 puntos

2.5%

Inflación de México, la más baja desde los 60; los analistas perciben que tampoco hay necesidad de elevar las tasas con esa cifra

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