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Viernes , 25.05.2018 / 07:06 Hoy

Halliburton y Baker Hughes, a replantear sus caminos

El rechazo del Departamento de Justicia de EU al acuerdo de fusión deja a las dos empresas en una situación complicada.

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Ed Crooks

El desplome el domingo del acuerdo al que llegó Halliburton para adquirir a su rival Baker Hughes por 28 mil millones de dólares (mdd), después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos se opuso, dejó a las dos empresas con varias cosas en qué pensar a profundidad.

Las dos compañías son la segunda y la tercera más grandes de servicios petroleros que cotizan en bolsa, y el desplome de los precios del crudo desde el verano de 2014 los tiene bajo intensa presión.

La adquisición, que se acordó en noviembre de 2014, sería la ayuda que necesitaban para responder a esa presión con una racionalización para reducir los costos más allá de la pérdida de miles de empleos que ya habían anunciado. Sin el acuerdo tendrán que presentar nuevas ideas, y rápido.

Para Halliburton, y en especial para Dave Lesar, su director ejecutivo, el fracaso de la adquisición prevista es un revés significativo. Su principal prioridad estratégica se vino abajo, y además sufre por el nuevo golpe de tener que pagar el miércoles la cuota de rompimiento de contrato de 3 mil 500 mdd que acordaron al obtener la aprobación del consejo directivo de Baker Hughes.

Sin embargo, Baker Hughes se enfrenta a preguntas fundamentales sobre su futuro. Su consejo inicialmente se resistía a la oferta de Halliburton, pero aprobó el acuerdo después de una combinación de una mejor oferta y la amenaza de dejar que los accionistas eligieran a los nuevos directores. A medida que continuó la caída del petróleo, la oferta de Halliburton, que fue de casi 30 por ciento en efectivo, se veía cada vez más atractiva. Con la salida de Halliburton, el consejo de Baker Hughes tendrá que pensar si necesita otro comprador.

El centro de la lógica del acuerdo era el posible aumento de los márgenes de Baker Hughes. Los analistas reconocen ampliamente a Lesar, quien dirige Halliburton como director ejecutivo desde 2000, por su capacidad de controlar costos y generar utilidades. Baker Hughes tiene una excelente tecnología, pero su rentabilidad es menos que impresionante.

En 2014, un año que incluyó el final del auge del petróleo y el inicio de la caída, Halliburton registró ingresos de operación, una medida de las utilidades antes de intereses e impuestos, de 5 mil 100 mdd sobre los ingresos de 32 mil 900 mdd, lo que le da un margen de alrededor de 16 por ciento. Por su parte, Baker Hughes registró una utilidad antes de impuestos —una medida equivalente— de 3 mil 200 mdd sobre ingresos de 24 mil 600 mdd, para un margen de 13 por ciento.

La diferencia se marcó particularmente en Norteamérica, donde Baker Hughes registró utilidades antes de impuestos de mil 500 mdd, para un margen de 12 por ciento, mientras que Halliburton reportó ingresos de operación de 3 mil 200 mdd, para un margen de 18 por ciento.

Poder elevar la rentabilidad de las operaciones de Baker Hughes al nivel de las de Halliburton le habría dado un gran impulso a las ganancias.

Al dar sus argumentos a los inversores en la presentación ante los reguladores el año pasado, las dos empresas afirmaron que “aplicar los programas de eficiencia de Halliburton a las ofertas de productos y servicios de Baker Hughes”, generaría ahorros de costos que al final tendrían un valor de 2 mil millones de dólares al año.

Aunque las dos empresas lo negaron, sus clientes y el gobierno de EU también sospechaban que el acuerdo le permitiría a Halliburton aumentar los márgenes al elevar el precio de los cargos, ya que se tendría menos competencia.

El Departamento de Justicia de EU inició una acción legal para bloquear la adquisición, y citó 23 mercados de productos y servicios específicos donde dijo que el impacto de la competencia sería “particularmente grave”.

Si el acuerdo hubiera logrado la aprobación, Halliburton y su rival Schlumberger, el grupo de servicios petroleros más grande del mundo, tendrían 99 por ciento del mercado de EU para cementar pozos en alta mar.

A pesar de que Halliburton planeaba vender las operaciones que causaban las mayores preocupaciones, el Departamento de Justicia de EU argumentó que las ventas propuestas todavía dejaban una competencia mucho más débil de la que existe ahora. Al argumento de las empresas de que al permitir la racionalización y las reducciones de costos el acuerdo generaría beneficios para los clientes también se le dio poca importancia.

Los reguladores europeos también plantearon sus preocupaciones. En una declaración el lunes, Margrethe Vestager, la comisionada de la Unión Europea responsable de las políticas de competencia, dijo que el acuerdo “plantea preocupaciones de competencia en un gran número de mercados que se relacionan con los servicios petroleros” en Europa.

Agregó: “Una serie de clientes nos contactaron para presentar los problemas con la transacción propuesta”.

En la declaración en la que se anunció la muerte del acuerdo, Lesar dijo que las dos compañías todavía creen que esto tendría como resultado “grandes beneficios para los accionistas, los clientes y otras partes interesadas”, pero la dificultad de lograr las aprobaciones regulatorias y “las condiciones de la industria en general que dañaron severamente los acuerdos económicos”, significaba que decidieron abandonar el convenio.

Esta semana se tendrán que hacer varias preguntas sobre la determinación de Lesar de buscar Baker Hughes, y su disposición de ofrecer un enorme cargo de rompimiento de contrato, con valor de 10 por ciento del valor inicial del acuerdo.

En su defensa puede señalar que parece que el gobierno del presidente Barack Obama está más dispuesto a bloquear acuerdos, en tal forma que era menos evidente hace 18 meses. Pero tendrá que explicar por qué piensa que valía la pena tomar el riesgo regulatorio y, por supuesto, ahora cuáles son sus planes para Halliburton.

Las preocupaciones inmediatas sobre el futuro de Baker Hughes se van a calmar con la llegada inminente de 3 mil 500 mdd en efectivo, pero Martin Craighead, su director ejecutivo, también tiene que tomar decisiones. Por su cuenta, ¿Baker Hughes puede elevar los márgenes en Norteamérica al nivel de Halliburton? ¿Debe aprovechar la repentina llegada de dinero para invertir en la expansión a escala mundial?

Los ingresos de Baker Hughes, de 15 mil 700 mdd el año pasado, fueron dos tercios de los de Halliburton y menos de la mitad de los de Schlumberger.

23

Mercados de productos y servicios específicos en que el impacto de la adquisición será grave, según Justicia de EU

15,700 mdd

Ingresos de Baker Hughes en 2015, dos tercios de los de Halliburton y menos de la mitad de los de Schlumberger


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