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Jueves , 13.12.2018 / 04:58 Hoy

‘Guerra de celulares’ crea rompecabezas en la Fed

Tiempo aire gratis desajusta cifras de inflación; la distorsión en los datos complica la decisión de cuándo elevar las tasas de interés en EU.

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Los usuarios de teléfonos celulares en Estados Unidos recibieron un regalo inesperado este año: como parte de la guerra de precios, las compañías de telecomunicaciones del país colmaron a sus suscriptores con minutos gratis.

Esas son grandes noticias para los consumidores que hablan mucho, pero es un dolor de cabeza para la Reserva Federal de EU. En el momento en que los banqueros centrales se reúnan para su simposio anual de Jackson Hole, esos fastidiosos teléfonos pueden contribuir a una distorsión de los datos de inflación, lo que complica la decisión de la Fed sobre cuándo y si debe elevar las tasas de interés.

Eso va al corazón de un asunto que atormenta a los funcionarios de la Fed: la pregunta de si los dos supuestos clave que han utilizado durante décadas para predecir la inflación se desmoronan. El primero es que los precios al consumidor subirán en cuanto el banco central expanda la base monetaria. El segundo es que la inflación aumentará cuando la economía crezca los suficientemente rápido como para reducir el desempleo, la llamada curva de Phillips.

Esos dos supuestos normalmente implican que la inflación debe estar subiendo ahora. La Fed expandió drásticamente la política monetaria desde 2009. El desempleo cayó en medio de un crecimiento económico estable. Ahora se encuentra en 4.4 por ciento, muy por debajo del umbral de 4.7 por ciento que la Fed considera una tasa “sostenible”, lo que significa que la escasez de mano de obra debe elevar los salarios y los precios.

Pero eso no ha sucedido. En su lugar, la medida que favorece la Fed para la inflación subyacente —índice central de “gasto personal de consumo”, excluidos alimentos y energía— quedó por debajo de su tasa objetivo de 2 por ciento durante 59 meses, y en junio cayó más, para llegar a 1.4 por ciento.

Algunos funcionarios de la Fed culpan de ello a las distorsiones anormales de corto plazo. Por ejemplo, John Williams, director de la Fed de San Francisco, cita las guerras de precios de los teléfonos móviles como uno de los culpables, otros señalan hacia los menores costos médicos.

Pero los asuntos de corto plazo claramente no cuentan toda la historia. La inflación se ha quedado por debajo desde hace mucho tiempo y los precios también son débiles en otras partes de Occidente. En su lugar, la mayoría de los funcionarios de la Fed sospechan que también intervienen los factores estructurales. Por ejemplo, los componentes demográficos pueden tener un papel: las personas de mayor edad consumen de forma menos agresiva. El declive de los sindicatos y el cambio al trabajo temporal contingente tal vez redujo el poder de negociación de los trabajadores, lo que socava el crecimiento salarial.

Entonces están los teléfonos. Olviden el hecho de que los “minutos gratis” quedaron eliminados del índice de precios de gasto personal (PCE, por su sigla en inglés) de este año. El punto realmente interesante es que eso es un símbolo de una tendencia más grande: la rápida innovación digital expande la capacidad productiva del sistema económico de maneras inesperadas.

Eso cambia las señales de los precios de una manera que los economistas y los estadísticos luchan por entender o medir. Nuestros sistemas de estadística se desarrollaron para el mundo industrial del siglo XX, donde los bienes y servicios contaban con precios tangibles y cualidades consistentes. Estos pueden contar bien productos y servicios, desde automóviles de motor hasta masajes.


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