La vieja guardia se retira por la era digital en "The New Republic"

Hay preocupación en la industria de medios de comunicación, que piensa que la cultura y el estilo de las empresas digitales no ayudan al periodismo.
Portada del centésimo aniversario de la publicación.
Portada del centésimo aniversario de la publicación. (Especial)

Nueva York

La crema y nata de Washington se dejó ver en noviembre para brindar por el aniversario 100 de The New Republic, la venerable revista política adquirida en 2012 por el cofundador de Facebook Chris Hughes. Bill Clinton, la juez de la Suprema Corte Ruth Bader Ginsburg y la líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, estaban ahí.

Menos de un mes más tarde, la revista se sumió en un caos por el éxodo de la mayoría de sus editores y redactores principales en un espacio de 24 horas.

Una implosión tan pública es emblemática de las preocupaciones en toda la industria de medios de comunicación, que piensa que la cultura y el estilo de administración de Silicon Valley no están ayudando a los mejores intereses del periodismo.

La huelga en The New Republic se sumó al conflicto de First Media Look, empresa emergente de organización de noticias respaldada por Pierre Omidyar. El fundador de eBay se comprometió a gastar 250 mdd para crear una “nueva organización de medios masivos”, pero en octubre, Matt Taibbi, su contratación editorial más conocida, salió, y una de sus propiedades digitales fue cerrada antes de poder iniciar.

El personal de The New Republic renunció después de que Hughes y Guy Vidra, que fue designado como director ejecutivo, reemplazando al editor Franklin Foer, anunciaron planes para publicar con menos frecuencia y reubicar la oficina principal en NY. Vidra, ex ejecutivo de Yahoo, habló de transformar la empresa en “una compañía de medios digitales integrada verticalmente”, bajo el liderazgo de Gabriel Snyder, anteriormente en Bloomberg Media y Atlantic Wire. La conmoción resonó en toda la comunidad de periodistas de política en Washington y NY, para quienes la revista tiene una reputación fuera de serie.

“En la época antes de internet, The New Republic era una fuente de ideas virales en la cultura política de la costa este”, dijo Ken Doctor, de Outsell. “Entre Boston y DC fue una de esas revistas influyentes, tanto en el estilo europeo como en el estilo estadunidense, que podría ser pequeña pero tenía voces veteranas que la gente conocía. Ellos ayudaron a darle forma al debate y a la agenda política”.

Cuando Hughes compró la participación mayoritaria y se convirtió en editor en 2012, la acción fue recibida con optimismo. Muchos esperaban que el empresario, que se había hecho un nombre en Facebook y en el equipo digital de la campaña de Barack Obama en 2008, pudiera usar esa magia para guiar a la publicación en la era digital. Pero la semana pasada se hizo evidente que muchos de los periodistas habían perdido la confianza en Hughes y Vidra.

En First Look la microgestión de Omidyar y un “choque cultural fundamental” fueron culpados por los conflictos que llevaron a Taibbi a regresar a la revista Rolling Stone, de acuerdo con The Intercept. Ellos describieron “un choque entre los ejecutivos de First Look, quienes en su mayoría provienen de un ambiente corporativo altamente estructurado de Silicon Valley, y los periodistas ferozmente independientes que ven con desdén las culturas corporativas y los discursos administrativos”.

La ansiedad por The New Republic y First Look se opone al optimismo que rodea a BuzzFeed y Vice Media, que han logrado valuaciones asombrosas respaldadas por inversiones de fondos de capital de riesgo de Silicon Valley, incluyendo a Andreessen Horowitz y Technology Crossover Ventures. La semana pasada Vox Media, hogar del sitio de noticias a cargo de Ezra Klein, Vox.com, cerró su última ronda de financiamiento con una valuación de 380 mdd.

Hughes y Omidyar también contrastan con Jeff Bezos, director ejecutivo de Amazon, cuya administración del Washington Post ha sido muy elogiada desde que compró el diario el año pasado.

“Desde fuera, parece muy respetuoso de lo que hacen los periodistas de formación clásica. Les ha dado más dinero para hacerlo y ha dedicado herramientas tecnológicas que han sido exitosas”, dijo Peter Goodman, editor en jefe de International Business Times. “¿Pero eso significa que alguien que ha sido exitoso en la tecnología pueda llegar y manejar una organización de periodismo viable? Difícilmente”.


Preocupa el poder de Silicon Valley

El alboroto en los medios por los problemas en The New Republic y First Look Media llega en un momento en el que muchos periodistas están molestos por el enfoque que le da Silicon Valley a las noticias.

El poder de Facebook para influenciar las historias que la gente puede leer ha suscitado comparaciones con la posición de Amazon en la publicación de libros.

Alrededor de 30 por ciento de los adultos conoce las noticias en Facebook, encontró un estudio reciente de Pew, y la plataforma se ha convertido en el principal motor del tráfico de los sitios de noticias.

“Ninguna otra plataforma individual en la historia del periodismo ha tenido la concentración de poder y atención que Facebook disfruta”, dijo Emily Bell, directora de Tow Center para el Periodismo Digital de la Universidad de Columbia, en una conferencia reciente.

En Europa, el coco es Google. Editores, incluyendo a Axel Springer, el mayor editor de periódicos por circulación del continente, y News Corp, sostienen que la indexación del contenido del gigante de motores de búsqueda amenaza sus negocios.