Ni el gobierno ni la IP han aprovechado el potencial del TLCAN

Mayor comercio, modernización industrial y competitividad laboral, beneficios: expertos.
Mecanismo insuficiente para detonar el desarrollo.
Mecanismo insuficiente para detonar el desarrollo.

México

El 1 de enero de 2014 se cumplen 20 años de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y los expertos coinciden en que éste no ha funcionado como el gran detonador del desarrollo de México, aunque explican que el incumplimiento de metas tiene que ver también con acciones que no han tomado ni el sector público ni el privado.

Para Manuel Valencia, director de los programas académicos de licenciado en negocios internacionales y Bachelor in International Bussiness (BIB), del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, mientras al gobierno mexicano le ha faltado visión para sacar ventajas de este acuerdo comercial, los empresarios mexicanos tampoco están aprovechando todo su potencial, porque se conforman con participar solo en el mercado interno.

“Hay que evaluar los efectos del TLCAN dentro de la globalización moderna, no de la del siglo pasado; cuando se quejan de que estamos atorados en un modelo de maquiladora, la culpa también la tienen los empresarios maquiladores, que no dan el siguiente paso hacia la tecnología”, dijo Valencia.

“Es crudo decir que el tratado no nos arrojó todos los empleos que necesitábamos, porque es cargarle el muerto al TLCAN. Este acuerdo se hizo en el momento adecuado, con el socio indicado y creo que ha tenido sus áreas positivas”, explicó Valencia.

También en entrevista, el doctor Antonio Gazol Sánchez, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM, explicó que “después de 20 años, hoy México no vive mejor, hay menores tasas de crecimiento, no ha crecido el empleo, no han mejorado los salarios ni la posición de México frente al exterior. Lo sintetizo en una frase: en 1993 se decía, poco antes de que entrara en vigor el tratado, ‘exportaremos mercancías y no personas’, ocurre que sí estamos exportando mercancías, pero seguimos exportando personas”.

Para Guillermo Reta Martínez, docente en la Universidad Anáhuac México Sur en el área de economía y negocios, en estos 20 años ha habido claroscuros. Calificó de positivo el hecho de que el tratado indujera la modernización industrial, que hiciera más productivos a los empleados y que haya contribuido a la competitividad.

Sin embargo, con la apertura, el perdedor fue el sector agropecuario, que prácticamente desapareció y los más pobres fueron los más golpeados. El 42 por ciento de la comida que se consume en México es importado. Mientras que en 1993 se importaban mil 800 millones de dólares de alimentos, en 2012 la cifra fue de 24 mil millones de dólares, situación que Reta Martínez calificó de grave.

Solo a una canasta

Si bien es cierto que las exportaciones aumentaron, el problema es que siguen concentradas en un solo mercado, Estados Unidos, y no se ha logrado una diversificación comercial. El 80 por ciento de ellas va a ese país, mientras que 40 por ciento de las importaciones provienen de esa nación.

“Dicen que parte del éxito tiene que provenir de la diversificación, no de la concentración del riesgo. Las exportaciones sí están creciendo, pero el elemento que las hace competitivas es la combinación de dos elementos igualmente perversos: uno, los bajos salarios y, dos, hay múltiples estimaciones y datos que dicen que para exportar un peso, necesitamos importar alrededor de 80 centavos”, explicó Gazol Sánchez.

“Se han roto las cadenas productivas, no necesariamente por el tratado, pero éste ha contribuido a que no se fortalezcan; ¿por qué el interés de la Unión Europea y Japón por tener un tratado con México, ya vigentes los dos? Porque desde México pueden reexportar a EU”, señaló Gazol Sánchez.

“El propósito de esos acuerdos era ayudar a la diversificación de la geografía del comercio exterior de México y eso no está ocurriendo”, reiteró el especialista de la UNAM.

Reta Martínez, también consultor en políticas públicas, gestión administrativa y comercio internacional, reforzó la idea de que México es usado por países como trampolín para incorporarse al TLCAN; instalan su maquila, todos sus insumos los traen del exterior y exportan como si fuera producto originario de México, sin pagar ningún impuesto a Estados Unidos y solo genera mano de obra.

Sugirió que el gobierno debe platicar con las empresas que quieren instalarse, preguntarles qué insumos necesitan para comenzarse a producir en México, con la calidad y especificaciones requeridas, y con base en eso hacer un programa de largo plazo para que en ese tiempo la empresa siga produciendo en el país, pero con un alto porcentaje de insumos nacionales.

Según Gazol Sánchez, tiene que haber un cambio fundamental en la política económica de México, entre otras cosas, emprender una política industrial activa, donde el gobierno gobierne con responsabilidad, oriente y dirija y que procure reactivar las cadenas productivas y atender los problemas de desequilibrio regional que ha estimulado el tratado, precisamente por los enclaves exportadores.

Claves

Elementos perversos

- Para Antonio Gazol, las exportaciones son competitivas por la combinación de dos elementos perversos: uno, los bajos salarios y, dos, para vender un peso se necesita importar alrededor de 80 centavos.

- Las vías son emprender una política industrial activa, que reactive las cadenas productivas y atienda los problemas de desequilibrio regional.

• • •

Solo EU concentra 80% de las exportaciones, por lo que el acuerdo en poco ha ayudado a diversificar la geografía del comercio exterior.

• • •




[Dé clic sobre la imagen para ampliar]