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Miércoles , 12.12.2018 / 02:38 Hoy

Germina mercado del financiamiento verde

La emisión de bonos ambientales supera 100 mil mdd a escala global en lo que va del año, de acuerdo con las cifras de la plataforma Dealogic.

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Al parecer están por terminar los días en que los bonos verdes quedaban estancados en un rincón de nicho de los mercados financieros. Un poderoso impulso atrae a los grandes bancos globales que se enfocan en el sector de rápido crecimiento.

Cada vez más los bancos venden sus propios bonos verdes, lo que les da un sello de legitimidad adicional al joven mercado, al mismo tiempo en que aumentan su papel como suscriptores para ayudar a otros solicitantes de préstamos a vender su deuda a los inversionistas.

“Esperamos ver un mercado que se desarrolle bastante a escala global”, dice Jean-Marc Mercier, codirector global de deuda de mercados de capital en HSBC. “Los bancos realizan muchas primicias… hay más activos verdes en su cartera”.

La semana pasada, Barclays vendió el primer bono verde de una institución financiera de Reino Unido vinculada a activos dentro del país. El acuerdo de 500 millones de euros, que atrajo casi 2 mil millones de euros de pedidos, se dio después de otros acuerdos inaugurales para los bancos en el floreciente mercado del financiamiento verde.

Con una emisión total de bonos verdes en lo que va del año que supera los 100 mil millones de dólares a escala mundial, de acuerdo con los datos de Dealogic, una gran pregunta que anima al mercado es cómo aclarar la relación entre los ingresos de la deuda y los activos verdes a los que se hace referencia.

Los bonos verdes fueron diseñados para que los ingresos de la deuda se gasten en proyectos, actividades o activos que tienen un objetivo ambiental, el cual puede tener una definición muy amplia. Los bancos generalmente cumplen con los principios de bonos verdes que estableció la International Capital Market Association (ICMA), un organismo comercial, aunque también establecieron sus propios marcos verdes.

El bono de Barclays fue emitido para refinanciar hipotecas para viviendas con baja intensidad de carbono, una medida de las emisiones, de acuerdo con los datos que están disponibles públicamente. El banco recibió la opinión de un tercero, Carbon Trust, que confirmó que el marco de Barclays cumplía con los principios de ICMA.

Ese tipo de medidas sirve para asegurar a los inversionistas que los bonos se utilizan con propósitos ecológicos y para eliminar el riesgo del llamado greenwashing (lavado verde). El banco también confirmó que los activos en cuestión “no los utilizaría Barclays como garantía en ningún otro acuerdo”.

“Hay muchas preguntas en el espacio de bonos verdes con respecto a la etiqueta”, dice Billy Suid, director gerente de Barclays Treasury.

El creciente papel de los bancos como solicitantes de préstamos en el mercado es un paso importante en la evolución de la clase de activos. De la emisión de referencia del mes pasado en euros y dólares, casi la mitad provino de entidades financieras, según ABN Amro.

“El mercado está creciendo… desde una perspectiva de reputación puedes demostrar que es un banco que participa en el sector verde”, dice Joost Beaumont, analista de ABN Amro. “Si participas, probablemente también te involucren en nuevos negocios, así que también ayuda al negocio del banco”.

Una nueva “iniciativa liderada por el mercado” en Bruselas para definir e introducir hipotecas “de eficiencia de energía” puede impulsar aún más la emisión de bonos verdes por parte de los bancos, al ofrecerles una fuente más grande de activos ambientales para financiar.

La iniciativa “busca demostrar que la eficiencia energética tiene efectos de mitigación de riesgos para los bancos, debido a su impacto en mejorar la capacidad del solicitante de deuda para pagar sus préstamos y en el valor de la propiedad-garantía que, por lo tanto, podría calificar para un mejor tratamiento de capital”, dijo la organización en julio.

Los bonos garantizados —un tipo de deuda bancaria de bajo riesgo que está directa y legalmente vinculada a una fuente de activos— generalmente se emiten para financiar hipotecas en todo el continente. Este mes se espera que Deutsche Hypotheken Bank se convierta en el segundo banco alemán en lanzar un bono verde garantizado, y utilizará los ingresos para financiar edificios ecológicos.

Beaumont señala que para los bonos verdes no garantizados, una base de inversionistas más grande y más dedicada proporciona acceso a fuentes más baratas de financiamiento.

“Los bonos garantizados ya son muy caros, por lo que el beneficio de emitir un bono verde garantizado es más limitado que cuando se utilizan activos verdes para emitir bonos no asegurados”, dice.

Más allá de los crecientes beneficios de financiamiento, los bancos se beneficiarán más ampliamente a partir de la evolución del mercado. Sus propios marcos para las emisiones podrían representar modelos que influyan en otros emisores, sobre todo al tener en cuenta su papel en originar acuerdos para empresas y gobiernos.

Y en la comunidad de inversionistas existe una gran demanda para exigir definiciones más claras en torno a la clase de activos.

“En Europa no hay una clasificación de lo que es exactamente verde”, dice Beaumont. “Todavía tienes algunas áreas grises, tienes el riesgo del greenwashing”.


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