Para gente sin casa, tras la tormenta viene la alianza

La unión intersectorial de la organización Hábitat para la Humanidad con gobiernos y empresas hace posible que personas de escasos recursos tengan una vivienda segura.

Chulavista, Nayarit

Una noche de tormenta el viento se llevó las palmas que le servían de techo a Carmen Valdés Pulido; recién operada por la cesárea que le habían practicado, tuvo que huir de su hogar con su esposo y sus dos hijas para buscar refugio en casa de su madre. Ahora, su sueño de tener una vivienda segura se ha hecho realidad gracias a una alianza entre la organización de la sociedad civil (OSC) Hábitat para la Humanidad, el gobierno local y las aerolíneas Delta y Aeroméxico.

Valdés Pulido reside en Chulavista, un pequeño pueblo de Nayarit en el que muchos pobladores viven de la piña; sin embargo, la paga es baja y por ello no contaban con recursos suficientes para tener una casa segura. “Entre mi papá, mis hermanos y mi esposo hicimos esa casa en la que vivíamos desde hace casi cuatro años (…) Nos íbamos al monte a cortar las palapas y teníamos que ir casi diario porque el aire se las llevaba y se volvía a destapar, recordó.

“Una noche llegó una tormenta muy fuerte, yo estaba recién operada porque acababa de tener a mi bebé, cuando el viento se llevó el techo y se metió toda el agua (…) Mi hija mayor empezó a llorar, me dijo: ‘Mami, nos vamos a ahogar, el mar se salió, nos vamos a morir… No me quiero morir’”, relató entre lágrimas, y dijo que además perdieron los pocos muebles que tenían.

En esa situación, contó, perdió el ánimo al grado de que ya no tenía ganas de levantarse de su cama, pero después supo que Hábitat para la Humanidad le podía dar la oportunidad de tener una casa de concreto, segura y con facilidades de pago, además de que les brindan capacitación para cuidar su vivienda y mejorar sus finanzas. La OSC explicó que pide una cuota de recuperación que está al alcance de los beneficiarios porque tiene la finalidad de que la gente valore el apoyo que se les brinda y el dinero que recuperan sirve para trabajar con otras familias necesitadas.

UN ACTO “INCREÍBLE”

La mano de obra para la construcción de esa y otras cinco viviendas es considerada por las familias que reciben la ayuda como un acto “increíble”; 66 voluntarios de seis países, entre ellos México, dejaron la comodidad de su hogar, muchos de ellos sus naciones, sus oficinas y áreas de trabajo, para tomar palas, hacer mezcla de cemento y poner los tabiques de una vivienda que no es suya. Mujeres y hombres, con diferentes culturas e idiomas, trabajaron por la misma motivación: “Darle al mundo un poco de lo que ellos han recibido”.

Un ejemplo es Jamalia Salim, coordinadora de Vuelo de Delta, quien hizo un viaje de casi tres días desde su natal Singapur para participar en las construcciones.

“Ha sido increíble, había cooperado en otras labores de orfanatos, pero nada comparado con esto, un proyecto en el que todo mundo se junta y participa para poder construir la casa y hacer todo lo necesario para las familias; es increíble. Todo es por  amor, la humanidad no está limitada en una comunidad pequeña, sino que se debe ir tan lejos como se pueda”, opinó la voluntaria.

Aeroméxico ha logrado fortalecer sus acciones de Responsabilidad Social (RS) tras su alianza con Delta y este voluntariado es solo un ejemplo de los esfuerzos que hacen para la vinculación con la comunidad; sin embargo, la aerolínea también trabaja en otros ejes de la RS. En su sitio web destaca que en “alianzas con la sociedad civil, el gobierno y académicos, trabajamos para crear mecanismos y herramientas para velar por los derechos humanos y ser agente de paz.

También tienen iniciativas a favor del medio ambiente, como Vuela Verde, un programa voluntario de compensación de emisiones derivadas de vuelos en coordinación con la Plataforma Mexicana de Carbono MéxiCO2, con la que adquieren bonos de carbono asociados a  proyectos de descarbonización.

Sus alianzas también fortalecen la ética, ya que tienen programas de inclusión para empoderar a grupos vulnerables con capacidades diferentes, diversidad sexual y equidad de género. Incluso trabajan con la CNDH y organismos internacionales para contar con un protocolo contra la trata de personas.

LA FUERZA DE LA UNIÓN

El éxito del programa de viviendas, afirman, se debe a la unión de la OSC con las dos grandes aerolíneas. Rodrigo Serrat, gerente de Responsabilidad Social (RS) de Grupo Aeroméxico, dijo que estas alianzas intersectoriales “son esenciales, es un tema que nadie logra por sí mismo, al trabajar solo el impacto que puedes tener es muy pequeño (…) Para llevar a cabo nuestras acciones, las OSC son clave, las alianzas hacen crecer el número de personas a quien llegan los recursos”.

El gerente subrayó: “Todos tenemos un rol importante que jugar con nuestras posibilidades y cuando comienzas a hacer alianzas las cosas empiezan a pasar. Es el sector privado, pero también con la sociedad civil, con gobiernos, todos tenemos un papel que jugar”, destacó.

En cuanto a la construcción de viviendas, dijo que  “es uno de los programas a los que hemos dedicado tiempo y esfuerzo. Delta tiene una gran tradición en este tipo de labores y nosotros nos estamos sumando. Ahora hay seis familias beneficiadas”.

Serrat también destacó la importancia de tener un lugar digno para vivir ya que “no son solo cuatro paredes y un techo, para las personas implica tener seguridad, también es un tema de salud física y mental, va mucho más allá de cuestiones de autoestima”.

Gustavo Gutiérrez Lee, director ejecutivo nacional de Hábitat para la Humanidad, comentó que “la responsabilidad de construir un México distinto es de todos los sectores de la sociedad. En el caso de la iniciativa privada, no solo es la contribución a la riqueza y los empleos, la RS es sumamente importante y creo que se pueden generar mecanismos para que se concrete en acciones específicas, como ocurrió en Chulavista”.

De acuerdo con el directivo de la OSC, “los tiempos mesiánicos donde una sola entidad  —gubernamental, académica, privada o civil— hacía todo ya no son un modelo válido; se deben apalancar recursos, saber que es una responsabilidad compartida y que la suma de voluntades, esfuerzos y recursos puede mucho más. Hasta el momento tenemos más de 100 alianzas con los sectores privado, académico y gubernamental. Solo el año pasado operamos cerca de 70 proyectos”, detalló.

Mike Medeiros, originario de Georgia, EU, es el actual jefe de operaciones para Aeroméxico —nombramiento que obtuvo tras la reciente alianza— y se desempeñó en Delta como vicepresidente de esa empresa en Seattle y en Nueva York; no era fácil imaginar que este hombre tuviera tales cargos mientras, lleno de polvo, trabajaba con una sonrisa haciendo la mezcla del cemento y colocando tabiques para construir una vivienda a una familia humilde de Nayarit. “Delta tiene una creencia muy fuerte: todos debemos regresar algo a las comunidades en donde trabajamos. México es una parte muy importante de eso, porque tenemos una red que está creciendo dentro del país”, comentó el ejecutivo.

Su mayor reto en la RS, opinó, “es determinar cuáles son los mejores destinos donde podemos aplicar nuestros recursos. Hay demasiado dónde ayudar a escala internacional y tenemos un número limitado de recursos”. No obstante, se dijo orgulloso de su mayor logro: “Hemos construido más de 240 casas en 12 países”, concluyó con una enorme sonrisa.



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