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Lunes , 28.05.2018 / 01:00 Hoy

GB reabre debate sobre privacidad e internet

Los tribunales británicos tienen poca capacidad para detener las noticias que cruzan las fronteras.

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Jane Croft

El furor más reciente sobre las medidas cautelares de celebridades reabrió el debate acerca del equilibro de la justicia abierta y la privacidad en la era del internet, cuando la información es global pero los tribunales solo pueden hacer cumplir las órdenes dentro de las fronteras nacionales.

Inglaterra nunca tuvo una ley de privacidad. Se importó un derecho general de privacidad con la Ley de Derechos Humanos de 1998 y con el tiempo la ley evolucionó y las celebridades la utilizaron para proteger su vida privada.

Para 2011, el creciente uso de medidas cautelares para impedir que se publicaran historias, en especial los supermandatos judiciales que incluso prohíben la mención de la existencia de la medida cautelar, provocó una reacción de los medios.

En ese momento, los futbolistas Ryan Giggs y John Terry solicitaron supermandatos para bloquear historias sobre sus supuestos romances, y Fred Goodwin, el director ejecutivo en desgracia del Royal Bank of Scotland, obtuvo una orden para silenciar y de esta manera evitar que su supuesto romance con una colega se hiciera público.

Posteriormente, los diputados nombraron a Giggs y Goodwin en el Parlamento después de que detalles sobre ellos se difundieron ampliamente en línea. Un juez levantó la medida cautelar que evitaba la publicación de los detalles sobre Terry. Desde entonces hay menos medidas cautelares de privacidad.

Niri Shan, del bufete de abogados Taylor Wessing, dijo que los tribunales ahora se muestran más renuentes a otorgar supermandatos o medidas cautelares de la parte interesada, donde a la parte interesada no se le notifica que se realiza una audiencia.

Los tabloides también se contienen más de ahondar en la vida privada de las celebridades, como consecuencia del escándalo de intervención telefónica de 2011 y la investigación de Levenson en la ética de los periódicos. "Hay una renuencia mucho mayor para llevar historias de la vida privada solo por sacarlas", dijo Neil Wallis, ex editor adjunto del periódico News of the World.

Los jueces tienen que lograr un equilibrio entre permitir la libertad de expresión de los medios, que se consagra en el artículo 10 de la Ley de Derechos Humanos, y proteger el derecho a la privacidad de una persona, que cubre el artículo 8.

Los defensores de la libertad de expresión y algunos abogados se quejan de que el sistema de medidas cautelares —donde las partes son anónimas— está abierto para que personas y empresas poderosas abusen de él cuando quieren ocultar información. Bob Satchwell, director ejecutivo de la Sociedad de Editores, la semana pasada habló sobre las medidas cautelares como anticuadas y draconianas y dijo que prohibir la publicación en Reino Unido de la última historia, a pesar de que está disponible para los lectores en Estados Unidos, hace que la ley sea una burla.

Otros expertos dicen que tienen una parte legítima que desempeñar en la protección de los niños y proteger la privacidad de las víctimas de chantaje.

Shan está de acuerdo en que las medidas cautelares pueden ser útiles para los que quieren ganar tiempo para hablar con sus parejas, por ejemplo, o para quienes tienen un perfil nacional y no mundial.

Pero agregó: "Si eres una celebridad internacional de alto perfil, hay demasiadas formas para que la información salga a luz como para pedir que nunca salga. Puede ser una victoria pírrica obtener una medida cautelar".

Dominic Crossley, socio de privacidad y medios de Payne Hicks Beach, dijo que las medidas cautelares de privacidad "todavía son raras". Argumentó que en el caso reciente, que las historias "que simplemente satisfacen el morbo de los lectores respecto a la vida privada de una figura pública no satisface la prueba del interés del público".

Dijo: "El hecho de que el nombre (que puede ser o no ser correcto) esté disponible en Estados Unidos no debe ser la base para que se retire una medida cautelar.

"Las medidas cautelares todavía son importantes porque significa que los medios no van a publicar historias. Todavía hay una diferencia en el valor que da el público a la información cuando se difunde en un periódico y a la que se obtiene simplemente con las búsquedas en internet".

Los abogados también señalan que cualquier persona en EU con una cuenta en redes sociales puede publicar la información, ya que sabe que está protegida para enfrentar cargos por el derecho constitucional de EU de libertad de expresión.

También hay límites en la capacidad de los tribunales ingleses para hacer cumplir las órdenes fuera de Inglaterra y Gales. Si la historia se publica en el extranjero pueden hacer muy poco para hacer cumplir la orden, a menos que la publicación extranjera tenga activos de Reino Unido.


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