El gato y el ratón, el juego de la Fed

Al banco central de EU no le gusta ser fuente de sorpresas desagradables, pero no parece capaz de hacer otra cosa.
Janet Yellen, titular del banco central de EU.
Janet Yellen, titular del banco central de EU. (Evan Vucci/AP)

El juego del gato y el ratón en verdad se volvió un hábito. En la primavera de 2013, la declaración del entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, de que en algún momento podría empezar a disminuir el estímulo lanzó una bomba fétida en los pisos de operaciones en todos lados. Nadie lo vio venir, obviamente como ahora se ve en retrospectiva.

En septiembre de ese año, la Fed desafió las expectativas casi universales de lo que vendría después de esa advertencia, y optó por detenerse un poco. Los mercados se fueron en picada.

Dos años después, muchos operadores e inversionistas se acostumbraron a la idea de que la Fed elevaría las tasas. No lo hizo. Y como una sorpresa adicional, señaló como motivos de su cautela una serie de presiones globales. Los mercados cayeron. Esto ya nos da una idea.

Ciertamente, algunos inversionistas, listos o afortunados, llamaron a estos puntos de inflexión como algo clave, pero ellos son la excepción y no la regla.

Para ser justos, mantener tranquilos a los mercados de activos y a los inversionistas contentos no es una obligación del mandato del banco central. Oh, ¿no vas a tener tu bono este año porque quedaste fuera? Los responsables de las políticas no van a llorar, ellos se ocupan en otras cosas.

Sin embargo, los analistas de Goldman Sachs se alinearon a las expectativas del mercado contra las decisiones de las políticas de la Fed desde la década de los 90.

Esos análisis muestran que si bien la Fed algunas veces recorta las tasas en mercados que en su mayoría no lo espera, la Fed es un amo benevolente que pocas veces endurece su política con mercados desprevenidos. Después de todo, las alzas imprevistas pueden generar el doble endurecimiento; una vez por medio de la tasa de políticas y otra a través de la reestructuración resultante de los mercados financieros. Así que, si no se consideran de antemano en el precio, por lo general no sucede. Al mercado hay que mantenerlo tranquilo y aburrido. Alimentarlo en la boca.

Con esa expectativa de tender la mano muy cimentada en la memoria institucional de los inversionistas, es fácil ver por qué muchos quedaron desconcertados por la reciente serie de sorpresas. Una encuesta de Reuters, después de la decisión de septiembre de mantener las tasas en su mínimo, muestra que 41 de los 81 economistas pensaban que la Fed estaba “mal” por no elevar las tasas ese mes.

La otra forma evidente de leer esta joya informativa es que 41 de los 81 economistas se equivocaron en su pronóstico. A nadie le gusta admitir que se equivocó. Es más fácil culpar al inescrutable banco central, de manera justa o no.

Al parecer muchos sienten que pierden el valor de sus convicciones.

Hace unas semanas, los expertos de estrategia de valores de Credit Suisse salieron de gira para hablar con sus clientes inversionistas. Las pobres almas estaban, informó el banco, “perdidas y pesimistas”. ¿Nadie piensa en los gestores de fondos? “Nunca habíamos visto a tantos clientes que no sabían lo que pasaba”, dijo el banco.

Aquí pueden estar en juego algunos recuerdos de hace poco tiempo. ¿Alguien se acuerda de 2008? Todavía reina la confusión. Esto es comprensible, hay que recordar que muchos eran demasiado jóvenes para beber alcohol legalmente la última vez que la Fed empezó un ciclo de alza de tasas. Es realmente difícil creer que eso vaya a pasar pronto.

A principios de agosto, Barclays pensó que la Fed iba a elevar los intereses en septiembre. Cambió a marzo. La semana pasada cambió de nuevo a diciembre.

Pero con el mercado laboral en EU en buena salud, el peso de las expectativas es enorme. La posibilidad implícita en el mercado de que haya un aumento en la época de Navidad es de cerca de 70 por ciento. Si la teoría de Goldman está en lo correcto, eso le da al banco central el pase libre para seguir adelante, finalmente. Janet Yellen no va a decepcionar a todos, ¿verdad?