"Gasolinazo", un golpe a la construcción

Según la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción, el alza de los combustibles incrementará hasta 30% el costo de las obras, debido a que el transporte es un gasto relevante del sector.
"Gasolinazo", un golpe a la construcción.
"Gasolinazo", un golpe a la construcción. (Especial)

México

Roberto es albañil y está construyendo su casa en etapas. Con el dinero que juntó en los últimos meses tenía planeado seguir con la obra y levantar un par cuartos más. Como buen especialista de la construcción, ya contaba con un presupuesto perfectamente elaborado; sin embargo, al llegar a la casa de materiales se llevó una gran sorpresa: la tonelada de varilla de media pulgada que necesitaba, el cemento y otros insumos básicos estaban mucho más caros de lo que esperaba.

Datos recopilados por MILENIO revelan que en la Ciudad de México el bulto de cemento de 50 kilogramos se elevó 4.6 por ciento en unas cuantas semanas, debido a que pasó de 149 a 156 pesos. En tanto, el precio de la tonelada de varilla avanzó de 14 mil a 15 mil 500 pesos, un incremento de 10.7 por ciento.  

El ejercicio realizado por este medio arrojó resultados parecidos en  varias tiendas que ofrecen materiales para la construcción.

Este aumento que tomó por sorpresa a muchas personas tiene una explicación: el aumento en el precio de la gasolina. Según la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción (AMIC), el alza de los combustibles incrementará aproximadamente 30 por ciento el costo de las obras en desarrollo, debido a que el transporte es un gasto relevante en el sector.   

Unos cuantos días antes de que terminara el año, la Secretaría de Hacienda anunció la liberación de los precios de los combustibles. Para el primero de enero de 2017, el precio de la gasolina Magna aumentó 14.2 por ciento; el de la Premium, 20.1 y el del diésel, 16.5 por ciento, todo de un día a otro.

Otro factor que jugó en contra del sector de la construcción es la depreciación del peso frente al dólar, la cual ha sido de más de 20 por ciento en el último año, intensificándose desde que Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos.

El tipo de cambio es relevante en la construcción de inmuebles debido a que 18 por ciento de los insumos totales que se utilizan son derivados del acero, material que en gran parte es importado de Estados Unidos y otros países, lo que significa que su costo se cubre en dólares.

FUERTE IMPACTO

Estimaciones de la AMIC indican que el precio de la gasolina, sumado al aumento de la energía eléctrica y del gas, incrementará el costo de las obras hasta en 30 por ciento, que será consecuencia de un aumento en los insumos de hasta 25 por ciento.

Según el organismo, los servicios de autotransporte de carga representan entre 1.5 y 2.0 por ciento del total de los insumos utilizados por el sector de la construcción, mientras que el alquiler de maquinaria y equipo constituyen del 1 al 4 por ciento.

El caso de Roberto es solo uno de miles de personas que se han encontrado con lo mismo. Tal y como pasó con él, pero a mayor escala, sucede con las grandes obras que están en desarrollo.

De acuerdo con la AMIC, estos incrementos no están previstos en los contratos de obra pública, lo que puede afectar las obligaciones establecidas y la proyección económica que tenían pronosticadas las diferentes constructoras que operan en el país.

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) también tiene sus propias estimaciones, y ha dicho que espera un alza de 20 por ciento en el precio del acero, lo que provocará que el costo de las obras que se realicen durante 2017 se encarezca hasta 12 por ciento. 

PYMES PRENDEN FOCOS DE ALERTA

Dichos costos tal vez sean absorbidos fácilmente por las grandes compañías de la construcción; sin embargo, representan un verdadero riesgo para las miles de micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales ofrecen empleo a alrededor de 363 mil 300 trabajadores. 

Según un análisis hecho por la CMIC, los trabajos directos afectados por la incertidumbre y el entorno económico serán aproximadamente 250 mil 600, mientras que indirectamente se perjudicarán a 112 mil 770 plazas laborales.

Gustavo Arballo, presidente de la cámara, advirtió que el incremento de la gasolina obligará a modificar todo lo que esté relacionado con el hidrocarburo, por lo que se tendrán que adaptar las metas o considerar más recursos de carácter privado.

Por su parte, la AMIC destacó que la industria de la construcción paga salarios muy por encima del mínimo —el cual acaba de ser aumentado— y tiene el factor de riesgo del Instituto Mexicano del Seguro Social más alto para sus empleados, lo que incide negativamente en la actividad productiva del ramo.

Según cifras publicadas por el IMSS, entre enero y noviembre de 2016 se registró un millón 541 mil empleos en esta industria.

Incluso obras del tamaño del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México podrían modificar su costo por el llamado gasolinazo,  razón por la que no se deben descartar fondos internacionales que ayuden a realizar algunos proyectos de infraestructura, o bien, recurrir a esquemas basados en la asociación público  privada, indicó Gustavo Arballo.

El directivo añadió que bajo estas circunstancias prevén que durante 2017 la industria de la construcción crezca en un rango de entre 0.5 a 1 por ciento, cifra que estará muy por debajo de su potencial, que es de entre 4 y 5 por ciento de manera anual.

ACUERDO LIMITADO

Francisco Javier Gallo, presidente Nacional de la AMIC, indicó que el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar firmado hace unos días es un limitado intento por mitigar el efecto negativo del alza de los precios de las gasolinas en la economía de las familias, hecho de manera precipitada y sin sustento, que no refleja la realidad de la economía del país.

El titular de la asociación indicó que en el acuerdo no existe claridad respecto al apoyo que se brindará a las MiPymes, y no se señala en qué condiciones se tendrá acceso a los apoyos económicos que se diseñarán, sumado a que no hay directrices que señalen el camino a seguir para impulsar la generación de empleo en el país, ni cómo se va a garantizar la transparencia en el ejercicio del gasto.

A final no importa si se trata de un albañil que quiere construir su propia casa, una pequeña constructora de vivienda o un gran conglomerado, todos tendrán que pagar más. Las empresas tal vez transfieran el costo extra a los clientes finales; sin embargo, lo más seguro es que el albañil se quede sin concretar el sueño de su vida.



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