El dilema del gas natural

Es más barato y contamina menos, pero la fuente de energía fósil enfrenta turbulencias, pues su precio sí sufre subibajas con el tipo de cambio y la demanda.
El gasoducto Los Ramones, con estaciones de compresión en Nuevo León y San Luis Potosí, transporta cerca de 1,200 millones de pies cúbicos de gas a la región del Bajío.
El gasoducto Los Ramones, con estaciones de compresión en Nuevo León y San Luis Potosí, transporta cerca de 1,200 millones de pies cúbicos de gas a la región del Bajío. (Cortesía)

La sustitución del combustóleo por gas natural para la producción de electricidad, una de las estrategias insignia del gobierno mexicano para disminuir costos a familias y empresas, perdió parte de su efectividad por el estrepitoso aumento del dólar. El combustóleo –caro y contaminante– fue uno de los principales energéticos usados para producir electricidad durante el sexenio de Felipe Calderón, y en la administración de Enrique Peña Nieto, el uso del gas natural prometió disminuir costos, bajar la emisión de contaminantes y satisfacer la demanda de electricidad.

La estrategia es simple: importar gas natural de Estados Unidos (EU) –de relativo bajo costo–, aprovechando su infraestructura y distribuirlo en México, a través de una nueva red de ductos, cuya inversión y riesgo se comparte con el sector privado. Pero el aumento del tipo de cambio de los últimos años, aunado a una mayor dependencia de este insumo proveniente de EU, incrementó el costo del energético.

A partir del boom del gas de esquisto que se extrae por medio del fracking, este energético disminuyó su costo en la última década. EU comenzó a ampliar su infraestructura de ductos para exportar gas natural, los cuales se conectan con México para satisfacer la creciente demanda del energético en el país con la conversión de sus plantas eléctricas. El más reciente ejemplo es el gasoducto Trans-Pecos Pipeline LLC en Presidio, Texas, que entrará en operación a finales de marzo, y se conectará con la red mexicana en Chihuahua.

En 2015, la Secretaría de Energía (Sener) a cargo de Pedro Joaquín Coldwell, anunció un plan quinquenal para expandir la red de gasoductos del país con, al menos, 12 proyectos, que se traducen en más de 5,000 kilómetros de ductos nuevos.

Estos proyectos también incluyeron objetivos como reducir la importación de gas LP y crear condiciones para la competencia en un nuevo mercado de gas natural en el contexto de la Reforma Energética.


Le pegó el dólar

Pese al aumento del gas natural, este continúa siendo una opción más viable tanto para la generación de electricidad como para la utilización en los hogares de consumidores finales. En promedio, un usuario que utilice gas LP en un hogar, paga alrededor de 300 pesos por 20 kilogramos. El  gas natural paga alrededor de 200 pesos por el mismo servicio.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) señaló que las tarifas eléctricas para clientes domésticos de bajo consumo –las cuales reciben subsidios– no registraron aumento en el mes de marzo, tendencia que se ha mantenido por más de dos años.

Los clientes de alto consumo, industriales y comerciales registraron un incremento. En el tercer mes del año, los clientes de alto consumo observaron un repunte de 8% mensual; la industria reportó un aumento de entre 13 y 17%, mientras que en los comercios fue de entre 8 y 12% en el tercer mes del año, con respecto a febrero, según la CFE.

“El ajuste de las tarifas en el mes de marzo de 2017 está relacionado con los incrementos de los precios de los combustibles para generar energía eléctrica registrados en febrero de 2017, en comparación con febrero de 2016”, señaló la empresa productiva del Estado.

“Es así que el precio del gas natural que la CFE utiliza en sus procesos de generación, se incrementó 92% en febrero de 2017 respecto a febrero de 2016”, añadió.

A pesar del incremento, la CFE señala que el gas natural es viable para la generación de electricidad debido a que es 45% más barato, y contamina menos que el combustóleo.

Además, el carbón importado aumentó, 119% en marzo, mientras que el producido en el país, registró un aumento de casi 10%.


Gas que viene de fuera

La dependencia al gas natural de EU se explica por una menor producción de éste en México, actividad que no ha sido considerada como una opción viable de negocio para Pemex, según dijo su exdirector general, Emilio Lozoya.

La producción de gas natural en México disminuyó casi 12% en 2016, continuando una tendencia a la baja. La caída se debió, principalmente, a los límites impuestos a nuevos proyectos que propiciaron el desplome de los precios de hidrocarburos que inició en 2014.

La producción de gas natural de Pemex se ubicó en 5,792 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) en 2016, una caída de más de 16% con respecto a los 6,919 MMpcd que se producían en 2009.

El valor de las ventas internas de gas natural de Pemex se ubicó en 68,000 millones de pesos (mdp) en 2016, una caída significativa con respecto a los 105,000 mdp que la petrolera mexicana extrajo en 2008, uno de sus puntos más altos en los últimos 10 años.

Asimismo, las exportaciones de gas natural también han mostrado un menor dinamismo. El año pasado, Pemex exportó gas natural con un valor que apenas superó el millón de dólares, lo que representó una disminución anual de más de 30% en este ingreso, y una cantidad significativamente más baja con los 350 millones de dólares que la extracción de gas generaba en 2007.

Esta situación ha provocado que, actualmente, 35% del consumo total de gas sea importado, lo que a su vez aumenta la exposición a la volatilidad de precios internacionales. De acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), EU duplicó la exportación de gas a México en 2016, respecto de 2009.

Las importaciones han mantenido una tendencia al alza constantemente desde 2009. De acuerdo con S&P, las exportaciones de gas natural de EU a México alcanzaron su récord en febrero de 2017. Ante este contexto, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) advirtió recientemente que se debe acotar la dependencia al gas natural extranjero.

Aún así, Petróleos Mexicanos (Pemex) continuará reduciendo la inversión para extraer gas natural en 2017, en al menos 15% de lo originalmente planeado, como una medida para mitigar la pérdida de casi 256,000 mdp que registró el año pasado.

México se encuentra expuesto a las variaciones de los precios del mercado internacional de gas natural, en caso que se reduzca la oferta en el mercado estadounidense, situación que comenzó a experimentarse en 2016.

De acuerdo con la EIA, la producción de gas estadounidense cayó más de 2% el año pasado, lo que rompió su tendencia al alza. La EIA advirtió que el precio del gas comenzó a recuperarse el año pasado, y tiene previsto que continuará aumentando en 2017 y 2018.



México no es el único

Esta dependencia al gas natural no es exclusiva de México, ya que otras naciones emergentes también buscan combustibles menos costosos y con menor impacto ambiental que el combustóleo o el cabrón. Se tiene previsto que la demanda de energía a nivel mundial crezca por lo menos 35% dentro de los próximos 20 años, principalmente por la expansión de economías emergentes como la mexicana, por lo que se prevé que el petróleo y el gas natural continúen siendo las principales fuentes de energía, de acuerdo con el BP Energy Outlook.

BP señaló que el mercado del gas natural continuará integrado bajo el régimen de precios del mercado estadounidense, país que se ha convertido en uno de los principales proveedores de hidrocarburos, incluso, en algunos años, superando a Rusia y Arabia Saudita.

En la reciente recepción de solicitudes para transportar gas natural del sistema de ductos mexicanos, la temporada abierta del Sistrangas 2016-2017, las empresas mostraron un mayor interés por los ductos que transportaban gas importado de EU, como fue el caso de Los Ramones. De hecho, en este ducto, en el municipio que lleva el mismo nombre, la Procuraduría General de la República en Nuevo León clausuró en marzo una toma clandestina.

La red de ductos de gas natural en México también está expuesta a robos y esto añade un factor de presión extra a las condiciones de la industria de gas en el país.

Con información de César Barboza.