Un satélite nuevo

México necesita un satélite para las comunicaciones de seguridad y sustituir al Centenario que tuvo una falla en el lanzamiento. Omar Charfen de MEXSAT cuenta qué opciones existen.

En el espacio hay alrededor de 1,800 satélites de comunicacio­nes ubicados a más de 36,000 kilómetros de la tierra, de ellos únicamente dos son completa­mente mexicanos y urge tener 1 más que sea el espejo de Morelos 3, lanzado en octubre pasado, de lo contrario estarían en riesgo las comunicaciones en materia de segu­ridad nacional, además de las posiciones orbi­tales que hoy México tiene asignadas.

Omar Charfen, director general del Sistema MEXSAT, habló con tranquilidad de las op­ciones que ya están analizando para sustituir al Centenario, y aseguró que tienen la convicción de que en el primer semestre del año se firmarán los documentos para iniciar la sustitución, ade­más ya se cuenta con poco más de seis años de gracia para ocupar las posiciones orbitales debido a que se realizaron las gestiones ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

¿Cómo han avanzado con la sustitución del satélite Centenario?

En principio se analizaron 10 alternativas aproximadamente, ahora son tres las que tie­nen mayor peso, y confiamos en que en el primer semestre del año ya lo estemos firmando.

¿Cuál es una alternativa?

Una es contratar un satélite de características similares al Centenario, pero más pequeño para respaldar la banda L, que es por donde vamos a cursar las comunicaciones de seguridad nacional, esto nos permite incorporar una carga útil al satélite en otras bandas de fre­cuencia que no tenemos actualmente para prestar, por ejemplo, servicios de conectividad o servicios como banda ancha satelital.

¿Qué tipo de carga útil?

Al tener la banda L solo con una antena de 14 o 16 metros y no de 22 como la del Morelos 3, se incorporaría una carga útil, es decir ante­nas para la banda “KU” o para la banda “KA” que prestan servicios de banda ancha satelital.

¿Qué tipo de servicios dan en estos momentos?

Prestamos servicios fijos con el satélite Bicen­tenario y con el Morelos 3 son servicios móvi­les. Pero ahora hay un nuevo tipo de satélites que se les llama HTS (satélites de alta capaci­dad o alto rendimiento) y ese es el tipo de carga adicional al que me refiero, el cual nos hace mucho más atractivo el proyecto.

¿Esto sería más caro?

No necesariamente, hay que recordar que el Centenario estaba valuado en más o menos 300 millones de dólares (mdd), más 90 mdd del lanzamiento, es decir, en total recuperamos 390 mdd. Hemos platicado con los fabricantes y operadores de satélites y los nuevos rangos de precios oscilan entre 250 y 450 mdd, según las características, tamaño de antena y capa­cidad, a eso hay que sumar el lanzamiento, que está entre 80 y 120 mdd por eso digo que no necesariamente es más caro, depende de las capacidades y características técnicas.

¿Qué otra opción evalúan?

Otra es solo un respaldo para el Morelos 3, con servicios de comunicaciones básicas, y cual­quiera de ellas podemos hacerlas solos como gobierno y trabajar como ya lo hicimos, directo con los fabricantes.

¿La tercera es en asociación con una empresa?

Es una asociación público-privada o una alian­za estratégica con uno de los operadores; hay que considerarlo. Nosotros contratamos uno o dos satélites cada 10 o 20 años, los operadores contratan 4 o 5 cada año, por ello tienen mejores condiciones para negociar el precio y el calendario con los fabricantes. Además tienen acceso a bandas de frecuencia que no tenemos nosotros.

Si hacemos una alianza estratégica con uno de estos operadores podemos tener mejores condiciones para el Estado Mexicano, o al menos hacia allá se está enfocando el análisis, sería prematuro de mi parte decir qué es lo que vamos a hacer; sin embargo, lo estamos analizando y es una posibilidad que ha cobrado fuerza en los últimos meses.

¿Esto no pone en riesgo la seguridad nacional?

Ahora la tecnología permite que aunque un satélite sea compartido con un operador, ya hay muchos casos de estos, los centros de con­trol están separados y se mantiene la autono­mía, el control y la soberanía sobre esas comu­nicaciones de seguridad nacional.

Podemos tener un satélite allá arriba com­partido con alguien, compartir los costos y los riesgos, pero siempre mantener la autonomía y el control de las operaciones de seguridad nacional desde el territorio. Se llaman cargas útiles patrocinadas y son una especie de aso­ciación entre un público y un privado

En términos económicos, ¿qué beneficios representa?

Son prácticamente los mismos. Lo que sí ofrece el privado es una especie de financiamiento. Se han acercado y nos dicen: “tú nos pagas el satélite una vez que esté arriba y operando”. Otros: “tú olvídate de hacer un gran desem­bolso al principio, y paga una renta mensual durante la vida útil del satélite”.

Trayendo esos valores a valor presente neto, empieza a sonar más atractivo, además hay que considerar la situación económica está complicada con recortes en los presupuestos. Entonces todo eso entra en juego, por un lado la tecnología, el financiamiento, la capacidad para respaldar el Morelos 3 y la capacidad de agregar cargas útiles adicionales.

¿Qué tan urgente es la decisión?

Ahorita nos queremos dedicar a consolidar lo que es el sistema satelital mexicano, ya tenemos el Bicentenario que tiene 36 meses en órbita y que es operado al 100% por mexicanos desde territorio nacional prestando servicios a capaci­dad completa. Tenemos el Morelos 3 que en no­viembre alcanzamos nuestra posición orbital y que se desplegaron con éxito todos los componen­tes, y en noviembre 15 se obtuvo su control total.

¿Si se presenta una falla del Morelos 3 la pueden resolver?

Es importante contar con un respaldo, pero mientras no lo tenemos hay un plan de con­tingencia, si algo llegara a pasar al Morelos 3 hay otras tecnologías de las cuales podemos hacer uso, podemos rentar capacidad satelital a un privado, aunque fuera de manera temporal porque sabemos que son servicios de seguridad nacional, pero hay alternativas para no quedar incomunicados en lo que llega el nuevo satélite.

¿Tienen o están generando alguna estrategia para dejar sólido el sistema y no arriesgar su futuro?

Tenemos la orden de trabajar en un documen­to de política satelital, que no teníamos, que incluye lineamientos, estrategias y líneas de acción, incluso indicadores para medir su avance. Ya está avanzado y es posible que lo publiquemos en los próximos meses para dar continuidad a los programas satelitales y ver­los como una solución de largo plazo y no como temas sexenales.

¿Trabajan en conjunto con la agencia espacial?

Sí, incluso queremos que el nuevo satélite ten­ga algún tipo de componente mexicano, ellos son los que tienen el contacto con la industria aeroespacial de México -que es de las mejores del mundo- y tenemos la capacidad de fabricar componentes satelitales. No sabemos si será estructura o algún tipo de cableado, e incluso las baterías, aún estamos identificando los ni­chos de oportunidad.