La era del gas

Aterrizan nuevas turbinas de gas y vapor en México que enmarcan un futuro eléctrico con un motor limpio y de bajo precio: el gas natural.
La Central Eléctrica Pesquería será la primera en tener esta turbina Clase F de GE para lograr el ciclo combinado y ahorrar costos.
La Central Eléctrica Pesquería será la primera en tener esta turbina Clase F de GE para lograr el ciclo combinado y ahorrar costos. (Cortesía)

Pesquería, un municipio conurbado con Monterrey, sigue dando noticias. Ahí se construye la planta de la automotriz coreana KIA, pero poco se dice de TechGen, la central eléctrica de ciclo combinado que construyen Tenaris y Ternium, dos subsidiarias del Grupo Techint, y que a partir del año entrante generará 900 MW de electricidad para uso de esas acereras e industrias cercanas.

La Central Eléctrica Pesquería tendrá tres turbinas Clase F de General Electric (GE), que queman gas natural, y una de vapor de agua, lo que explica el llamado ciclo combinado: la combustión del gas pone en movimiento las primeras turbinas y el calor ahí concentrado se utiliza para producir vapor, que a su vez pone en marcha la segunda fase del sistema. Se aprovecha todo el poder del gas mientras el agua no se descarta sino se recircula.

Esta planta será la primera del país en utilizar estas avanzadas máquinas de GE, y es una muestra de los desarrollos que se realizan al amparo de las reformas estructurales en materia energética. 

El contrato con Techint incluye un plan de servicio de largo plazo que asegura la continuidad del suministro eléctrico. No se reveló el monto de la inversión.

Las turbinas Clase F de GE, como las de la Clase H, fueron seleccionadas para reducir los costos de la electricidad en la planta de las acereras regiomontanas.

Gas, la nueva energía

Estas iniciativas serán más frecuentes en México cuando las reformas en el sector eléctrico tomen forma.

En el seminario “GE es tecnología de punta”, el director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa, fue tajante al explicar que los esfuerzos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) buscan incentivar la generación de electricidad mediante dos recursos básicos: plantas de gas natural, el más limpio de los combustibles fósiles y por ahora, el más barato, e instalaciones que utilizan energías renovables, como la hidrotermal, la solar y la eólica.

Añadió que el sol y el viento deben aprovecharse donde existen, pero que el gas se transporta mediante gasoductos, lo que dispersa las inversiones.

Hoy, el mayor volumen se importa desde Estados Unidos (EU) y se transporta a través de ductos que cubren el norte y el centro del país. Más de la mitad de los estados de la república no cuentan con este servicio y no tienen plantas generadoras. 

La CFE y la CRE han promovido una red de gasoductos, con una longitud de 7,600 kilómetros, y una inversión privada superior a 13,200 millones de dólares (mdd). Cuatro de ellos ya operan, con 1,300 kilómetros de longitud y una inversión de 1,200 mdd. Ochoa aseguró que estarán concluidos en 2018 y agregarán 75% más de cobertura a la existente en 2012.

La innovación de CFE

¿Cuál es la importancia del gas y las nuevas plantas administradas con sistemas digitales? La respuesta tiene que ver con las posibilidades de la CFE de convertirse en un grupo de empresas generadoras transparentes y en condiciones de competir en calidad y precio con las que van a constituir los capitales privados.

Ochoa dijo estar convencido de este desafío, y expresó lo que todos querían escuchar: la regla de oro del nuevo mercado es que en la entrega de la energía eléctrica a la red pública, la prioridad será para la que tenga el menor precio y sea más amigable con el medio ambiente.

“En consecuencia -añadió el funcionario-, si un generador utiliza gas natural y fuentes renovables, y lo hace a menor costo, su producción se despachará antes que la de quienes utilicen combustóleo o diésel, que tendrán que cargar con las consecuencias de su ineficiencia”.

Este incentivo no existía antes de la reforma energética, dijo, y la CFE generaba una parte importante de su fluido quemando combustóleo y diésel. “Ahora, deberá reconvertir esas plantas para que utilicen gas y estén en condiciones de competir con los demás generadores en calidad y precio”.

Este proceso ha comenzado en varias plantas termoeléctricas, donde se instalan las grandes turbinas de gas. Además, están en vías de licitación otras nueve centrales de ciclo combinado alineadas con la ruta y alcance de los gasoductos en construcción.

Turbinas para el futuro

Aunque se trata de una tecnología poco visible para los usuarios finales del servicio eléctrico, las plantas generadoras con turbinas de gas y vapor son la aportación más importante para la eficiencia del sector eléctrico, y son capaces de cubrir la demanda, que sigue en aumento conforme avanza la urbanización y se automatizan labores industriales, comerciales y domésticas.

Las altas chimeneas que arrojaban negras columnas de humo han desaparecido, y ahora lo más que puede verse es la emisión de vapor de agua.

Joe Mastrangelo, director general de la división de Plantas de gas de GE, destacó los aportes de GE y su asociada Alstom, que consiguieron reducir el tamaño y costo de las instalaciones, aumentar su capacidad y disminuir el nivel de las emisiones contaminantes. 

En entrevista destacó que en una superficie de ocho hectáreas, mucho más pequeña que la requerida en el pasado, se puede instalar una planta compacta y modular con turbinas Clase H y generar hasta un gigawatt (GW), con sistemas de control digitalizados, máxima seguridad y una reducida plantilla de personal técnico.

En la actualidad, dijo, existen muchas opciones para los inversionistas y generadores de electricidad, y que el enfoque más adecuado es analizar previamente el alcance del proyecto, las condiciones del mercado, la cercanía a los centros de consumo y el financiamiento, al que GE contribuye a través de su brazo de capital. 

“Podemos resolver todas estas cuestiones de manera muy rápida y ya no ocurre como en el pasado que los proyectos tardaban tres años o más en ponerse en marcha. Ahora las cosas se hacen más rápido y con una gran flexibilidad técnica y económica”, dijo Mastrangelo.

GE no es la única firma que apuesta al mercado eléctrico. En mayo pasado, la alemana Siemens anunció la llegada a México de un primer lote de turbinas de gas tipo H, que pesan unas 890 toneladas cada una y fueron fabricadas en EU, las que serán instaladas en la planta de ciclo combinado del proyecto Empalme I, en Sonora, y otras serán destinadas a Empalme II y Valle de México II, todos licitados por CFE.

Tras señalar que estas turbinas son las más eficientes del mercado, dice José Aparicio, vicepresidente para Latinoamérica de la División Power & Gas de Siemens: “México ya cuenta con la mejor tecnología para generar energía, la cual ha sido probada en condiciones reales alcanzando una alta eficiencia con menores emisiones. La llegada de las primeras turbinas H representa el compromiso del país por elegir las opciones más sustentables en términos de producción de energía y por ser pioneros en México y Latinoamérica”.

Más inversionistas

Mastrangelo señala que esto abre mejores posibilidades para los empresarios y consorcios mexicanos que deseen incorporarse a la industria, y que debido a la actividad dominante de CFE no habían tenido espacios suficientes para incursionar en el sector.

“Aunque CFE seguirá siendo preponderante, tenemos muchas ideas para contribuir a que el nuevo modelo funcione desde el punto de vista técnico y financiero. Hemos construido plantas de ciclo combinado en todo el mundo y conocemos el mercado mexicano desde hace años”, afirma.

En estas condiciones, cada proyecto podrá tener el tamaño y las características adecuadas, y no serán necesariamente plantas de gran tamaño, como las que contrataba CFE.

Ahora hay espacio para plantas pequeñas y medianas que sirvan a una empresa o un parque industrial, a una ciudad o un proyecto minero, y que opere en función de la demanda, sujeta a picos o períodos de alzas y bajas. Pueden utilizar una mezcla de combustibles, cuando sea necesario, y compartir recursos renovables, como la energía eólica y fotovoltaica.

El tiempo a favor de la industria

Interrogado sobre el tiempo que le tomará a México desarrollar un mercado competitivo y con empresas de tamaño consistente, Mastrangelo dice que a pesar de que las reformas son recientes se trata de una actividad en movimiento, que los obstáculos que surjan se van a resolver, y que en su experiencia, México avanza a una velocidad mucho mayor que otros países con aperturas similares.

¿Durará la situación actual, con una gran oferta de gas natural, sobre todo en Texas, que tiene el precio por debajo de los tres dólares por millón de BTU (MMBTU)? Mastrangelo dice que aunque no puede aventurarse al futuro, reconoce que con los precios actuales, el costo de generar un kilowatt de electricidad con turbinas de gas es más barato que con cualquier otra tecnología. Por eso el imperativo de invertir en plantas de ciclo combinado con controles digitalizados.

“Sabemos que el gas natural no estará barato para siempre, y por eso no dejamos de invertir en tecnologías más eficientes y con menos emisiones. Pero esto no va a cambiar a corto plazo, y las plantas modernas seguirán siendo competitivas incluso si el gas llegara a costar 13 o 14 dólares por MMBTU”, concluye Mastrangelo.

Esa apuesta explica que los grandes gasoductos de México -como el de Los Ramones-, sigan confluyendo en la frontera con Texas. Gas natural ahora hay mucho, y lo habrá por más tiempo.