¿Ganadores del peso barato? Muy pocos

El mito de que las empresas exportadoras ganan con la depreciación del peso se desmitifica, ya que con sus importaciones quedan tablas.
Los sectores que destinan sus ventas al exterior obtienen una ventaja sólo cuando se surten de insumos nacionales
Los sectores que destinan sus ventas al exterior obtienen una ventaja sólo cuando se surten de insumos nacionales (Shutterstock)

México

La fortaleza del dólar tomó por sorpresa las operaciones de algunos exportadores de la industria nacional, luego de la trayectoria que dibujaba el súper peso mexicano hasta el año pasado.

Eric Levy, director comercial de Industrias Cavalier, exporta trajes, sacos, pantalones y camisas a Estados Unidos y Canadá desde 1992 e importa ropa casual para hombre para vender en el mercado mexicano.

“Nuestro forecast se basaba en un tipo de cambio con un dólar menos fuerte, pero hemos buscado adaptarnos, en particular con las importaciones de insumos y producto terminado en Europa y las exportaciones a Canadá”, señala el empresario.

La depreciación del peso mexicano es una moneda de doble cara. Incrementa las ganancias para los productos de exportación pero encarece las importaciones, con lo que los sectores que destinan sus ventas al exterior obtienen una ventaja sólo cuando se surten de insumos nacionales.

El entorno macroeconómico nacional ha sido alterado desde principios de año por la caída en los precios del petróleo, el recorte al gasto público y desde 2014, por la depreciación del peso frente al dólar.

Las estadísticas aún no arrojan resultados concretos sobre las implicaciones de este último factor, sin embargo, se dibujan efectos positivos o neutros para la industria exportadora nacional.

“Toda vez que tenemos una operación balanceada entre exportaciones e importaciones, hemos podido amortiguar el efecto cambiario”, aseveró el directivo de Cavalier.

“Los contratos de la industria manufacturera, que su producto va al extranjero, son en dólares. La materia prima que compramos y otras cosas que importamos, que sigue siendo una cantidad importante, no tiene para nosotros un impacto negativo porque nuestras ventas son en dólares”, explica Emilio Cadena, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index).

“Los insumos que importa la industria maquiladora le salen más caros, pero como después los ensambla y los vuelve a exportar y los vende más caros, queda entre comillas un poco igual”, agrega Daniel Ventosa, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Este equilibrio lo consigue Cavalier con sus operaciones de exportación a Norteamérica y sus importaciones de productos terminados desde Medio Oriente y Europa con sus licencias Tommy Hilfiger, Givenchy, Austin Reed y Creemieux.

El dólar fluctuó alrededor de los 12.50 pesos la mayor parte del año pasado, pero la recuperación económica de Estados Unidos hacia el último trimestre encareció la moneda nacional y las del resto del mundo frente a la divisa estadounidense. Para el primero de marzo, el tipo de cambio alcanzó 15.19 pesos por dólar.

Efectos de corto plazo

Los empresarios de la industria exportadora nacional están concientes de que los parabienes de la depreciación son temporales e independientes de la económica mexicana. Por lo que apuntan a cambios estructurales en el país para anclar un incremento en el valor de las exportaciones.

“El tema de la devaluación a veces ayuda y a veces perjudica, pero son efectos a corto plazo. La apuesta del sector es a la competitividad de mayor largo plazo”, manifiesta el titular del Index.

Su apuesta es por apuntalar el decoupling de la economía mexicana frente a la primera potencia del mundo. “Si tenemos energéticos más baratos, son el factor de competitividad más importante, se sustituirán insumos de importación más caros”, explica en referencia a la reforma energética.

El valor de este cambio estructural, arguye, se sustenta en desarrollar la infraestructura nacional que permita contar con insumos energéticos a precios más baratos y competitivos a nivel internacional. “Mover una planta desde el punto de vista energético, en México, nos cuesta entre 50 y 70% más de lo que cuesta en Estados Unidos”, señala Emilio Cadena.

El efecto multiplicador sobre la economía de contar con energéticos más baratos es significativo si se considera que el Index incluye las industrias automotriz, electrónica, bienes de capital (equipo tecnológico, para la construcción, transformadores y compresores), electrodomésticos, aeroespacial, médico, textil y del vestido y metal mecánica.

Voltear al mercado interno

Otra industria de exportación que también recibe un efecto del tipo de cambio es la alimentaria. Este sector conquista nuevos mercados a partir de la depreciación. En primera instancia, sustituye bienes de importación encarecidos por aquellos producidos en México, como la piña, que se utiliza para exportar conservas. De esta forma, se satisface la demanda de mercados como Asia y Oceanía, donde esta fruta se produce menos por la sustitución de los cultivos, según explica Juan Carlos Lorenzo Leboreiro, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias (Canainca).

“Con la depreciación hay otros mercados que antes no nos eran atractivos y que en este momento ya se nos vuelven interesantes”, afirma Leboreiro. Este proceso, dice, puede resultar en el incremento del valor de las exportaciones para la industria de conservas alimentarias, al pasar de 11 a 13% de las ventas para este año. No obstante, reconoce que la depreciación también tiene efectos inflacionarios para el sector cuando las importaciones no se sustituyen por productos nacionales, como es el caso de los envases y del acero.

Más empleo o más tecnología

Cuando las compañías exportadoras deciden incrementar la producción en función de las ventajas de la depreciación se enfrentan a dos opciones, explica Daniel Ventosa. “Si no todo estaba marchando hasta donde dan las máquinas, en el momento que se vuelve atractivo exportar más es cuestión de aumentar un turno para producir más y en ese sentido se verían muy beneficiadas (las empresas)”, considera desde un panorama optimista.

El conflicto se genera cuando la firma requiere adquirir tecnología del extranjero para incrementar la producción, pues esto sí que incrementa los costos de las firmas, acotó el investigador del CIDE.



Deuda pública y privada se encarecen

La depreciación no solo tiene efectos sobre la producción de las firmas. Es fundamental observar las deudas, tanto de entes públicos como privados, pues si están contratadas en dólares incrementarán los intereses, subraya Ventosa.

La deuda corporativa es un elemento que ya levanta señales de alerta en la economía mexicana. Según una investigación de Financial Times, en la que integra datos del BIS, BNP y Paribas, la deuda corporativa en México es la tercera más grande del mundo, con un valor de 16 mil 800 millones de dólares (mmd).

Mientras que el sector público tiene una deuda en dólares de poco más de 10% del Producto Interno Bruto, pasivo equivalente a 147 mmd.

“En el momento en que se deprecia la moneda los pagos de intereses aumentan, el sector privado también se endeuda en dólares y le perjudica porque va a tener que pagar más por esos créditos que adquirió en el extranjero”, explica el investigador.

Frente a la pérdida del valor de peso frente al dólar, el Banco de México es la institución que puede tomar acciones para amortiguar las fluctuaciones.

En diciembre pasado, la Comisión de Cambios informó que subastaría 200 mmd diarios en caso de que el tipo de cambio se aprecie 1.5% de un día para otro.

El 6 de marzo pasado el dólar alcanzó 15.69 pesos, lo que activó por primera vez, desde el anuncio, la subasta del Banco Central, puescolocó 200 mmd a un tipo de cambio de 15.41 pesos.

La medida busca frenar la inflación a partir de la pérdida del valor del peso frente al dólar, cuyos resultados están por verse.

 “Las intervenciones del Banco de México tienen el objetivo de estabilizar el tipo de cambio, es decir, que no sea tan volátil”, acotó Daniel Ventosa. Sin embargo, “no tiene la intención de forzar un tipo de cambio que no sea el que las fuerzas del mercado quieren, y hace bien porque son mucho más poderosas que cualquier cosa que tenga el Banco de México”.

Al respecto, los industriales respetan las acciones del banco central. “Si el Banco de México interviene por los niveles de volatilidad sería conveniente, el problema no es que el peso flote, sino que puede haber variaciones de picos importantes”, concluyó el presidente de la Canainca.

El análisis de Ventosa deja un mensaje optimista a los exportadores, pues considera que los movimientos actuales del tipo de cambio son más coherentes con los fundamentales de la economía, es decir, les “empareja la cancha” para competir. De ellos depende aprovecharla.